
El portal internacional de análisis financiero y comercial FX Leaders publicó este miércoles 28 de mayo un análisis de fondo firmado por el economista Ignacio Tesón que está circulando con fuerza en los círculos diplomáticos y empresariales de América del Sur, y que responde una pregunta que muchos observadores se hacen en este momento histórico: ¿qué explica el extraordinario cambio de velocidad que el Mercosur ha experimentado en su política comercial externa? El análisis parte de una constatación que hace apenas tres años habría parecido inverosímil: el bloque sudamericano, históricamente lento y ensimismado, está en camino de firmar hasta tres Acuerdos de Libre Comercio en un único año calendario, algo sin precedentes en toda su historia. El progreso reciente en las negociaciones comerciales —incluyendo el largo esperado TLC con la Unión Europea— destaca un cambio cualitativo dentro del bloque sudamericano, que durante décadas se movió lentamente en la liberalización del comercio exterior. Hoy el panorama luce marcadamente diferente: el Mercosur podría firmar hasta tres TLCs en un solo año, un ritmo sin precedentes en su historia. Junto al acuerdo con la UE, el bloque ya firmó un acuerdo comercial con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) —que comprende Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia— en septiembre de 2025, actualmente en proceso de ratificación. ABC Color
El análisis de Tesón identifica con precisión los factores que explican este giro histórico en la política comercial del bloque. El primero y más determinante es el cambio en la política exterior de los Estados Unidos bajo la administración Trump: al imponer aranceles universales y cuestionar el sistema multilateral de comercio, Washington generó involuntariamente un incentivo poderoso para que tanto los países del Mercosur como la Unión Europea y Canadá aceleraran sus propios acuerdos bilaterales y plurilaterales. La situación comenzó a cambiar después de la pandemia y ante los cambios en la política comercial de EE.UU. Socios clave como la Unión Europea y Canadá se mostraron más flexibles en sus posiciones negociadoras, dando mayor énfasis a concluir acuerdos largo tiempo demorados, incluido el del Mercosur. De cara al futuro, los analistas señalan el TLC con Canadá como uno de los acuerdos potenciales más significativos, dada la alta complementariedad económica entre ambas regiones, y podría abrir la puerta a proyectos conjuntos de inversión, particularmente en minería y recursos naturales. El segundo factor que identifica el análisis es el cambio en la alineación política interna del bloque: la coexistencia del gobierno de Milei en Argentina —liberal, procomercio— con el de Lula en Brasil —progresista, multilateralista— produjo una paradoja constructiva donde dos presidentes con visiones ideológicas opuestas coincidieron en la necesidad de abrir el bloque al mundo. ABC Color
La expansión hacia Asia también es vista como una prioridad estratégica. Un futuro acuerdo con Japón, por ejemplo, sería particularmente relevante, aunque históricamente enfrentó resistencia —especialmente de Argentina— por preocupaciones sobre la industria automotriz y el proteccionismo doméstico. Esta mención de la resistencia argentina histórica hacia Japón es un recordatorio de que la apertura comercial acelerada del Mercosur no está exenta de tensiones internas. El sector automotriz argentino —que desde los acuerdos de complementación sectorial con Brasil goza de protección arancelaria regional— teme que un TLC con Japón, hogar de Toyota, Honda y Nissan, elimine las condiciones que hacen viable su producción nacional. Navegar esa tensión sin sacrificar ni la agenda global del bloque ni la competitividad industrial de sus economías más débiles es el desafío más delicado que el Mercosur tendrá que gestionar en su próxima etapa negociadora. El Mercosur también avanza negociaciones con un conjunto más amplio de socios, incluyendo Singapur, Japón, Indonesia, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Vietnam y El Salvador, señalando una diversificación genuinamente multipolar de sus relaciones comerciales externas. ABC ColorABC Color
Lo que el análisis de FX Leaders describe como «cambio cualitativo» dentro del bloque es precisamente la diferencia entre un Mercosur que negocia como obligación ritual y uno que negocia como proyecto estratégico. Durante décadas, el bloque participó en rondas de negociación sin real intención de concluirlas, postergando indefinidamente los momentos de decisión porque los costos políticos internos de la apertura siempre parecían mayores que los beneficios de largo plazo. Ese cálculo político ha cambiado estructuralmente en 2026: el contexto global de fragmentación comercial, la presión china sobre los minerales críticos, los aranceles de Trump y el impulso negociador de la Comisión Europea han creado una confluencia de incentivos que hace que el costo de no negociar sea ahora mayor que el costo de hacerlo. El Mercosur que el mundo observa en mayo de 2026 no es el mismo bloque que conocíamos: es una institución que ha aprendido a actuar con urgencia estratégica, y esa es quizás su mayor transformación en treinta y cinco años de historia.
Los datos que respaldan ese cambio cualitativo son contundentes. Antes de 2025, el único TLC vigente del Mercosur con un socio extrarregional era el acuerdo con Israel, firmado en 2007 y de alcance relativamente limitado. La inclusión de los acuerdos con Egipto y la India completaban un catálogo escuálido para un bloque con pretensiones globales. A partir de septiembre de 2025 —EFTA— y a lo largo de 2026 —UE, Canadá, Singapur— el bloque está construyendo en tiempo record una arquitectura de vínculos comerciales globales que lo reposiciona de manera definitiva en el mapa del libre comercio mundial. Si a esos acuerdos se suman los que están en negociación avanzada con Vietnam, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia y Japón, el Mercosur del año 2030 podría ser uno de los actores comerciales más integrados del hemisferio sur, con acceso preferencial a mercados que representan más del 60% del PIB mundial.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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