
Allá, a un costado del departamento del Chocó, en íntimo contacto con Risaralda y el Valle del Cauca, se encuentra un municipio que clama por ayuda y atención. Situado en una zona boscosa, aislada y muy quebrada se puede ufanar de que , pese a haber sido el epicentro del temblor más potente y dañino del siglo en Colombia, como bien lo expresas su alcalde, el señor León Fabio Marín Moncada, «No hay pérdidas humanas, es un balance positivo, gracias a Dios”.
Situado en el departamento del Chocó, a una altura de 1100 metros sobre el nivel del mar, con una extensión de 947 km2, limitando por el norte con Condoto, al Sur con Sipí y Nóvita, al oriente con los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, se encuentra en inmediaciones del parque natural Tatamá y bajo el cobijo de la Serranía de los Paraguas y agrupa en su seno los poblados de Suramita, Corcobado, La Italia, Valencia, San Pedro Ingará, La Albania y Patios.
Fue y sigue siendo asentamiento de los indígenas Embera Chamí, colonizado por aventureros paisas, caldenses y vallunos y vio la luz administrativa en 1938. Su población alcanza una cifra de 5800 habitantes, es predominantemente mestiza, mezcla de indígenas Emberá Chami, pobladores afrocolombianos y colonos procedentes de regiones aledañas. La población aborigen, debido a difíciles condiciones de vida suele migrar al caso urbano, paso intermedio a su desplazamiento hacia otras regiones del país, en busca de oportunidades.
Al día de hoy, octubre 13 de 2026 este municipio que fuera el epicentro el día 10 de los corrientes del peor terremoto que ha sacudido en este siglo a Colombia no reporta, por fortuna, víctimas mortales ni heridos, pero si importantes daños materiales que hacen necesario el apoyo y atención de autoridades de mayor rango, tanto en el departamento como en el gobierno nacional, según clama en nombre de sus pobladores el alcalde León Fabio Martín.
La región es un baluarte natural: En la serranía de los Paraguas se encuentran los bosques de niebla de Galápagos y el cerro Torrá, donde se pueden admirar varias especies de bromelias, platanillos, uvas de monte, laureles, bambú, palmas de diferentes especies, el trompetero y el pino colombiano, estas últimas endémicas de la región. Así mismo podemos hallar osos de anteojos, comadrejas y venados, el colibrí de cuello blanco y vaya Ud. a saber que otras maravillas se esconden en las selvas vírgenes que rodean al municipio.
La zona en cuestión es húmeda, lluviosa, con un clima ecuatorial y temperaturas que varían según la altura a la que nos encontremos, pues, como lo podrán adivinar, San José del Palmar se sitúa en un terreno quebrado, montañoso atravesado por el rio Tamaná. Las montañas en su derredor pueden llegar a alturas entre 3000 y 4200 metros sobre el nivel del mar.
Los terrenos en su seno se dedican en alto porcentaje a la agricultura intensiva y a la ganadería extensiva. Se destacan cultivos de pastos, cacao, plátano, caña panelera, frutales, chontaduro, maíz y yuca. Lamentablemente, como suele suceder en regiones similares, la extensión de las áreas de explotación agrícola y ganadera se sigue haciendo con base en la tala de bosques milenarios, los suelos así aprovechados se degradas rápidamente y se erosionan con gran facilidad debido, por una parte, a que se trata de una zona de laderas y además de alta pluviosidad.
En fin, este es el escenario del epicentro del poderoso sismo que sacudió a Colombia y genero un número que cada día que pasa se acerca a las 300 víctimas mortales. Aparte de su natural aislamiento, el municipio, que alcanzó notoriedad por su fatídico papel, se encuentra, para colmo de males, incomunicado, lo que ha dificultado la llegada de ayuda. Se estima por declaraciones del alcalde que más de 400 viviendas se encuentran afectadas por el temblor, al igual que cerca de una veintena de estructuras de mayor cuantía.
Y si, gracias a la providencia no hubo sino pérdidas materiales, en contraste con lo acontecido en regiones vecinas de los departamentos de Caldas, Risaralda y Valle del Cauca, pero hay fallas en el suministro eléctrico y de agua potable, cobertura de telefonía y destrucción de las vías de acceso entre otras razones por deslizamientos de tierra
El municipio de San José del Palmar requiere del apoyo y atención solidaria de los colombianos y de personas de buena voluntad allende las fronteras de nuestro atormentado país. Por este intermedio hacemos un llamado y convocamos a quienes puedan y quieran ayudar.
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

