La principal organización empresarial de Italia desembarcó esta semana en Argentina y Brasil con más de 90 empresas para convertir el nuevo escenario abierto por el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur en negocios concretos, inversiones y alianzas industriales. La misión, que se desarrolla del 7 al 11 de septiembre, representa uno de los primeros movimientos empresariales europeos de gran escala en Sudamérica tras la aprobación del acuerdo comercial.
La delegación está encabezada por Emanuele Orsini, presidente de Confindustria, y cuenta con la participación del vicepresidente del Consejo y ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Antonio Tajani, además del ministro de Educación y Mérito, Giuseppe Valditara. La agenda comenzó en Buenos Aires, continuó en São Paulo y culminará en Brasilia, con reuniones empresariales, encuentros sectoriales y contactos institucionales.
El mensaje de Confindustria es directo: Italia no quiere limitar la nueva relación con el Mercosur a vender más productos, sino participar en la construcción de cadenas de valor, inversiones y asociaciones industriales dentro de la región. Orsini sostiene que diversificar mercados permite reducir dependencias y hacer más resistente a la industria italiana frente a un escenario internacional cada vez más complejo.
La misión concentra su actividad en cinco grandes áreas estratégicas: agroalimentación; maquinaria e instalaciones industriales; sector farmacéutico y dispositivos médicos; tecnologías digitales; y transición energética e infraestructuras sostenibles. Estos sectores fueron seleccionados por su potencial para generar cooperación industrial y oportunidades de negocios tanto en Argentina como en Brasil.
El acuerdo UE-Mercosur cambia el cálculo empresarial
La iniciativa italiana llega en un momento especialmente significativo. Según Confindustria, la aplicación provisional del acuerdo comercial UE-Mercosur comenzó el 1 de mayo de 2026, creando expectativas de reducción progresiva de barreras arancelarias y no arancelarias, mayor apertura en contratación pública y nuevas posibilidades de integración de las empresas europeas en las cadenas productivas sudamericanas.
Los primeros datos comerciales ya muestran un movimiento favorable para Italia. En mayo de 2026, las exportaciones italianas hacia el Mercosur alcanzaron 745 millones de euros, un 21,1% más que en mayo de 2025. El dato es considerado por el sector empresarial italiano como una primera señal del potencial que podría adquirir la relación cuando las disposiciones del acuerdo se implementen de manera más amplia.
El interés tampoco se limita a Argentina y Brasil. El acuerdo involucra a las cuatro economías del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, por lo que el movimiento de las grandes empresas italianas puede tener repercusiones sobre todo el bloque, particularmente cuando las nuevas cadenas de suministro comiencen a buscar proveedores, socios y mercados complementarios.
Argentina y Brasil como puerta de entrada
La estrategia de Confindustria concentra inicialmente sus esfuerzos en Argentina y Brasil debido al tamaño de sus economías y a su capacidad para funcionar como plataformas regionales.
En Buenos Aires, la delegación analiza oportunidades vinculadas con energía, industria y cadenas productivas. En Brasil, los encuentros de São Paulo y Brasilia están orientados a establecer contactos directos entre empresas, instituciones y autoridades. El programa incluye reuniones B2B, mesas sectoriales, visitas técnicas y encuentros destinados a identificar proyectos concretos.
Uno de los sectores con mayor expectativa es el energético. El programa de la misión contempla, entre otros asuntos, cooperación industrial alrededor del desarrollo de Vaca Muerta y proyectos de integración entre empresas italianas y argentinas. Esto coloca a la energía y a las infraestructuras entre los ámbitos donde la relación Italia-Mercosur podría adquirir una dimensión estratégica.
¿Qué puede significar para Paraguay?
Aunque Paraguay no forma parte de la agenda presencial de esta misión, el país no queda fuera de las oportunidades que puede generar el nuevo escenario. La integración productiva del Mercosur puede favorecer a empresas paraguayas que logren incorporarse como proveedoras de compañías italianas o de cadenas regionales vinculadas con maquinaria, agroindustria, tecnología, energía, logística, salud e infraestructura.
El desafío para Paraguay será pasar de ser únicamente un mercado de destino a convertirse también en un socio dentro de las cadenas de valor que conecten al Mercosur con Europa. La llegada de capital y tecnología italiana a los dos mayores mercados del bloque puede abrir oportunidades indirectas para proveedores y empresas paraguayas capaces de ofrecer servicios competitivos dentro de la región.
En este punto, la diversificación que plantea Confindustria también puede convertirse en una oportunidad para el propio Mercosur: cuanto mayor sea el número de empresas europeas que busquen producir, invertir, asociarse y desarrollar proyectos dentro del bloque, mayor será la posibilidad de que los beneficios se distribuyan entre sus cuatro integrantes.
Una relación que busca ir más allá del comercio
La misión italiana revela un cambio importante en la forma en que algunas empresas europeas observan al Mercosur. Ya no se trata solamente de aumentar las exportaciones desde Europa hacia Sudamérica, sino de crear asociaciones industriales, integrar proveedores, transferir tecnología, invertir y participar directamente en proyectos regionales.
Para Italia, el Mercosur aparece así como una región capaz de complementar su estrategia de internacionalización. Para Argentina y Brasil, la llegada de decenas de empresas representa una oportunidad para captar inversiones y tecnología. Y para Paraguay y Uruguay, el desafío será aprovechar el nuevo escenario para integrarse en las cadenas de valor que comienzan a tomar forma.
La frase de Emanuele Orsini resume la estrategia italiana: diversificar para construir una industria más fuerte y resistente. En el nuevo escenario UE-Mercosur, esa diversificación puede convertirse en una vía de doble sentido: Europa busca nuevos mercados y socios, mientras el Mercosur necesita inversiones, tecnología y nuevas conexiones internacionales. La competencia por atraerlas ya comenzó.
Foto: Confindustria / ICE Agenzia
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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