La discusión por la distribución de las cuotas de exportación del Mercosur hacia la Unión Europea llegó a Bruselas. El canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano desarrolla una intensa agenda diplomática en Europa para defender la posición de Paraguay, que reclama que los cuatro socios del bloque reciban una participación equitativa del 25% en los contingentes negociados con la UE. La controversia todavía no tiene una solución acordada dentro del Mercosur.
El planteamiento paraguayo choca con otras propuestas que están siendo analizadas dentro del bloque. El canciller uruguayo Mario Lubetkin reconoció después de la reunión informal de ministros de Relaciones Exteriores realizada en Montevideo que existe una aproximación entre Argentina, Brasil y Uruguay, mientras que permanece una diferencia importante con Paraguay. Los equipos técnicos continuarán trabajando antes de que los cancilleres vuelvan a reunirse, previsiblemente dentro de un plazo de 45 a 60 días.
La posición de Asunción es que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay tengan 25% cada uno de las cuotas disponibles. Paraguay sostiene que este mecanismo permitiría garantizar una distribución equilibrada de los beneficios del acuerdo birregional, independientemente del tamaño económico o del volumen histórico de comercio de cada integrante. El sector privado paraguayo también respaldó esta posición durante una reunión con la Cancillería en agosto.
Argentina y Uruguay, según las posiciones expuestas en el proceso de negociación, consideran como referencia el promedio de sus exportaciones hacia Europa, mientras Brasil plantea tomar en cuenta la participación de cada país en el comercio mundial. Estas diferencias son particularmente sensibles para Paraguay, cuya economía tiene una estructura exportadora menor en comparación con sus principales socios, pero que busca evitar que esa diferencia termine reduciendo su acceso efectivo a las oportunidades abiertas por el acuerdo con Europa.
El Gobierno paraguayo también incorpora un argumento de asimetría logística. El presidente Santiago Peña sostuvo anteriormente que Paraguay, por ser un país sin litoral marítimo, enfrenta costos adicionales para colocar sus productos en los mercados internacionales. Según Peña, cada contenedor paraguayo debe recorrer cientos de kilómetros y asumir sobrecostos que no enfrentan de la misma manera los socios con salida directa al océano. Para Asunción, esta condición debería ser considerada al momento de definir cómo se distribuyen las oportunidades comerciales.
La disputa adquiere mayor relevancia porque el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea entró en vigor el 1 de mayo de 2026, abriendo una nueva etapa en la relación comercial entre ambos bloques. Sin embargo, la existencia del acuerdo no elimina automáticamente los mecanismos internos que los cuatro países del Mercosur deben definir para administrar determinados contingentes de exportación.
En Bruselas, Ramírez Lezcano ya mantuvo reuniones con importantes autoridades europeas. El 7 de septiembre conversó con el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, sobre la implementación del acuerdo Mercosur-UE y los desafíos que todavía deben ser superados. Ambas partes coincidieron en continuar trabajando para perfeccionar los procesos de integración y calificaron el acuerdo como una oportunidad para ambos bloques.
La agenda paraguaya también incluyó a Evelyn Regner, presidenta de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con Mercosur. En ese encuentro se destacó el potencial del acuerdo para profundizar la integración birregional, aunque también se reconoció que un proceso de esta magnitud exige diálogo y cooperación para resolver los desafíos pendientes.
El miércoles 9 de septiembre, el canciller mantuvo además una reunión con Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Ambos repasaron la situación regional y analizaron el estado del acuerdo Mercosur-UE. Kallas destacó al Mercosur como un aliado importante para Europa y señaló la necesidad de mantener un diálogo permanente para superar las dificultades que puedan surgir durante la aplicación del acuerdo.
La agenda de Ramírez incluyó asimismo encuentros con autoridades belgas. Paraguay y Bélgica acordaron establecer un mecanismo de consultas políticas, mientras ambas partes manifestaron interés en profundizar las relaciones comerciales y preparar una futura misión empresarial hacia Paraguay.
El canciller también tiene previsto trasladarse a París para reunirse con el ministro francés de Europa y Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, y con el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. Esta agenda amplía la ofensiva diplomática paraguaya más allá de la discusión específica sobre las cuotas y busca fortalecer la inserción internacional del país.
El punto central, sin embargo, continúa siendo el mismo: Paraguay quiere que la apertura comercial hacia Europa no quede concentrada en los socios de mayor tamaño del Mercosur. La próxima negociación entre los cuatro países será determinante para saber si Asunción consigue mantener el principio del 25% para cada miembro o si deberá aceptar un sistema basado en otros criterios económicos y comerciales.
Por ahora, no existe un acuerdo definitivo entre los Estados Partes sobre el reparto. La discusión continuará en los equipos técnicos y posteriormente volverá al nivel político. Para Paraguay, la negociación representa una prueba importante de cuánto puede pesar el principio de equidad dentro de un bloque en el que existen profundas diferencias de tamaño económico, estructura productiva y condiciones logísticas.
La disputa por las cuotas, en definitiva, ya no es solamente una discusión técnica sobre porcentajes. Para Paraguay, se trata de determinar si el acuerdo Mercosur-UE será una oportunidad verdaderamente compartida entre los cuatro socios o si el peso comercial de las economías mayores terminará condicionando el acceso de los países más pequeños a los nuevos mercados europeos.
Foto: Norberto Duarte / AFP / El País
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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