Un geólogo argentino formado entre Castelar, las imágenes de la misión Galileo y el Jet Propulsion Laboratory de la NASA terminó convirtiéndose en una pieza de referencia para la exploración de Europa, la luna helada de Júpiter. Patricio Figueredo elaboró mapas geológicos que actualmente son utilizados por el equipo científico de la misión Europa Clipper para decidir qué regiones observar y hacia dónde dirigir sus instrumentos durante los futuros sobrevuelos.
Figueredo creció en Castelar, en la provincia de Buenos Aires, y su interés por la ciencia comenzó mucho antes de convertirse en especialista en geología planetaria. Durante su adolescencia combinaba actividades deportivas con una particular afición por las piedras y la astronomía. La serie Cosmos, de Carl Sagan, también tuvo un papel importante en su acercamiento al estudio del universo. Antes de terminar la escuela secundaria descubrió que existía una especialización dedicada a estudiar la geología de otros mundos y decidió orientar su carrera hacia ese campo.
Su formación profesional dio un giro decisivo durante la década de 1990. Entre 1992 y 1997 participó en una expedición científica en Belice y posteriormente realizó una pasantía en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de California, uno de los principales centros de investigación y desarrollo de la NASA. Allí conoció al reconocido geólogo planetario Ronald Greeley, quien tuvo una influencia determinante en su carrera y lo ayudó a obtener una beca para realizar un doctorado en Geología en la Universidad de Arizona.
De las imágenes de Galileo a los primeros mapas de Europa
Mientras Figueredo realizaba su doctorado, la misión Galileo de la NASA estaba explorando Júpiter y sus principales lunas. Las imágenes obtenidas por la nave permitieron estudiar con un nivel de detalle hasta entonces inédito la superficie de Europa, un mundo cubierto por una gruesa capa de hielo.
El investigador argentino y su equipo analizaron esas imágenes para identificar diferentes unidades geológicas, determinar qué procesos habían producido las estructuras observadas y establecer una secuencia temporal que permitiera reconstruir la evolución de la superficie de Europa. El trabajo dio lugar a publicaciones científicas y a una cartografía que se convirtió en referencia para posteriores investigaciones de la luna.
La investigación no se limitó a dibujar mapas. Una cartografía planetaria permite establecer una referencia común para científicos de distintos países: saber exactamente dónde se encuentra una determinada formación, comparar regiones, establecer edades relativas y seleccionar lugares que merecen nuevas observaciones.
Incluso la nomenclatura de Europa tiene una parte relacionada con aquel trabajo. La Unión Astronómica Internacional permitió al equipo utilizar nombres procedentes de la mitología celta para denominar diferentes accidentes geográficos. Según Figueredo, entre 18 y 20 nombres propuestos durante ese proceso fueron aprobados y actualmente forman parte de los mapas de la luna.
Ahora sus mapas viajan con Europa Clipper
Tres décadas después, aquellos mapas elaborados a partir de las imágenes de Galileo adquirieron una nueva utilidad. Figueredo colabora ad honorem con el equipo de la misión Europa Clipper y proporciona observaciones, actualizaciones y apoyo para la digitalización de la información cartográfica. Sus mapas históricos sirven como una referencia para el equipo que estudia cómo orientar las observaciones de la nave.
La misión Europa Clipper fue lanzada por la NASA el 14 de octubre de 2024 mediante un cohete Falcon Heavy de SpaceX. La nave recorrerá aproximadamente 2.900 millones de kilómetros hasta llegar al sistema de Júpiter en abril de 2030. A partir de entonces comenzará una compleja campaña de observaciones de Europa.
NASA tiene previsto que Europa Clipper realice 49 sobrevuelos cercanos de Europa durante su misión principal. La nave no aterrizará sobre la luna: permanecerá en órbita alrededor de Júpiter y realizará repetidas aproximaciones a Europa, una estrategia diseñada para reducir el tiempo que permanece expuesta a la intensa radiación que rodea al planeta gigante.
