Una nueva encuesta nacional sobre la imagen de los principales integrantes del Gobierno de Javier Milei mostró un escenario adverso para el gabinete: ninguno de los funcionarios evaluados consiguió una valoración positiva superior a la negativa. El ranking, elaborado por las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein, ubicó al ministro del Interior, Diego Santilli, en el primer lugar entre los funcionarios medidos, aunque apenas alcanzó 27% de imagen positiva. Detrás aparecieron Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, y Luis Caputo, titular de Economía, ambos con 25%. En el extremo opuesto de la tabla quedó Manuel Adorni, jefe de Gabinete, con 17% de imagen positiva y 68% de negativa, mientras que Karina Milei también registró 18% de valoración favorable y 68% de rechazo. El resultado muestra que incluso las figuras más conocidas del oficialismo enfrentan un desgaste importante en la opinión pública.
El relevamiento incluyó a 20 dirigentes nacionales, entre funcionarios del Gobierno y referentes de la oposición, y fue realizado sobre 800 entrevistas a nivel nacional. La medición forma parte del Monitor de Humor Social que elaboran periódicamente D’Alessio IROL y Berensztein para analizar la percepción de los principales dirigentes y el clima político y económico del país.
La posición de Santilli resulta significativa porque, aunque encabeza el grupo de funcionarios actualmente en el Gobierno, su 27% de imagen positiva no alcanza para obtener un saldo favorable. El ministro acumula también una proporción importante de opiniones negativas, lo que significa que su liderazgo dentro del ranking responde más al deterioro general de las valoraciones que a una aceptación mayoritaria de su gestión.
Sandra Pettovello y Luis Caputo aparecen inmediatamente detrás, con 25% de imagen positiva cada uno. La ministra de Capital Humano conserva un nivel de reconocimiento elevado debido a la exposición de su cartera en cuestiones sociales y asistenciales, mientras que Caputo continúa siendo uno de los principales responsables de la política económica del Gobierno y, por esa misma razón, uno de los funcionarios más identificados con sus resultados.
El caso de Federico Sturzenegger es diferente. El ministro de Desregulación obtuvo 21% de imagen positiva y se ubicó por encima de varias figuras centrales del oficialismo. Su desempeño en la encuesta refleja que las políticas de transformación del Estado y desregulación tienen un nivel de reconocimiento entre una parte del electorado, aunque tampoco consiguen una valoración mayoritaria.
Más abajo aparecen Karina Milei y Manuel Adorni. La secretaria general de la Presidencia obtuvo 18% de imagen positiva, mientras que el jefe de Gabinete llegó al 17%. Ambos comparten además el dato más preocupante de la medición: registraron 68% de imagen negativa, el porcentaje de rechazo más elevado entre los funcionarios incluidos en el grupo superior del ranking.
La situación de Adorni tiene una particularidad adicional porque su nivel de conocimiento público es considerablemente mayor que el de varios ministros incorporados recientemente al gabinete. Durante buena parte del gobierno de Milei, el funcionario ocupó un lugar central en la comunicación oficial y se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del Poder Ejecutivo.
Esa exposición también lo hizo más vulnerable al desgaste político. Sus conferencias de prensa, sus intervenciones públicas y su participación en las principales discusiones del Gobierno lo colocaron permanentemente en el centro de la escena. Por esa razón, una valoración negativa elevada tiene una lectura diferente a la de un ministro cuyo nombre todavía es desconocido para una parte importante de la población.
En el segundo grupo del ranking aparecen funcionarios con niveles de conocimiento mucho menores. Alejandra Monteoliva, ministra de Seguridad, registró 13% de imagen positiva y 28% de negativa, mientras que el 59% de los encuestados respondió que no sabía o no conocía suficientemente su figura.
Una situación similar se observa con Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, quien obtuvo 12% de valoración positiva, 27% negativa y 61% de respuestas entre quienes dijeron desconocerlo o no tener una opinión formada. Carlos Presti, ministro de Defensa, alcanzó 11% positiva y 28% negativa, también con 61% de desconocimiento.
Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia, obtuvo 9% de imagen positiva y 30% negativa, mientras que 61% de los consultados no manifestó una opinión definida. Mario Lugones, ministro de Salud, quedó con 8% positiva y 29% negativa, acompañado por el porcentaje más elevado de desconocimiento dentro de ese grupo, con 63%.
Estos números introducen una diferencia importante dentro del resultado general. Para los funcionarios menos conocidos, el saldo negativo no necesariamente expresa un rechazo consolidado a su gestión. En muchos casos, simplemente refleja que todavía no consiguieron instalarse en la opinión pública nacional.
El problema es distinto para quienes ocupan posiciones de alta exposición. Adorni, Karina Milei, Caputo y Pettovello tienen niveles de conocimiento suficientemente elevados como para que sus resultados reflejen de manera más directa la percepción que existe sobre su desempeño y sobre el Gobierno.
