
Colombia despertó esta mañana en un domingo diferente a todos los demás. Las calles de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y los más de mil municipios del país amanecieron con una quietud particular, la que solo tienen los domingos electorales: sin los ruidos de la campaña que durante semanas llenó plazas, pantallas y redes sociales, sin las caravanas de candidatos, sin la propaganda política que el Decreto 0188 de 2026 del Ministerio del Interior prohibió expresamente desde las 6 de la tarde del sábado. Un país de más de cincuenta millones de habitantes que se levantó esta mañana en silencio, con la cédula en el bolsillo y la decisión en el corazón.
Para este domingo 31 de mayo de 2026, el IDEAM pronosticó para Bogotá una jornada marcada por la inestabilidad atmosférica, con un cielo que varía entre parcial y mayormente nublado. Desde la madrugada y las primeras horas de la mañana se prevé la ocurrencia de lluvias ligeras generalizadas, con mayor persistencia en localidades como Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal y Usme, mientras que para la tarde se anticipa un incremento en la probabilidad de aguaceros locales. La lluvia en Bogotá el día de las elecciones es casi una tradición: rara vez la capital colombiana regala un domingo electoral completamente soleado. Pero el IDEAM también aclaró que las precipitaciones serían moderadas y no impedirían el normal desarrollo de la jornada. En las regiones del Pacífico y del Caribe, el pronóstico indicó condiciones más cálidas y despejadas, lo que favorece la participación en zonas como Buenaventura, Quibdó y Santa Marta donde históricamente la movilización electoral depende en parte del clima.
🕗 LA JORNADA ARRANQUE: LO QUE OCURRIÓ EN LAS PRIMERAS HORAS
Desde las 7 de la mañana, miles de jurados de votación comenzaron a llegar a sus puestos asignados en todo el país para cumplir con la obligación legal de presentarse una hora antes de la apertura de las mesas. Los jurados de votación debieron presentarse a las 7:00 a. m. en el puesto de votación asignado. Las mesas abren formalmente a las 8:00 de la mañana y cierran a las 4:00 de la tarde. El único documento válido para sufragar es la cédula de ciudadanía, bien sea la amarilla con hologramas o la digital, en su versión física o en el dispositivo móvil. En Bogotá, los primeros ciudadanos comenzaron a formarse frente a sus puestos de votación incluso antes de las 7 de la mañana, en una imagen que combinaba paraguas, termos de café y ese gesto decidido de quien sabe exactamente por qué está ahí.
En las primeras horas del 31 de mayo, en la capital se hicieron preparativos para el desarrollo de las elecciones, con un despliegue institucional enfocado en garantizar el normal desarrollo de la jornada. La Alcaldía de Bogotá entregó un balance sobre lo dispuesto en la localidad de Kennedy, donde fueron habilitados 123 puestos de votación y 2.188 mesas para facilitar el ejercicio del derecho al voto. En total, 731.615 ciudadanos están habilitados para participar en esta jornada en esa sola localidad. Como parte del acompañamiento institucional, se desplegaron más de 100 gestores de convivencia y equipos en territorio, encargados de orientar a los votantes y apoyar el desarrollo del proceso en los diferentes puntos de votación. Kennedy —una de las localidades más populosas de Bogotá, con una población mayoritariamente de clase trabajadora y popular— es un termómetro electoral privilegiado: lo que ocurre allí suele anticipar las tendencias del resto del país. El despliegue de 100 gestores de convivencia en esa sola localidad ilustra la magnitud del operativo logístico que Colombia montó para esta jornada.
El alcalde Mayor Carlos Fernando Galán lideró el dispositivo de monitoreo de los 1.083 puestos y las 18.156 mesas de votación habilitados en Bogotá, con un PMU —Puesto de Mando Unificado— en cada localidad y un PMU Distrital para la coordinación general. Bogotá tiene habilitados 6.076.599 ciudadanos para votar, lo que la convierte en el municipio con mayor padrón electoral del país. Seis millones de votantes en una sola ciudad. Si esa cifra fuera un país independiente, estaría entre los más pequeños de América del Sur pero tendría más electores que toda Uruguay junta. El desafío logístico que representa movilizar, orientar y registrar el voto de seis millones de personas en una sola jornada de ocho horas es comparable al de cualquier operación de gran escala.
🔒 LA LEY SECA, LOS CONTROLES Y EL AMBIENTE EN LAS CALLES
De acuerdo con el Decreto 0188 de 2026 expedido por el Ministerio del Interior, la ley seca comenzó a las 6:00 p. m. del sábado 30 de mayo y se extenderá hasta las 12:00 del mediodía del lunes 1 de junio. El decreto también establece limitaciones para el porte de armas por parte de particulares, restricciones a las caravanas políticas y prohibición de la difusión de encuestas durante el día de la votación. La ley seca, que en Colombia es una medida electoral tan arraigada como el propio voto, convirtió a Bogotá en una ciudad con las licorerías cerradas, los bares sin música y las calles con un silencio inusual para un domingo por la mañana. Las restricciones adicionales —sin motos con parrillero en varios municipios, sin caravanas políticas, sin propaganda en espacios públicos— le dieron a la jornada ese ambiente de concentración cívica que los colombianos conocen bien y que, en los mejores domingos electorales, se convierte en una especie de fiesta sobria y colectiva.
