El fenómeno de El Niño ya está dejando señales concretas en la costa ecuatoriana. La erosión acelerada de playas, los oleajes de mayor energía y el aumento anómalo del nivel del mar comenzaron a afectar distintos puntos del litoral, mientras las autoridades se preparan para un escenario de lluvias más intensas. La situación no se limita a Guayas y Manabí: los mapas de riesgo y los últimos pronósticos incluyen a numerosas ciudades y cantones de Esmeraldas, Santa Elena, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas.
En Guayas, uno de los casos más visibles se registra en Data de Posorja, donde la conocida Playa Delfín perdió buena parte de la franja de arena que durante años separó el océano del monumento ubicado frente a la costa. El avance del mar llegó hasta el barranco y provocó daños en la estructura, generando preocupación por viviendas y construcciones próximas.
El problema alcanza directamente al área metropolitana de Guayaquil. La ciudad se encuentra entre los principales puntos de preocupación debido a la combinación de lluvias intensas, mareas altas y dificultades para evacuar rápidamente el agua hacia el océano. Un análisis de riesgo estima que Guayas concentra alrededor de 611.000 personas expuestas dentro de un escenario de afectación por El Niño. Además, centenares de centros educativos y de salud podrían quedar expuestos a inundaciones durante la temporada de lluvias más intensa.
El mapa de riesgo incluye también otros cantones guayasenses como Durán, Daule, Milagro, Naranjal, Playas, Samborondón, Salitre, Yaguachi, Balzar, Colimes y Santa Lucía, entre otros. En total, Guayas aparece con 25 cantones dentro de las zonas consideradas susceptibles a inundaciones y movimientos de masa.
Manabí: del turismo al riesgo de inundaciones
En Manabí, el impacto ya es visible en sectores turísticos. En Punta Bikini, San Clemente, el oleaje afectó cabañas y negocios instalados junto a la playa. La llegada de olas de largo período incrementó la energía que alcanza la costa y elevó la preocupación entre comerciantes y residentes.
Pero el riesgo provincial es mucho más amplio. Chone, Portoviejo, Rocafuerte, Sucre, Santa Ana, Montecristi y Jipijapa tienen antecedentes importantes de inundaciones y movimientos de tierra y permanecen bajo vigilancia. A estos se suman Manta, Pedernales, Jama, Jaramijó, San Vicente, Tosagua, Puerto López, El Carmen y otros cantones incluidos en los escenarios de riesgo.
En el litoral de Manabí se han registrado olas de hasta 1,20 metros en los últimos pronósticos de oleaje, aunque las autoridades recuerdan que la altura no es el único factor: cuanto mayor es el período de la ola, mayor puede ser la energía que llega a la zona de rompiente.
Santa Elena: Salinas y Anconcito, bajo vigilancia
La provincia de Santa Elena también aparece entre las zonas que requieren especial atención. Salinas y Anconcito, junto con otras poblaciones de la península, están expuestas a la combinación de oleaje, aguajes y aumento del nivel del mar.
El problema puede agravarse cuando coincidan lluvias fuertes con mareas elevadas. Un océano más alto dificulta la descarga natural de los sistemas de drenaje, aumentando la posibilidad de acumulación de agua en sectores urbanos bajos.
En los últimos registros, las aguas frente a Ecuador llegaron a presentar anomalías de hasta 40 centímetros por encima de los valores normales. Posteriormente descendieron, pero permanecieron entre 28 y 33 centímetros por encima de los registros habituales, una situación que los especialistas consideran relevante por su capacidad para aumentar la exposición de las zonas costeras.
Esmeraldas también entra en el escenario de riesgo
El norte de la Costa tampoco queda fuera. El pronóstico meteorológico reciente ubica a Esmeraldas y varios sectores de su provincia entre las zonas donde se esperan lluvias de mayor intensidad.
Los cantones bajo escenarios de riesgo incluyen Esmeraldas, Atacames, Muisne, Quinindé, San Lorenzo, Rioverde y Eloy Alfaro. En el caso de las lluvias previstas para estos días, el INAMHI señala una mayor intensidad especialmente hacia el interior de la provincia.
La importancia de Esmeraldas aumenta por su combinación de ríos, zonas costeras, asentamientos urbanos y sectores expuestos a movimientos de tierra. En el conjunto del país, esta provincia figura entre las que presentan mayor exposición ante el escenario de inundaciones y deslizamientos asociado a El Niño.