El ranking también debe interpretarse dentro de un escenario más amplio de desgaste de la administración de Milei. Distintos estudios realizados durante 2026 han registrado una disminución en la aprobación presidencial y una evolución negativa de la imagen de varios integrantes del oficialismo. Una medición anterior de D’Alessio IROL y Berensztein ya había mostrado a Milei por debajo de algunos dirigentes de su propio espacio y a Adorni en una posición particularmente complicada.
El deterioro no se limita a la evaluación individual de los funcionarios. Las encuestas recientes también muestran preocupación por la situación económica, los salarios, el empleo y el costo de vida. Estos factores terminan influyendo sobre la percepción que los ciudadanos tienen de quienes ocupan cargos de responsabilidad dentro del Ejecutivo.
La economía tiene un peso especial porque Caputo es uno de los funcionarios más identificados con el programa económico. Su 25% de imagen positiva lo coloca entre los mejor posicionados del gabinete, pero el resultado no significa que exista una aprobación mayoritaria de su gestión. Al igual que el resto de los ministros evaluados, enfrenta una valoración negativa superior a la positiva.
El caso de Pettovello también merece atención porque su ministerio administra áreas particularmente sensibles para la población, entre ellas asistencia social, alimentación y programas destinados a sectores vulnerables. Su posición en el ranking muestra que mantiene un nivel de reconocimiento importante, aunque tampoco logra escapar del saldo general desfavorable.
Para Milei, el dato representa una señal política relevante. El Presidente construyó buena parte de su estrategia de gobierno alrededor de un núcleo reducido de dirigentes de máxima confianza. Cuando esos funcionarios sufren un deterioro en su imagen, el efecto puede trasladarse al conjunto de la administración, especialmente cuando se trata de figuras que ocupan posiciones centrales en la toma de decisiones.
La encuesta tampoco muestra un reemplazo evidente dentro del gabinete capaz de capitalizar el desgaste de los funcionarios más cuestionados. Los ministros con menor rechazo presentan, en varios casos, niveles elevados de desconocimiento. Eso significa que todavía no existe una figura ministerial con una aprobación suficientemente amplia como para convertirse claramente en una alternativa dentro del oficialismo.
El resultado de Adorni es particularmente delicado porque el cargo de jefe de Gabinete lo ubica en una posición institucional superior a la de la mayoría de los ministros. Además de coordinar la administración nacional, funciona como uno de los principales voceros políticos del Gobierno. Un nivel de rechazo del 68% puede dificultar su capacidad para transmitir los mensajes oficiales hacia una sociedad cada vez más crítica.
Karina Milei enfrenta una situación parecida desde otra posición. Su influencia dentro de La Libertad Avanza es ampliamente conocida, aunque su función institucional es diferente de la de los ministros. El 18% de imagen positiva y 68% de negativa muestra que su peso político dentro del espacio libertario no se traduce necesariamente en una valoración favorable entre el conjunto del electorado.
La diferencia entre poder interno y aceptación pública resulta uno de los elementos más relevantes del estudio. Un funcionario puede mantener una posición decisiva dentro del Gobierno y, al mismo tiempo, presentar una imagen negativa entre la mayoría de los ciudadanos. El caso de Karina Milei ilustra con claridad esa separación.
El panorama tampoco significa que el Gobierno haya perdido automáticamente el respaldo de todo su electorado. Las encuestas de imagen miden percepciones en un momento determinado y no equivalen directamente a una intención de voto. Además, la valoración de un funcionario puede cambiar rápidamente ante resultados económicos, conflictos políticos, decisiones gubernamentales o acontecimientos electorales.
Lo que sí muestra el estudio es que el gabinete de Milei no cuenta actualmente con una figura que obtenga una aprobación mayoritaria entre los encuestados. Incluso el funcionario mejor ubicado, Santilli, alcanza solamente 27% de imagen positiva. El resto se encuentra por debajo de ese nivel, mientras que varios ministros todavía enfrentan un alto desconocimiento.
El desafío para el Gobierno consiste ahora en transformar sus resultados de gestión en una percepción pública más favorable. La estabilización económica, la evolución del empleo y los salarios y la capacidad de mostrar mejoras concretas en la vida cotidiana serán determinantes para modificar el escenario que reflejan las encuestas.
El estudio deja así una fotografía incómoda para Javier Milei: sus principales funcionarios no consiguen una valoración positiva mayoritaria y algunos de los integrantes más conocidos de su equipo presentan niveles de rechazo particularmente elevados. Santilli encabeza el ranking con 27% de imagen favorable, seguido por Pettovello y Caputo con 25%, mientras Adorni y Karina Milei quedan entre los más cuestionados, ambos con 68% de imagen negativa. Los ministros recientemente incorporados enfrentan otro problema: todavía son poco conocidos por buena parte de la sociedad. El resultado no determina por sí mismo el futuro electoral del oficialismo, pero sí revela un desgaste de la imagen del equipo de Gobierno que Milei deberá afrontar mientras intenta consolidar sus reformas y sostener el respaldo político conseguido desde su llegada a la Presidencia.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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