
No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, reza la reconocida sentencia derivada, al parecer de una obra de Antonio de Zamora, brillante autor que formó parte del siglo de oro español o, por lo menos, utilizada por él como título de una de sus obras, pero probablemente una frase que ya hacía parte del rico acervo de expresiones que posee nuestra bella lengua castellana y que revelan la potente inventiva e ingenio de quienes la han hablado y creado a lo largo de los siglos.
Y así llegamos a las inmediaciones del 31 de mayo, fecha clave para los colombianos en las que se pondrá a prueba la fiabilidad y transparencia de nuestro sistema electoral y la capacidad de este pueblo para superar las acechanzas que amenazan las elecciones, empezando por las advertencias del señor Marco Rubio y de Bernie Moreno, respectivamente secretario de estado y congresista de los EEUU, en referencia a que el presidente Trump tiene claras preferencias que presentan casi como exigencias hacia el electorado colombiano para que se elija al ciudadano norteamericano Abelardo de la Espriella, un sujeto con graves y muy bien soportados cuestionamientos y un pasado bastante turbulento por sus relaciones y acciones con reconocidos delincuentes de todos los pelambres a quienes su bufete legal defendió, no siempre con éxito, no siempre con honestidad y transparencia, y sus dichos como aquel que intentó reciente e infructuosamente justificar de que “el derecho no tiene nada que ver con la ética”.
Colombia contiene el aliento, del abanico de jugadores en esta importante apuesta su separan en la punta tres, a quienes las encuestas, desde las más técnicas y confiables hasta las más manipuladas y pagas, coinciden en señalar en la punta como los líderes indiscutibles en estas justas: Iván Cepeda Castro, candidato del PACTO HISTORICO, en torno al cual se han unido prácticamente todas las tendencias de izquierda, centro izquierda e incluso, sorprendentemente, muchos políticos de derecha provenientes de particos tales como el Liberal, el conservador, la U y Cambio radical.
De profesión filósofo, estudios que realizo en Europa , en la bella Bulgaria, amén de varios estudios complementarios, Cepeda se ha caracterizado como un coherente líder en la búsqueda de la paz y la reconciliación de los colombianos, habiendo participado en los últimos veinte años en prácticamente todos los procesos de paz que se han llevado a cabo en ese amplio periodo, lo que a la par que el reconocimiento de muchos también le ha causado el señalamiento y estigmatización de tendencias hirsutas de la derecha, a las que se atribuye también el asesinato de su padre el senador Manuel Cepeda Vargas, importante figura de la izquierda, acribillado como una de las víctimas más prominentes del llamado genocidio de la Unión Patriótica.
Esa misma derecha que en la actualidad y en este particular proceso representan dos de sus figuras más importantes: La terrateniente y también senadora Paloma Valencia, nieta del político conservador Guillermo León Valencia, expresidente de este país al que se le reprocha el haber sido el que bombardeo asentamientos campesinos de los que previamente habla denigrado y denominado “repúblicas independentes”, causando la muerte de muchos y dando partida de nacimiento a lo que posteriormente se vino a conocer como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo, las famosas y temibles FARC-EP.
Fiel a su tradición familiar, Paloma Valencia defiende los intereses de los terratenientes y grandes empresarios desde las toldas del ultraderechista Centro Democrático, movimiento cuya paternidad indiscutible se atribuye a ALVARO URIBE VELEZ, una de las figuras más poderosas y controvertidas de nuestra historia reciente.
El tercero en discordia es el polémico Abelardo de la Espriella, un abogado con múltiples cuestionamientos éticos y políticos, legales y comportamentales que lo han puesto en la boca de todos en los últimos años y quien también representa a esa derecha dura, más de linaje empresarial, cuyas frases, maneras y propuestas recuerdan mucho a las utilizadas por Donald Trump para cautivar a la opinión pública norteamericana y que, a fuerza de ser incumplidas o haber sido inconvenientemente cumplidas, le han generado un enorme descontento y la más baja popularidad de un presidente gringo en los últimos años.
De Abelardo se ha dicho en redes que “quiere ser como Trump, se ve como Bukele, hace las mismas bravuconadas que Milei y es tan falso como Iván Duque”
Detrás de estos tres personajes y a mucha distancia del lote puntero con preferencias que rivalizan con el porcentaje de error se encuentra un grupo de candidatos pretendidamente más de centro entre quienes se destacan SERGIO FAJARDO, CLAUDIA LOPEZ y ROY BARRERAS.
Colombia se apresta para unas elecciones marcadas por las controversias, la desconfianza en el algoritmo de la Registraduría por su terca manera de negarle el acceso y conocimiento detallado al software que recoge y cuantifica los guarismos finales de la elección, lo que ha generado mucha desconfianza entre los candidatos, en especial la centro izquierda y la izquierda actualmente en el poder, las manipulaciones del gobierno de los EEUU, las declaraciones y grabaciones el narco expresidente hondureño indultado Juan Orlando Hernández, respecto a las confabulaciones y jugadas soterradas patrocinadas desde las EEUU para alterar el resultado de las elecciones en Latino América, tal como cada vez es más evidente hicieron en su propio país y como se presumen pudo haber pasado en Ecuador, Chile y la bella Argentina.
Deséennos suerte, tranquilidad y templanza para afrontar este reto, pero también dureza y decisión para rechazar cualquier intento de manipulación de un gobierno extranjero.
CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

