El acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la Unión Europea comienza a trasladar sus oportunidades desde el terreno diplomático y normativo hacia las pequeñas y medianas empresas. En Brasil, autoridades y representantes europeos analizaron cómo facilitar que micro, pequeñas y medianas empresas puedan aprovechar el nuevo escenario comercial, con capacitación, información y herramientas de apoyo para ingresar al mercado europeo.
El debate se desarrolló en Brasilia durante el encuentro “MPMEs no Acordo Mercosul-União Europeia: da Norma à Implementação”, realizado el 3 de septiembre y promovido por el Ministerio de Emprendimiento, Microempresa y Empresa de Pequeño Porte de Brasil. La discusión puso el foco en un desafío central: que las ventajas previstas en el acuerdo no queden reservadas a las grandes compañías y puedan llegar también a los pequeños productores, emprendedores y empresas que todavía no tienen experiencia exportadora.
El contexto ya es diferente al de años anteriores. El Acuerdo Provisorio de Comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea comenzó a aplicarse el 1 de mayo de 2026, activando los cronogramas de reducción y eliminación de aranceles y las demás disposiciones comerciales previstas. El acuerdo fue firmado en enero y conecta un mercado de aproximadamente 720 millones de personas, con un PIB combinado superior a US$ 22 billones.
Para las pequeñas empresas, uno de los elementos más importantes es que el propio acuerdo incluye un Capítulo 14 dedicado a las pequeñas y medianas empresas, con mecanismos destinados a mejorar el acceso a información y reducir obstáculos que dificultan su participación en el comercio entre ambos bloques. La intención es que conocer las reglas, requisitos técnicos, tarifas y procedimientos deje de ser una barrera que prácticamente excluya a los negocios de menor tamaño.
La dimensión de la oportunidad ya puede observarse en los primeros resultados. Según datos de la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil, 1.503 microempresas y microemprendedores individuales brasileños exportaron a la Unión Europea durante 2025, generando conjuntamente US$ 107,5 millones en ventas. El desafío ahora consiste en ampliar significativamente ese número y conseguir que nuevas empresas se incorporen al comercio internacional.
La ApexBrasil identificó además 543 oportunidades de exportación con tarifa cero desde la entrada en vigor del acuerdo, principalmente en productos industriales. Europa Occidental concentra 266 de esas oportunidades, mientras que Europa Meridional reúne otras 123. Estos datos muestran que el mercado potencial no se limita a los destinos tradicionales y que existen posibilidades en diferentes sectores y países europeos.
Un ejemplo concreto ya comenzó a materializarse: el primer embarque de uvas brasileñas bajo las nuevas reglas salió con tarifa cero, según explicó la directora de Negocios de ApexBrasil, Maria Paula Velloso. Para la agencia, este tipo de operación demuestra que el acuerdo ya está produciendo efectos comerciales y que las micro y pequeñas empresas pueden ocupar un papel estratégico en esa expansión.
Sin embargo, acceder al mercado europeo no significa simplemente producir y enviar una mercadería. Las empresas deben comprender reglas de origen, requisitos sanitarios y técnicos, certificaciones, etiquetado, procedimientos aduaneros y condiciones específicas de cada mercado. El representante de la Unión Europea en Brasil, Maurizio Cellini, advirtió que un acuerdo comercial puede abrir jurídicamente un mercado, pero la oportunidad solo se transforma en negocio cuando una empresa identifica la demanda, cumple las reglas, encuentra un socio y concreta la venta.
Por eso, la preparación empresarial se convierte en una pieza fundamental. La ApexBrasil mantiene programas de calificación empresarial, promoción comercial, inteligencia de mercado y expansión internacional, mientras que el Programa de Qualificação para Exportação (PEIEX) orienta a las empresas sobre exigencias técnicas, adecuación de productos y barreras regulatorias. La agencia también trabaja con el Sebrae para mejorar la competitividad de los pequeños negocios.
El desafío adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa desde el conjunto del MERCOSUR. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay tienen estructuras productivas diferentes, pero comparten ahora una ventana comercial hacia uno de los mayores mercados del planeta. Para las pequeñas empresas del bloque, la oportunidad puede estar en alimentos, manufacturas, servicios, productos especializados, tecnología, comercio electrónico y nichos en los que la capacidad de adaptación puede convertirse en una ventaja frente a grandes compañías.
La propia experiencia brasileña muestra que la internacionalización no tiene que comenzar necesariamente con grandes volúmenes de exportación. Una pequeña empresa puede comenzar identificando un mercado específico, adecuando su producto a las normas europeas, utilizando herramientas digitales y buscando distribuidores o socios comerciales. El objetivo es transformar una oportunidad arancelaria en una estrategia empresarial sostenible.
El acuerdo también introduce una cuestión fundamental para el futuro del bloque: la integración con Europa puede convertirse en un instrumento para diversificar las economías del MERCOSUR, pero eso dependerá de la capacidad de incorporar a empresas que históricamente permanecieron alejadas del comercio exterior. Si los pequeños productores y emprendedores logran superar las barreras de información, certificación, logística y financiamiento, el impacto puede extenderse mucho más allá de las grandes exportadoras.
Para los empresarios del MERCOSUR, el mensaje que surge de esta nueva etapa es claro: el mercado europeo ya no debe ser visto solamente como una posibilidad diplomática futura, sino como un espacio comercial que comienza a generar condiciones concretas de acceso. La ventaja arancelaria, sin embargo, es apenas el primer paso. La preparación, la calidad, el cumplimiento de las normas y la capacidad de encontrar compradores serán determinantes para transformar el acuerdo en resultados.
El verdadero desafío del MERCOSUR será conseguir que esta apertura comercial llegue a miles de pequeñas empresas y no quede concentrada en un reducido grupo de grandes exportadores. Si la capacitación y la información consiguen reducir las barreras de entrada, el acuerdo con la Unión Europea podría convertirse en uno de los principales instrumentos de internacionalización para los pequeños negocios del bloque durante los próximos años.
Foto: Arquivo/ApexBrasil
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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