
“NIÑA, MIRA ESE CAMPESINO BENEFICIARIO DE LA REFORMA AGRARIA”- El neolenguaje del régimen
Soy hijo de campesinos, campesinos veredales
Querendones de la tierra, del rancho y los animales
Campesinos laboriosos que por ser tan buena gente
Los tienen como los tienen, inmisericordemente.
Soy hijo de campesinos y en el campo fue mi crianza
Entre la casa y la escuela, entre cerros y labranzas
Entre coplas y tonadas, entre cimientos y espigas
Entre todas esas cosas que me marcaron la vida
Soy hijo de campesinos y lo canto con orgullo
Campesinos son los míos como lo han sido los tuyos
Que vivan los campesinos y que los dejen vivir
Que el campo sin campesinos, existe sin existir
Que vivan los campesinos
JORGE VELOZA RUIZ
2020
Entre las señales inequívocas del advenimiento de la tal “patria milagro”, la criatura de Abelardo y su combo, sobrepuesta al cadáver insepulto del “país de la belleza” de Petro, está el uso de un nuevo lenguaje impuesto y difundido a través de declaraciones y comunicados de algunos de sus funcionarios.
En ese nuevo lenguaje hay palabras prohibidas, por ejemplo, en la nueva realidad administrativa surgida a parir de las gesticulaciones y expresiones verbales del abogado rolo con empaque corroncho, no se pueden utilizar, está terminantemente vedado, el uso de sustantivos como “niñas”, pues en el nuevo país patriarcal de una mujer al frente del organismo que vela por los derechos de los infantes y los adolescentes ya no hay niñas sino niñez.
Tampoco está permitido utilizar expresiones “desobligantes” como “campesino” y “reforma agraria”, pues de un plumazo la señora Lina Garrido, directora de la Agencia Nacional de tierras, entidad que vela precisamente por el derecho a la propiedad de los campesinos y la democratización del acceso a la tierra, decidió en su sabiduría que deben ser reemplazadas por “productores rurales”, “formalización” y “acceso a tierras”.
Es la “batalla cultural” en pleno furor, para utilizar una expresión de un importante ideólogo marxista, Antonio Gramsci, que, al igual que palabras como “libertad”, “democracia “y algunas más, han sido adaptadas, redefinidas y envilecidas por la ultraderecha fascista, ahora en el poder, por la gracia de “Cristo Rey”.
Nada de laicidad, nuestras escuelas y nuestros niños serán escenario y receptores precisamente de esa colosal epopeya que pretende eliminar administrativamente avances de las libertades individuales obtenidos mediante luchas y debates en los últimos lustros.
Ya éramos un país pacato y conventual, ahora lo seremos mucho más, volveremos al oscurantismo religioso y patriarcal por la gracia del santo de marras restablecido en el lenguaje guvernamental por el sainete abelardista.
Parafraseando a César Gaviria, quien inició su mandato hace una friolera de años anunciando la tal apertura económica que acabó con nuestra siempre incipiente y heroica industria e intensificó la inmersión de nuestra economía en el más radical neoliberalismo, para dicha de los halcones imperiales, con la expresión “Bienvenidos al futuro”, de la Espriella, sin decirlo abiertamente, nos regresa al medioevo y nos invita sin reato a adentrarnos en las tinieblas del pasado, de la polarización, del repudio a la mujer, a las minorías, a las poblaciones habitualmente ignoradas, ese pretérito terrible y repugnante de violencia, sometimiento y entrega incondicional de nuestros recursos e identidad nacional a los que se siguen creyendo dueños del mundo con una tácita invitación a la edad media.
El mismo “Cristo Rey” es una deformación brutal de quien fuera epítome de humildad y sencillez, de proximidad y empatía. Alguien a quien los romanos se referían burlonamente como “Rey de los judíos”, porque, entre otras cosas, ¿quién podría ser menos proclive a ser tomado por monarca de un pueblo sometido y arrodillado, humillado, con lideres cooptados, que un hombre de origen popular que propendía por el amor al prójimo y el desprendimiento de lo material?
Se han apoderado y deformado la imagen de Jesús, han usurpado la palabra “república”, una de las concreciones más significativas de la democracia.
Jesús no nació Cristo, Cristo fue una construcción de quienes decidieron borrarlos porque consideraron que su mensaje era peligroso para el statu quo, hubo tortura, humillación y un Gólgota para hacer esa conversión. Socarronamente le pusieron un manto que se volvió púrpura con su sangre, una corona de espinas que se clavaron en su frente y un letrero en la cabecera de la cruz que decía INRI que quiere decir. traducido al español. Jesús de Nazareth Rey de los judíos.
Ese es el Cristo Rey al que hacen alusión los fascistas: Un ser torturado por sus convicciones y su discurso, humillado por el poder de usurpadores y populacho adocenado y una dirigencia arrodillada, clavado infamemente a una cruz, destripado en una taxonomía del abuso y la crueldad.
El tipo que hace alarde de su fe, pero que habla de destripar al adversario, que se pasea entre los cadáveres de guerrilleros y paramilitares, muchos de ellos muy jóvenes, casi niños, para proclamar su poder sobre la vida luciendo la muerte, el que aprovecha la catástrofe para hacer montajes ridículos sin bajarse de su vehículo blindado en un pueblo destruido del Valle del Cauca, el que entrega pelotas de futbol a quienes quieren alimentación salud y cobijo…
Procedente de la penumbra ominosa de su pasado el nuevo “monarca” colombiano nos insta a que confiemos en él y aceptemos la intermediación de su esposa en la administración de las donaciones billonarias que los colombianos de a pie, empresarios, entidades y gobiernos extranjeros han hecho para los damnificados del terremoto del 10 de agosto.
Pero es poco lo que se ha dicho respecto del uso de esos recursos. A la opacidad y silencio que rodea esa gestión se unen los desgarradores testimonios de quienes lo perdieron todo y esperan soluciones. Anuncios grandilocuentes del actor de reparto convertido en protagonista, el mutismo de los medios hegemónicos, pero de aquello, como diría el famoso narrador deportivo, “de aquello nada”.
Cali, la bella Cali destruida, igual que ciudades como Pereira, Armenia y qué decir de otras localidades como Quimbaya, piden a gritos la intervención del gobierno sin tanto teatro publicitario.
¿Tendremos que esperar a que las cosas se agudicen al punto de generar estallidos sociales ante la indolencia de un gobierno que promete de frente a las cámaras, pero que le da la espalda al pueblo entre bambalinas? Ellos usan los mecanismos de la democracia para, una vez alcanzado el poder, abolirla, decía con clarividencia Hannah Arendt.
Bienvenidos, queridos compatriotas, al pasado y que viva, como bien lo decían Franco y los chulavitas, Cristo Rey, mientras miramos con perplejidad como se deforma y resignifica el saludo militar mientras se exclama la frase “Firmes por la patria”
CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