Una luna que podría tener un enorme océano bajo el hielo
El interés científico de Europa explica la importancia de esta misión. Los investigadores tienen fuertes evidencias de que bajo su superficie helada existe un océano global de agua salada. Según NASA, ese océano podría contener más del doble del volumen de agua de todos los océanos terrestres combinados.
Esto convierte a Europa en uno de los lugares más prometedores del Sistema Solar para estudiar ambientes que podrían reunir condiciones favorables para la vida. Sin embargo, existe una precisión fundamental: Europa Clipper no es una misión destinada a detectar directamente organismos vivos. Su objetivo es determinar si existen lugares bajo la superficie capaces de reunir las condiciones necesarias para sostener vida.
Para ello, la nave lleva nueve instrumentos científicos, además de un experimento de gravedad. Estos equipos estudiarán la superficie, la composición del hielo, la estructura interna, el océano subterráneo y la tenue atmósfera de Europa. Algunos sobrevuelos podrán acercarse hasta aproximadamente 25 kilómetros de la superficie.
El mapa argentino ayudará a decidir dónde mirar
Aquí adquiere especial relevancia el trabajo de Figueredo. Antes de que una nave pueda estudiar un territorio desconocido, los científicos necesitan disponer de mapas que permitan interpretar lo que encuentran y determinar qué regiones tienen mayor interés.
Los mapas elaborados con información de Galileo funcionan como una especie de atlas geológico de Europa. Sobre ellos pueden ubicarse formaciones, terrenos de distintas edades y regiones que presentan características particularmente interesantes. Esa información ayuda al equipo científico a planificar las observaciones y a decidir dónde concentrar determinados instrumentos.
La importancia de esta cartografía también se relaciona con el hecho de que Europa no presenta una superficie uniforme. Está atravesada por fracturas, crestas, terrenos caóticos y otras estructuras que pueden ofrecer información sobre la interacción entre la corteza helada y el océano que los científicos creen que existe debajo.
La misión todavía está en camino
La exploración científica de Europa no comenzará inmediatamente. NASA prevé un largo recorrido antes de que la nave llegue a su destino. En diciembre de 2026, Europa Clipper realizará un nuevo sobrevuelo de la Tierra, a unos 3.200 kilómetros de distancia, para obtener una asistencia gravitatoria que le proporcionará energía adicional para continuar hacia Júpiter.
La inserción en órbita alrededor de Júpiter está prevista para abril de 2030. Después de maniobras adicionales para ajustar su trayectoria, el primer sobrevuelo de Europa está previsto para la primavera de 2031 y la primera campaña científica comenzará en mayo de ese año.
En esa etapa, los mapas de Figueredo volverán a cobrar protagonismo. El conocimiento acumulado a partir de la misión Galileo permitirá comparar las nuevas imágenes y mediciones con décadas de investigación previa, identificando mejor las regiones de interés y ayudando a reconstruir la historia geológica de la luna.
De Castelar al mapa de otro mundo
La historia de Patricio Figueredo tiene una particularidad que trasciende la dimensión científica. Un joven argentino que comenzó a interesarse por las piedras, la astronomía y las imágenes de otros mundos terminó participando en la elaboración de los primeros mapas detallados de una luna de Júpiter.
Ahora, esos mapas elaborados hace décadas son utilizados como referencia para una de las misiones planetarias más ambiciosas de la NASA.
Europa Clipper todavía tiene que recorrer miles de millones de kilómetros antes de llegar a Júpiter. Pero, cuando la nave comience a acercarse a la luna helada y sus cámaras, radares y espectrómetros empiecen a examinar su superficie, una parte del camino ya estará trazada: estará en los mapas elaborados por un geólogo argentino que convirtió su pasión por las rocas y el espacio en una contribución concreta a la exploración de otros mundos.
Foto: NASA/JPL-Caltech / Clarín
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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