
Los días pasan muy rápido, ya casi completamos un mes de la Patria Milagro y, aparte de haber sobrevivido al anunciado destripamiento de medio país, tolerar las expresiones faranduleras de un gobierno de muchas palabras y pobres actuaciones y descubrir que el gobierno de los “nadies” resultó ser el gobierno de los mismos de siempre, los peores de ellos, y que las promesas de austeridad resultaron ser falsas, no hemos visto un actuar proactivo de esta rancia dirigencia y este nuevo presidente.
Ni siquiera frente a la tragedia que aún lloramos y de la cual el país aún no se recupera, el nuevo mandatario y su pléyade de viejos politiqueros han actuado con el debido respeto, oportunidad y diligencia.
Lo que hemos visto es el uso manipulativo y propagandístico de la desgracia, el aprovechamiento de la misma para preparar el camino para sacar adelante iniciativas que nada tienen que ver ni con las regiones afectadas ni con las víctimas del terremoto ni de los incendios forestales.
Los politicastros siendo los mismos politicastros de siempre, los corruptos haciendo aquello que saben hacer muy bien: mentir y desviar recursos, prometer y desdecirse obscenamente de sus promesas, promover el odio y culpar a otros de las consecuencias de su propia negligencia y falta de idoneidad.
En cultura nos ponen a una camaleona mediocre que abandonó el cobijo de quien fue hasta ahora su mentor, para irse con el sol que más alumbra, pero que no tiene experiencia administrativa ni vínculo alguno con la cultura, como no sea la cultura del atajo.
En educación a la esposa de un sujeto mendaz, manipulador y perverso, desleal y corrupto. Una señora fanática religiosa que promete no fomentar una educación más integral y de mejor calidad y accesibilidad para los jóvenes colombianos, sino introducir, en contra de la laicidad del estado, un adoctrinamiento religioso en toda regla en los colegios.
En Bienestar familiar una señora que pretende prohibir la expresión niñas y que arremete contra una iniciativa que busca prevenir el criminal abuso sexual de las menores a manos de adultos asesinos bien sea de alta alcurnia o de baja estofa.
Un ministro de hacienda que, luego de despotricar en contra de un proyecto de presupuesto al que calificó de oneroso, abusivo, antitécnico, desproporcionado, propone una versión aún más onerosa que limita los fondos para las iniciativas sociales y redistributivas y propende por la exacerbación de la desigualdad y la injusticia social.
Sólo basta con escuchar la intervención del flamante ministro de hacienda ante el congreso para desprestigiar, como ha sido la constante en los voceros del tigre y el felino de Temu mismo, el presupuesto 2027 formulado por el gobierno Petro y, luego, de manera metódica, ítem por ítem, comparar la propuesta del tigre y su manada de depredadores, con aquella que tanto desacreditaban y, entonces- ¡puff!- se revela una realidad desconcertante: El presupuesto, que acusaban de exagerado y abusivo, aumentó, en vez de disminuir, en un valor próximo a los 70 billones.
Pero ahí no para la cosa: La salud, área que consideraban se había convertido en la cenicienta del presupuesto petrista, en vez de aumentar en cuanto a la asignación de recursos, disminuyó en más de 150 mil millones.
Igual sucede con todas las áreas sociales y con el presupuesto de la JEP y, en general, de todo lo relacionado con la implementación de la paz.
No nos sorprenda que, como buen acólito del bufón del norte, el bufoncillo que reniega de su origen cachaco y se declara corroncho de linaje, nacimiento y prosapia, decida cambiarle el nombre al ministerio de defensa por el de ministerio de guerra.
Ya vamos en camino de convertirnos en un protectorado gringo en condiciones infinitamente más limitadas y precarias que las de la isla del encanto.
Nuestros páramos, bosques, ríos, áreas de cultivo, serán pasto de cuantos venenos, como el agente naranja, mercurio, depredación y destrozo vengan de la nación del ciudadano De la Espriella.
Nuestra juventud será adoctrinada, manipulada, amenazada, controlada y se intentará doblegar ante la represión sacrosanta del régimen, para ella serán las cárceles, no las universidades, las balas, no los libros, toda protesta social será satanizada, tendremos más desaparecidos, torturados, enucleados, asesinados.
Nuestros niños serán adocenados, las escuelas se convertirán en claustros conventuales, el pensamiento crítico será deleznado, señalado y reprimido.
Ni la salud, ni la educación, ni la paz, ni el trabajo digno, ni la pensión justa y accesible, ni la salud con transparencia ni el manejo responsable de los recursos, ni las auditorías, ni la paz, ni el medio ambiente, serán prioridades del filipichín.
Ojalá que en noviembre los gringos logren derrotar al payaso naranja con ínfulas imperiales y que Colombia, esa Colombia soñadora y rebelde, inquieta, curiosa y crítica, laboriosa y ambiciosa de paz, justicia y bienestar, sobreviva a la catástrofe social que se anuncia en este gobierno de candilejas y espectáculo grotesco.