El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, aseguró que no existe ninguna alerta de desestabilización electoral ni amenazas contra los votantes. Bogotá desplegó 11.000 policías y 2.100 soldados para garantizar la seguridad de la jornada. «Las elecciones no son solo abrir las mesas de votación y cerrarlas, es un proceso logístico que comenzó el jueves y termina el lunes», precisó el secretario. El despliegue de más de 13.000 efectivos de seguridad solo en la capital habla de la seriedad con que las autoridades colombianas tomaron las advertencias sobre posibles alteraciones del orden público. A nivel nacional, más de 400.000 militares y policías están distribuidos en los 1.103 municipios donde se vota, con atención especial en los 393 puntos microfocalizados por riesgo de seguridad.
El Procurador Nacional insistió en que, hasta la víspera, no existen evidencias de amenazas reales contra las elecciones ni en zonas rurales ni en urbanas. Según explicó, durante las últimas semanas se han perfeccionado mecanismos de articulación institucional para responder de manera inmediata ante cualquier alteración del orden público, denuncia de fraude o riesgo para los candidatos y votantes. «La democracia se mide en los votos que se recolectan en elecciones», afirmó el Procurador. La afirmación del Procurador es tranquilizadora pero también realista: en un país con tantos años de conflicto armado y con actores que históricamente han usado la violencia para interferir en los procesos electorales, la ausencia de alertas específicas no equivale a riesgo cero. Es una diferencia que todos en Colombia entienden.
📊 EL ESTADO DE LA CONTIENDA: LO QUE DICEN LAS ÚLTIMAS ENCUESTAS ANTES DEL SILENCIO
Por ley, las encuestadoras no pueden publicar nuevos resultados durante los 7 días previos a la votación. Los datos mostrados corresponden a la última encuesta válida, del 28 de mayo de 2026. El promedio ponderado de seis encuestadoras —CNC, Atlas Intel, Guarumo, Guarumo-EcoAnalítica e Invamer— con un margen de error de más/menos 2,5 puntos porcentuales sitúa a Iván Cepeda como favorito claro de la primera vuelta, sin alcanzar la mayoría absoluta necesaria para ganar en esta instancia. El padrón colombiano registra 41.421.973 ciudadanos habilitados para votar, de los cuales 21.298.492 son mujeres y 20.123.481 son hombres, distribuidos en 13.742 puestos de votación con 120.527 mesas instaladas en todo el territorio nacional. Además, 1.414.661 colombianos residentes en 67 países distintos ejercieron su derecho al voto durante la última semana de manera anticipada.
La última encuesta publicada antes del silencio electoral mostraba a Iván Cepeda del Pacto Histórico con alrededor del 44% de intención de voto en primera vuelta, seguido por Abelardo de la Espriella de Defensores de la Patria con aproximadamente el 25%, y Paloma Valencia del Centro Democrático con alrededor del 20%. Ninguno de los tres supera el 50% más uno necesario para ganar en primera vuelta, lo que hace que el balotaje del 21 de junio sea el escenario más probable que dejará esta jornada. La pregunta central de las próximas horas es quién pasará al segundo lugar: la diferencia entre De la Espriella y Valencia era de apenas cinco puntos en las últimas encuestas, perfectamente dentro del margen de error, lo que convierte la segunda plaza en la incógnita más apasionante de este domingo.
🕕 LO QUE VIENE: LAS HORAS DECISIVAS Y LOS RESULTADOS
Las urnas cierran a las 4 de la tarde. El registrador nacional Hernán Penagos señaló que aproximadamente entre las 6:00 y las 6:30 de la tarde el país podría conocer una tendencia clara del preconteo electoral. El sistema está preparado para ofrecer información con rapidez, aunque el escrutinio oficial, a cargo de jueces, notarios y registradores, comienza después y puede extenderse varios días. Es la única instancia con valor legal. El preconteo de la Registraduría es el mecanismo que en Colombia da las primeras tendencias con rapidez pero sin valor jurídico: es una fotografía rápida de cómo va la votación que permite a ciudadanos, candidatos y medios seguir la tendencia electoral en tiempo real, mientras el escrutinio formal valida cada voto.
El Diario Prensa Mercosur seguirá informando en tiempo real a lo largo del día. Hacia las 6:30 de la tarde de Bogotá —las 7:30 de la tarde en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— tendremos la primera imagen clara de quién pasa a segunda vuelta y cómo queda posicionado el debate político colombiano para el balotaje del 21 de junio. Ese resultado también será el primero en definir si la propuesta de adhesión de Colombia al Mercosur tiene un futuro inmediato o si queda pendiente de la arquitectura política que construya el nuevo gobierno. Colombia está votando. El Mercosur, desde sus cinco países, observa y espera.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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