Una denuncia presentada por una ciudadana peruana que viajó hasta Rusia para recuperar los restos de su esposo abrió un nuevo capítulo en la situación de los peruanos que terminaron vinculados con la guerra entre Rusia y Ucrania. Silvia Ramos asegura que encontró numerosos cuerpos de compatriotas en una morgue de Rostov y estima que serían alrededor de 150. La cifra, sin embargo, corresponde a su testimonio y no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades peruanas o rusas.
Ramos llegó a Rusia después de conocer la muerte de su esposo, quien había salido de Perú con la expectativa de trabajar en tareas de seguridad. Según su relato, el hombre recibió una propuesta laboral que inicialmente estaba relacionada con la protección de instalaciones petroleras y que contemplaba incluso un posterior traslado a Italia. El destino terminó siendo diferente: fue llevado a Rusia y quedó involucrado en el conflicto con Ucrania.
La historia de Ramos refleja una situación que también han denunciado otras familias peruanas. Según los testimonios recogidos por medios que investigan estos casos, algunos ciudadanos habrían viajado a Rusia atraídos por ofertas laborales y posteriormente terminaron incorporados a actividades vinculadas con la guerra. Las familias buscan determinar qué ocurrió realmente con sus parientes y recuperar los restos de quienes fallecieron.
Una morgue y una denuncia que todavía necesita confirmación oficial
Durante su permanencia en Rostov, Ramos aseguró que logró ingresar a una morgue militar y que allí encontró numerosos cadáveres que, según la información que recibió, corresponderían a ciudadanos peruanos. La mujer calculó que serían aproximadamente 150 cuerpos.
Infobae advierte expresamente que esa cantidad debe entenderse como una denuncia o estimación realizada por Ramos y no como un número oficial confirmado. La ausencia de una confirmación independiente resulta especialmente importante debido a la sensibilidad del caso y a las dificultades que existen para identificar personas fallecidas en un conflicto armado.
La viuda relató además que encontró elementos que relacionó con su esposo, entre ellos prendas de vestir, pero sostuvo que el estado de los restos dificultaba realizar una identificación convencional. Su principal preocupación es que existan familias que todavía no sepan con certeza qué ocurrió con sus seres queridos.
Según Ramos, personal de la morgue le proporcionó información relacionada con ciudadanos peruanos fallecidos y le pidió colaboración para establecer contacto con familiares. La mujer afirma haber reunido nombres y otros datos para intentar localizar a las familias correspondientes.
El pedido urgente: pruebas de ADN
Uno de los puntos centrales de la denuncia es la necesidad de realizar pruebas genéticas que permitan identificar científicamente los restos.
Ramos sostiene que las familias pueden aportar muestras de ADN y documentación para efectuar comparaciones con los restos conservados en Rusia. Según su testimonio, el procedimiento requiere un laboratorio con capacidad para realizar análisis y comparar perfiles genéticos.
La mujer también señaló que las pruebas representan un costo que muchas familias no pueden afrontar. Por ello, reclama que el Gobierno peruano intervenga y facilite el proceso para que los familiares puedan conocer finalmente el destino de sus seres queridos.
El ADN puede ser particularmente importante en situaciones donde los restos se encuentran deteriorados o cuando no existen elementos suficientes para una identificación visual. En esos casos, la comparación genética entre familiares y restos humanos puede convertirse en la herramienta fundamental para establecer una identidad.
Una familia que tuvo que viajar hasta Rusia
El caso de Silvia Ramos también pone el foco en los obstáculos que enfrentan los familiares que intentan recuperar a ciudadanos peruanos fallecidos en el extranjero.
La mujer sostiene que tuvo que desplazarse por sus propios medios y realizar personalmente gestiones ante las autoridades y la morgue. Según su denuncia, tuvo que entregar documentos, fotografías, información sobre su esposo y otros antecedentes relacionados con su fallecimiento.
Ramos cuestiona particularmente el nivel de asistencia recibido por parte de la representación diplomática peruana. Afirma que no obtuvo el acompañamiento que esperaba y que buena parte de las gestiones terminó recayendo sobre ella.
La denuncia también incluye reclamos económicos. Viajar desde otro país hasta Rusia, alojarse, trasladarse, traducir documentación y realizar procedimientos administrativos representa una carga considerable para familias que ya atraviesan una situación de duelo e incertidumbre.
¿Cuántos peruanos están involucrados?
La existencia de ciudadanos peruanos vinculados con la guerra entre Rusia y Ucrania ha sido objeto de denuncias anteriores. Algunas familias sostienen que sus parientes viajaron pensando que serían contratados para trabajos de seguridad y terminaron en zonas relacionadas con el conflicto.
El caso de Rostov añade ahora una dimensión particularmente delicada: la posible existencia de numerosos restos sin identificar y la incertidumbre de familias que todavía buscan respuestas.
Pero es necesario diferenciar los datos comprobados de las denuncias. El número de 150 cuerpos procede del testimonio de una familiar y, hasta el momento de esta publicación, no existe una confirmación oficial independiente que permita presentar esa cifra como definitiva.
Cancillería debe aclarar qué sabe sobre los fallecidos
La controversia también coloca al Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú ante la necesidad de explicar qué información posee sobre los ciudadanos peruanos fallecidos en Rusia.
Según el reporte de Infobae, se buscó obtener una respuesta de la Cancillería sobre la denuncia y sobre la información relacionada con los posibles cuerpos de peruanos en Rostov. La información difundida señala que el medio continuaba intentando obtener una posición oficial.
Para las familias, la cuestión no es únicamente diplomática. Se trata de saber si un familiar está vivo, confirmar oficialmente una muerte y recuperar sus restos para poder realizar un entierro digno.
Mientras no exista una identificación formal, cada nombre continúa asociado a una pregunta sin respuesta.
Un drama que trasciende la guerra
La denuncia de Rostov muestra una de las consecuencias menos visibles de la participación de extranjeros en conflictos armados: cuando una persona desaparece o muere lejos de su país, la guerra continúa afectando a su familia durante meses o incluso años.
En el caso de los peruanos, las familias reclaman información, identificación genética, asistencia consular y mecanismos que permitan repatriar los restos. La situación también plantea interrogantes sobre las circunstancias bajo las cuales algunos ciudadanos fueron trasladados a Rusia y sobre las ofertas laborales que recibieron antes de abandonar Perú.
Por ahora, la cifra de aproximadamente 150 cuerpos debe ser tratada como una denuncia pendiente de verificación oficial. Lo que sí está confirmado es la existencia de familias peruanas que buscan desesperadamente información sobre ciudadanos que terminaron vinculados con la guerra y de una viuda que viajó hasta Rostov para encontrar a su esposo. Su pedido es concreto: identificación mediante ADN, asistencia de las autoridades y la posibilidad de devolver los restos a sus familias.
Foto: Infobae / DNews
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