La participación de Perú en Miss Mundo 2026 abrió un inesperado debate cultural en torno a la identidad andina. Josiane Sciotti, representante peruana en el certamen internacional, apareció en el desfile “Dances of the World” con un traje inspirado en la llamerada puneña, una expresión cultural que generó cuestionamientos de usuarios bolivianos que consideran que esta manifestación forma parte del patrimonio folclórico de Bolivia.
La controversia se produjo durante la presentación de las candidatas en Vietnam, donde las participantes mostraron vestimentas y expresiones tradicionales de sus respectivos países. Sciotti, de 19 años, estudiante de Medicina y modelo, eligió representar una manifestación vinculada históricamente con los arrieros y pastores de camélidos del altiplano de Puno. La elección rápidamente trascendió el espectáculo y se convirtió en una discusión sobre los orígenes de las tradiciones culturales que existen a ambos lados de la frontera peruano-boliviana.
La llamerada tiene una relación particularmente estrecha con el universo cultural del altiplano. En Perú, la llamerada puneña fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2024, reconocimiento que la delegación peruana utiliza como uno de los argumentos para defender la legitimidad de la presentación de Sciotti. La candidata explicó que su intención era llevar al escenario internacional una expresión vinculada con las comunidades que durante generaciones se dedicaron a la crianza y el cuidado de llamas y alpacas.
La reacción en Bolivia se produjo principalmente a través de las redes sociales. Algunos usuarios cuestionaron que Perú presentara la llamerada como una expresión propia y señalaron su presencia histórica en festividades bolivianas, especialmente en el Carnaval de Oruro. Desde el lado peruano, otros usuarios respondieron defendiendo la existencia de una tradición propia en Puno y recordando que las expresiones culturales del altiplano son anteriores a las fronteras nacionales actuales.
El debate revela una cuestión mucho más profunda que un simple vestuario de concurso de belleza. Perú y Bolivia comparten una extensa historia cultural andina, con pueblos, rutas, tradiciones, música, danzas, vestimentas y prácticas sociales que se desarrollaron durante siglos en territorios que posteriormente quedaron divididos por fronteras estatales. Por ello, determinar una propiedad nacional exclusiva sobre determinadas manifestaciones puede resultar especialmente complejo.
La discusión incluso recibió una respuesta desde el ámbito cultural peruano. El antropólogo Henry Flores, representante vinculado a la Candelaria, defendió la presentación de Sciotti y sostuvo que la llamerada tiene una historia anterior a las actuales fronteras nacionales. Además, anunció una invitación para que la representante peruana participe en las celebraciones de la Candelaria de 2027, reforzando la idea de que la expresión forma parte de la identidad cultural viva de Puno.
Sciotti también respondió a los cuestionamientos. Después de recibir críticas e insultos en redes sociales, la candidata publicó una aclaración en la que defendió su decisión de representar la cultura de Puno y afirmó que lo hacía apoyándose en información histórica y documentación oficial. Su posición fue que llevar la llamerada al escenario internacional constituía una forma de mostrar una parte de la identidad peruana y no una intención de desconocer otras expresiones culturales del mundo andino.
La polémica se produjo además en un momento de gran exposición internacional para la candidata. Sciotti avanzó hasta el Top 20 de Miss Mundo 2026, celebrado en Vietnam, mientras la competencia reunía a delegaciones de numerosos países y convertía cada presentación cultural en una vitrina internacional.
Lo ocurrido demuestra que los concursos internacionales de belleza han dejado de ser únicamente espacios para evaluar apariencia, pasarela y comunicación. Los desfiles culturales pueden convertirse en verdaderas plataformas de diplomacia cultural, capaces de poner en discusión la historia, la identidad y el patrimonio de los países representados.
En este caso, el traje de Josiane Sciotti consiguió precisamente eso: llevar la cultura de Puno a una audiencia internacional, pero también poner sobre la mesa una antigua discusión sobre la identidad compartida del altiplano. Más que una disputa originada por un vestido, la polémica refleja la compleja historia de una región donde las culturas existían mucho antes de que Perú y Bolivia fueran Estados con fronteras definidas.
Por el momento, no se registra un pronunciamiento oficial de la organización Miss Mundo ni de las autoridades bolivianas que haya convertido la controversia en un conflicto institucional. La discusión permanece principalmente en el terreno cultural y en las redes sociales.
Foto: Miss World 2026
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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