Un ministro de vivienda con fuertes cuestionamientos por peculado que decide irse a descansar varios días en las playas del Caribe cuando no llevaba ni una semana en el cargo y el país miraba con impotencia la tragedia de miles de familias que perdieron sus hogares.
La salud, de la que tanto se valió para despotricar de las acciones del gobierno Petro, es hoy protagonista de dos ominosas decisiones: En cabeza del sector el autodenominado “brujo”, alias “tigre”, hace uso de la manera más cínica y nauseabunda de la vergonzosa y siempre disponible puerta giratoria.
En vez de poner ahí a un profesional ético, de altísimos quilates y real compromiso con la salud de los colombianos, uno que valore técnica y minuciosa, objetivamente la situación del sector, el destino y uso de los pingües recursos que entran a las EPS, el tipo pone a quien fuera hasta hace poco la presidenta de ACEMI, el ente que agrupa a as depredadoras y cuestionadas EPS.
Es como poner al ratón a cuidar del sabroso queso del que depende el bienestar, la salud y la vida de muchos.
Pero la cosa no para ahí: Sin fórmula de juicio destina una suma billonaria para entregarla a las hambrientas hienas que han devastado las finanzas de la salud. Promete auditorías, pero no hay huella de esa promesa.
Para completar, en el nuevo proyecto de presupuesto, reduce significativamente la asignación del sector.
Lacónico con la dignificación laboral del sector salud, con el pago de las deudas acumuladas por las EPS con IPS y proveedores, los pendientes de oportunidad y accesibilidad en tanto servicios y medicamentos con los pacientes, su única propuesta se limita a darle más plata a la caterva de roedores que se han enriquecido desviando y apropiándose de los recursos de la salud.
Vaya Patria Milagro la que se nos viene, el milagro, sin duda, será sobrevivir al pillaje y la mala atención…
Santander, mi bella y agreste y, en los últimos tiempos, muy goda tierra, parece que pagará un muy alto precio por haber escogido al filipichín para dirigir los destinos de Colombia en los próximos cuatro años.
Nuestros torpes Midas parecen ya haber hecho su elección y esta no podría ser más nefasta: Oro por agua.
El frágil equilibrio del páramo de Santurbán que produce el agua que calma la sed de Bucaramanga y ciudades aledañas, será destruido una vez que las depredadoras empresas mineras sudafricanas y de otras nacionalidades lleguen como cuervos a remover las entrañas del fecundo humedal que tanta y tan buena agua nos regala.
El oro que no verán mis coterráneos, llenará las arcas de grandes oligarcas foráneos, mientras que mi gente se morirá de sed y aquí conviene pensar en los más vulnerables: Los niños, ellos serán las primeras y más dolorosas víctimas de la codicia de unos pocos.
Bien se dice por ahí que dios no castiga ni con palo ni con rejo, pero tristemente los que más sufrirán serán los pequeños que son los dueños del futuro y “beneficiarios” de las malas decisiones de los adultos de hoy.
Y en los que respecta al fraude, las cosas empiezan a revelarse de manera frenética, se les cae la estantería del engaño y la manipulación: Cerimedo, bots, granjas de celulares, fake news…
¿Podrían haber imaginado que estaban contratando a un feminicida en potencia? ¿Podrían haber soñado con que la víctima del proyecto de asesino sobreviviera a la paliza y empezara a confesar?
Nada se le puede exigir a Abelardo porque nada prometió y porque muchos de sus votantes o fueron engañados o simplemente fueron creados por el famoso algoritmo.
Eso es lo que pasa cuando un defensor de delincuentes que tiene afinidad y comprende los métodos de sus defendidos llega con engaños y publicidad estridente y vacía a un cargo de alta representatividad y responsabilidad.
“Al que anda entre la miel, algo se le pega” reza el sabio dicho popular. Tampoco se le pueden pedir “peras al olmo”. Con fraude o sin fraude eso fue lo que el “país” y los halcones imperialistas de los EEUU eligieron para nosotros.
Tendremos que vivir con eso y afrontar las consecuencias. Echar para atrás esa decisión es muy difícil. En Colombia el control político no es tan contundente, peor aun cuando las fuerzas que representan la otra mitad del país se alinean con los masacradores y asesinos de defensores de DDHH.
Lo que si es contundente en este país es la represión, la difamación, la amenaza, la tortura y el asesinato de quienes se atreven a criticar, a investigar, a revelar entuertos y jugarretas sucias y torticeras de quienes detentan el poder.
Estamos en el cuatrienio de Abelardo, los tales nadies eran simplemente los mismos que por decenios han llevado este país a ser imperio de la corrupción, el crimen, la inequidad y la impunidad.
La Colombia milagro parece ser una Colombia segregada y cegada por el miedo, la rabia, la intolerancia y el odio, el país más desigual, corrupto y violento del orbe, la nación Judas de América Latina, los más serviles y arrodillados a los criminales drogadictos del norte…
Vamos bien, pero bien mal. Y eso es solo comenzando…
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

