
Son parte ya de esa cultura mexicana itinerante con vocación de universalidad, nacieron de la necesidad, el dolor y la agonía, son expresión elocuente de solidaridad, empatía, profesionalismo y ética humanista. México, su gente preciosa, nos ha regalado muchas cosas bellas: Su arte, su historia, su música, su literatura, difícil elegir cuál ha sido su más trascendental aporte. Pareciera que ese pueblo orgullosamente mestizo, enclavado en la parte sur de Norte-América, pero muy en el centro de nuestros corazones latinoamericanos y de nuestro orgullo hispanohablante, no cesa de darnos motivos de admiración, cariño y respeto.
Hoy quiero hablarles de los Topos…
Cuando los gobiernos colapsan fruto de la impotencia, la corrupción, la ineptitud, la politiquería y la tragedia, el pueblo debe arremangarse, ponerse las botas pantaneras y salir al ruedo a darlo todo de sí, sin ambages, sin presupuestos mezquinos, sin trámites burocráticos restrictivos…Por ahí comienza la historia de los Topos, esos héroes modernos, semidioses generosos y valientes que han salvado tantas vidas a lo ancho y largo del mundo, sin consideraciones religiosas, políticas, económicas, sólo por ese mandato implacable del deber y las solidaridad.
Eran las 7:19 minutos de la mañana un 19 de septiembre de 1985. La ciudad de México, populosa, cosmopolita, donde se mezclan lo tradicional con lo moderno, lo ancestral con lo futurista, pero también la opulencia desmesurada con la dolorosa miseria, fue sacudida violentamente por un terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter que devastó sus construcciones, fisuró e inhabilitó sus calles, destruyó sus redes.
El gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado tardó en reaccionar ante la magnitud de la catástrofe, los ciudadanos que por poco se salvaron de la catástrofe, ante la paquidérmica reacción estatal, la criminal lentitud del estado, en medio de gritos y quejidos de agonía de las víctimas, la desesperación de sus familias, las montañas de escombros, conformaron un ejército de mensajeros, costureras, amas de casa, obreros, estudiantes, conductores, ciudadanos todos del común y, armados tan solo con su buena voluntad, sus manos desnudas y su arrojo, empezaron a remover con las uñas los despojos para arrancarle a la muerte valiosas vidas de personas que hasta unos momentos antes eran desconocidos.
Las personas colándose por las rendijas, entre los pesados bloques de cemento y mampostería sostenidos precariamente y, a riesgo de sus vidas, empezaron a sacar heridos, niños, ancianos, mascotas, parecían, ni más ni menos, que topos, de ahí la denominación con que la gente los empezó a conocer desde entonces.
La ciudad de México se encuentra asentada en una zona de alta sismicidad, en un entorno proclive también al vulcanismo. Los Topos desde entonces dieron comienzo a una cultura y a una tradición: Siempre son los primeros en llegar y los últimos en irse. Inequívoca muestra de que la humanidad merece existir, por encima de las calamidades que hemos generado a la naturaleza y a nuestros semejantes.
La epopeya de los Topos ha llevado vida y consuelo a muchas partes del mundo, hurgando en la historia resalto entre muchas los siguientes maravillosos aportes de este grupo de valientes y arrojados ciudadanos del mundo:
- “El milagro de Tlatelolco” en México,1985.
- Torres gemelas – NY 2001
- Tsunami del sudeste asiático en 2004
- Terremoto Haití en 2010
- Turquía, Venezuela y actualmente en Colombia
La figura de Héctor “El Chino” Méndez, el “Topo Mayor” es portadora de esperanza a los familiares de las víctimas, epítome de espíritu solidario y rectitud. Héctor lidera el grupo “Brigada Internacional de Rescate Azteca que utilizan overol o playera naranja.
También existe desde 1986 la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C, que se atavían de overol rojo y pantalón azul
Indiferentemente del grupo al que pertenezcan los topos son voluntarios que se financian con donaciones civiles
No cualquier parroquiano puede ser un Topo, por tratarse de una labor de alto riesgo se requiere de un entrenamiento cuidadoso y se deben cumplir una serie de requisitos mínimos:
- Edad: Ser mayor de 18 años
- Residencia: Residir en la zona metropolitana o sedes oficiales del grupo
- Sustento Económico Propio: Es obligatorio ser estudiante, tener un oficio o una profesión activa. Dado que Los Topos son una asociación civil sin fines de lucro y nadie recibe un sueldo, el aspirante debe garantizar que cuenta con otra fuente de ingresos para vivir.
- Filosofía de No Lucro: Queda estrictamente prohibido usar el nombre, logotipo o uniformes de la brigada para obtener beneficios económicos, protagonismo personal o fines políticos.
- Disponibilidad y Constancia: Disposición absoluta de tiempo para asistir a las reuniones teóricas y prácticas obligatorias que se realizan cada semana (generalmente los domingos).
Los miembros del grupo reciben una formación amplia que culmina con su certificación plena luego de un periodo que puede llegar a ser de hasta tres años e incluye:
- Acondicionamiento Físico y Psicológico
- Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (BREC): Aprendizaje de técnicas ligeras para abrir túneles horizontales y verticales sobre escombros inestables, apuntalamiento de estructuras y uso de herramientas mecánicas (picos, sierras, gatos hidráulicos)
- Atención Médica de Emergencia
- Especialidades Técnicas Avanzadas:
- Rescate Vertical y Espeleológico: Técnicas de rappel y manejo de cuerdas (cabuyería) en barrancos o pozos.
- Telecomunicaciones e Ingeniería: Evaluación de planos de edificios colapsados e instalación de redes de comunicación en zonas de desastre.
- Binomios Caninos: Entrenamiento y etología de perros rescatistas especializados en el rastreo de personas vivas sepultadas.
- Materiales Peligrosos: Protocolos de acción frente a derrames químicos e incendios en el epicentro de la catástrofe.
Uno diría que cuando las naciones y los pueblos son afectados por tragedias colosales como las recientes en Venezuela y Colombia, los gobiernos actúen con un mínimo de coherencia y respeto en respaldo y gratitud a quienes vienes como voluntarios a exponer sus vidas y a salvar las de ilustres desconocidos, pero dicha condición no siempre se cumple y, tristemente, Colombia no fue la excepción.
En efecto, tras el terrible terremoto que afectó amplias zonas de Colombia, particularmente en el Valle del Cauda, Zona Cafetera y Chocó, las Topos decidieron poner su granito de arena, pero recibieron el rechazo mezquino y criminal Abelardo de la Espriella, con un tufillo ideológico completamente ajeno a los voluntarios mexicanos, en virtud del cual se retrasó y obstaculizó su actuar. Las brigadas de Topos de Tlatelolco decidieron regresar a México, ante el rechazo injustificado del burocrático entorno colombiano y sólo por obra del compromiso y generosidad y la intervención de políticos vallecaucanos se consiguió que el Chino Méndez y su grupo arribaran a Cali.
Ya en el terreno, el despliegue de los mexicanos, con su impresionante eficacia, desnudó las falencias de los equipos colombianos de rescate de los que se ufanaba el presidente de la Espriella y permitió una interacción formativa y salvadora con estos grupos e inspiraron la aparición de un grupo de Topos colombianos que, esperamos, tenga no sólo el apoyo de nuestros hermanos mexicanos, sino del gobierno del país sudamericano.
CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