Los Ríos: Babahoyo y Quevedo, entre las ciudades que deben prepararse
En Los Ríos, la amenaza está especialmente relacionada con las inundaciones. Babahoyo y Quevedo aparecen entre los principales centros urbanos de una provincia caracterizada por una extensa red hidrográfica y zonas bajas.
El listado de cantones bajo vigilancia también incluye Baba, Buena Fe, Mocache, Montalvo, Palenque, Puebloviejo, Quinsaloma, Urdaneta, Valencia, Ventanas y Vinces.
Los pronósticos recientes muestran además lluvias en Quevedo, mientras el INAMHI mantiene vigilancia sobre la acumulación de agua, crecidas de cuerpos hídricos y afectación de caminos en sectores vulnerables.
El Oro: Machala y otras ciudades expuestas
En El Oro, el escenario comprende Machala, Santa Rosa, Huaquillas, Pasaje, El Guabo, Arenillas, Zaruma, Piñas, Portovelo, Balsas, Chilla, Marcabelí, Las Lajas y Atahualpa. En total, 14 cantones aparecen dentro de los escenarios de riesgo identificados.
La provincia es especialmente sensible por la combinación de zonas costeras, áreas agrícolas, sistemas de drenaje y sectores urbanos expuestos a inundaciones.
Santo Domingo de los Tsáchilas también está en el mapa
El riesgo tampoco termina en la franja estrictamente costera. Santo Domingo de los Tsáchilas aparece entre las provincias con mayor exposición potencial. La ciudad de Santo Domingo y otros sectores de la provincia están incluidos en los escenarios nacionales de preparación.
Esta zona tiene una importancia estratégica porque funciona como conexión entre la Costa y la Sierra. Las lluvias intensas y los deslizamientos pueden afectar carreteras y vías fundamentales para el transporte de personas, alimentos y mercancías.
Más de 1,3 millones de personas están potencialmente expuestas
La dimensión nacional de la amenaza es considerable. Un análisis de Plan International, basado en los escenarios de preparación del Gobierno y datos del INEC, calcula que alrededor de 1,3 millones de ecuatorianos viven en zonas consideradas de alto riesgo, entre ellos unos 390.000 niños y adolescentes.
Las provincias con mayor exposición son Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas. La cifra no representa personas actualmente damnificadas, sino población que podría quedar expuesta si se materializa un escenario severo de inundaciones y movimientos de tierra.
El Gobierno ecuatoriano mantiene alerta roja nacional por El Niño y ha comenzado a preparar recursos para responder a una eventual emergencia. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos prevé adquirir 78.385 kits de alimentos, higiene, limpieza y primera respuesta humanitaria, con una inversión de aproximadamente USD 5,16 millones.
El mar ya cambió; ahora preocupa la lluvia
El punto central de la emergencia es que Ecuador todavía se encuentra en una fase de preparación para los impactos más fuertes. Lo que ya se observa en Posorja y San Clemente corresponde principalmente a la interacción entre el océano, el aumento del nivel del mar y los oleajes.
El siguiente desafío puede llegar desde tierra. El INAMHI pronosticó un incremento de lluvias en sectores de la Costa y la Amazonía hasta el 9 de septiembre, con niveles de alerta medio y alto en provincias como Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Guayas, Santa Elena y El Oro, además de varias provincias amazónicas.
La preocupación, por tanto, ya no se concentra en una sola ciudad. Guayaquil, Posorja, San Clemente, Manta, Portoviejo, Chone, Salinas, Anconcito, Esmeraldas, Atacames, Babahoyo, Quevedo, Machala, Santa Rosa y Santo Domingo forman parte de un escenario mucho más amplio que puede cambiar rápidamente si coinciden lluvias intensas, crecidas de ríos, mareas altas y un océano anormalmente elevado.
Ecuador tiene ahora una ventaja frente a los episodios históricos de El Niño: la posibilidad de anticiparse. El desafío será transformar las alertas meteorológicas y los mapas de riesgo en acciones concretas antes de que el agua llegue a las viviendas, las carreteras, los hospitales, las escuelas y las zonas productivas.
Foto: El Universo / Primicias / Infobae
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Brasil: Lula y Flávio Bolsonaro trasladan la disputa electoral a los actos por la Independencia
- ★Ecuador: El Niño comienza a golpear la Costa y aumenta la preocupación por nuevas ciudades afectadas
- ★Uruguay: una avioneta arrojó 408 kilos de droga en Artigas y una operación de seis meses desarticuló una banda narco
- ★Mundo: cinco mitos sobre las enfermedades cardíacas que pueden poner en riesgo la salud
- ★Mundo: nuevas guías médicas advierten que el cambio climático está modificando las alergias y el asma


