Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la historia de Will Jimeno continúa siendo una de las más impactantes entre quienes sobrevivieron al derrumbe del World Trade Center. El entonces policía de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey quedó sepultado durante unas 13 horas bajo toneladas de concreto y acero, mientras a su alrededor morían varios de sus compañeros. Contra todo pronóstico, fue localizado con vida y rescatado.
Jimeno había nacido en Barranquilla, Colombia, y emigró a Estados Unidos cuando era niño. A los 33 años trabajaba como agente de la Autoridad Portuaria, un empleo que consideraba el trabajo de sus sueños. La mañana del 11 de septiembre se encontraba patrullando cerca de la terminal de autobuses de la Autoridad Portuaria, a pocas cuadras del World Trade Center. Poco después de las 8:45, vio pasar una sombra sobre su cabeza y, poco después, recibió la orden de regresar a la estación.
Cuando llegó al complejo del World Trade Center junto con otros agentes, la escena ya era caótica. Una de las torres estaba en llamas y los policías intentaban ayudar en la evacuación. Jimeno recordó especialmente las imágenes de personas que, atrapadas en los pisos superiores, se lanzaban desde las ventanas. En medio de la confusión, el sargento John McLoughlin reunió a un pequeño grupo para avanzar hacia el interior y ayudar a las personas que todavía necesitaban ser evacuadas.
El instante en que todo se derrumbó
Mientras el grupo buscaba una vía de acceso, la Torre Sur colapsó a las 9:59 de la mañana. Jimeno describió el momento como una enorme explosión seguida por una fuerza semejante a un terremoto. Los agentes intentaron correr hacia una zona que pudiera ofrecerles protección, pero toneladas de materiales comenzaron a caer a su alrededor.
Jimeno quedó atrapado bajo los restos. Sus brazos permanecieron libres, pero sus piernas quedaron aprisionadas. Cerca de él estaba el agente Dominick Pezzulo, quien también había quedado atrapado. Pezzulo sufrió heridas mortales y murió mientras intentaban sobrevivir entre los restos.
La situación se volvió todavía más aterradora cuando la Torre Norte también se desplomó, aumentando enormemente la cantidad de escombros sobre la zona donde se encontraban. Jimeno quedó en completa oscuridad, sin saber si alguien podía encontrarlo.
Trece horas esperando que alguien los encontrara
Durante las siguientes horas, el policía tuvo que luchar contra el dolor, el calor, el humo y el agotamiento. También perdió a otros compañeros que habían ingresado al lugar para ayudar.
En aquellos momentos pensó principalmente en su familia. Su esposa Allison estaba embarazada de siete meses y tenía además una hija pequeña. Jimeno llegó incluso a pedir que, si no conseguían liberarlo, recordaran a su familia que había pensado en ellos hasta el final.
La espera parecía interminable. Jimeno y McLoughlin permanecieron atrapados durante horas en un espacio extremadamente reducido, aproximadamente a nueve metros bajo los escombros. La esperanza disminuía mientras continuaban los incendios y las estructuras dañadas podían colapsar nuevamente.
Pero entonces ocurrió algo decisivo: unos rescatistas escucharon voces.
Dos integrantes de la Marina estadounidense y un civil lograron localizar el lugar donde se encontraban Jimeno y McLoughlin. Después comenzó una operación extremadamente complicada para abrir un camino entre toneladas de concreto, acero y otros materiales.
Los rescatistas trabajaron durante horas pese al peligro. Finalmente, aproximadamente 13 horas después del derrumbe, consiguieron sacar a Jimeno con vida. McLoughlin también sobrevivió y fue rescatado posteriormente.
La supervivencia no significó el final de la batalla
La salida de los escombros fue apenas el comienzo de otra etapa. Jimeno fue trasladado al Hospital Bellevue, donde sufrió dos paros cardíacos y tuvo que someterse a ocho operaciones. Permaneció hospitalizado durante casi tres meses.
Las lesiones dejaron consecuencias permanentes. Su pierna izquierda quedó parcialmente paralizada y su movilidad resultó seriamente afectada. Finalmente, sus heridas hicieron imposible que continuara trabajando como policía y se retiró de la Autoridad Portuaria en 2004.
Pero también quedaron heridas que no podían verse. Después del atentado, Jimeno sufrió graves problemas de salud mental y episodios de ira y estrés postraumático. Llegó incluso a atravesar momentos en los que pensó en quitarse la vida. Con ayuda profesional comenzó un largo proceso para aprender a convivir con las consecuencias psicológicas de aquella jornada.
La hija que todavía no había nacido
Existe un elemento particularmente conmovedor en su historia. Durante las horas bajo los escombros, Jimeno pensaba en Olivia, la hija que su esposa llevaba en el vientre.
En noviembre de 2001, apenas dos meses después de los atentados, pudo verla nacer desde una silla de ruedas. El nacimiento ocurrió precisamente el día de su cumpleaños número 34.
Para el sobreviviente colombiano, aquella niña se convirtió en una representación de la segunda oportunidad que había recibido después del 11-S.
Una historia que llegó al cine
La experiencia de Jimeno y del sargento John McLoughlin inspiró posteriormente la película “World Trade Center”, dirigida por Oliver Stone y estrenada en 2006. El filme recreó el derrumbe, las horas que ambos permanecieron atrapados y el esfuerzo de los equipos de rescate para encontrarlos.
La historia también ha sido relatada en numerosas entrevistas y documentales. En una de ellas, Jimeno recordó la enorme impresión que sintió cuando finalmente fue sacado de los restos: después de tantas horas bajo tierra, volvió a ver el cielo y comprendió la dimensión de la tragedia que había ocurrido alrededor suyo.
Un superviviente que convirtió el dolor en memoria
Los atentados del 11 de septiembre dejaron 2.977 víctimas mortales, sin contar a los 19 terroristas que participaron en los ataques. Miles de personas resultaron heridas y numerosos integrantes de los equipos de emergencia enfrentaron posteriormente enfermedades y consecuencias psicológicas relacionadas con su exposición al desastre.
Dentro de esa tragedia, la historia de Will Jimeno representa una de las excepcionales historias de supervivencia. No solamente porque consiguió permanecer con vida durante 13 horas bajo una montaña de escombros, sino porque después tuvo que reconstruir su existencia con lesiones permanentes y profundas secuelas emocionales.
A 25 años del 11-S, su historia recuerda que detrás de las cifras y de las imágenes que marcaron al mundo existieron miles de historias individuales. La de Jimeno es la de un inmigrante colombiano que llegó a Estados Unidos, se convirtió en policía, entró al World Trade Center para ayudar a otros y terminó necesitando ser rescatado. Sobrevivió contra todo pronóstico y, desde entonces, su vida quedó inevitablemente ligada a uno de los días más trágicos de la historia contemporánea.
Foto: Archivo / AFP
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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