
Presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella
El Gobierno colombiano decidió anticiparse a los posibles efectos del fenómeno de El Niño y puso en marcha una estrategia para proteger el suministro de agua, gas y electricidad, ante la posibilidad de una reducción de las lluvias que pueda ejercer presión sobre el sistema energético nacional.
El presidente Abelardo De la Espriella aseguró durante la Cumbre de Gobernadores, realizada en Mompox, Bolívar, que su administración no esperará a que el deterioro de las condiciones climáticas golpee las reservas para comenzar a tomar medidas.
“No vamos a esperar a que nos golpeen esos efectos del fenómeno de El Niño para tomar las decisiones”, afirmó el mandatario ante los gobernadores.
De la Espriella señaló que desde el comienzo de su Gobierno se impartieron instrucciones para proteger las reservas de agua, gas y energía y acelerar las obras de infraestructura necesarias para responder a un escenario de menores precipitaciones.
La preocupación central está relacionada con la generación hidroeléctrica, uno de los principales pilares del sistema eléctrico colombiano. Una disminución prolongada de las lluvias puede reducir el nivel de los embalses y obligar al país a depender en mayor medida de las plantas térmicas, aumentando la presión sobre el suministro de combustibles y sobre las finanzas del sector.
En ese contexto, el Gobierno aseguró que el Ministerio de Minas y Energía trabaja en la aceleración de proyectos de generación, licenciamiento, conexiones y obras de transmisión y distribución, con el objetivo de ampliar la capacidad de respuesta del sistema.
El Presidente también defendió una transición energética gradual y ordenada. Según explicó, Colombia continuará avanzando hacia fuentes más limpias, pero sin poner en riesgo la seguridad energética, el empleo ni la competitividad de las regiones.
En materia de gas, el Gobierno plantea aumentar la producción nacional, desarrollar nuevos campos y ampliar la infraestructura disponible. Las importaciones, agregó el mandatario, serán utilizadas cuando las condiciones de la demanda así lo requieran.
El objetivo es aumentar la capacidad de generación y evitar que una eventual reducción de las lluvias termine provocando una situación similar a la crisis energética que Colombia enfrentó a comienzos de la década de 1990.
Uno de los principales focos de atención está en la región Caribe, donde el Gobierno también anunció recursos para enfrentar la situación financiera de Air e, empresa que presta el servicio de energía eléctrica en buena parte de la región.
De la Espriella informó que el Estado destinó $1,5 billones para garantizar la continuidad del servicio eléctrico, aunque advirtió que la inyección de recursos no constituye por sí sola una solución definitiva a los problemas estructurales que enfrenta la empresa y el modelo de prestación del servicio en el Caribe.
La decisión busca dar estabilidad al sistema en un momento en que el país se prepara para un escenario climático que podría aumentar la demanda sobre las plantas térmicas y reducir el aporte de la generación hidroeléctrica.
El Gobierno también pidió a los gobernadores asumir un papel activo en la discusión sobre el futuro del sistema eléctrico regional, al considerar que las autoridades territoriales conocen de primera mano las necesidades de sus comunidades.
Para el Ejecutivo, la respuesta no puede limitarse a resolver las dificultades inmediatas. La apuesta es avanzar hacia un modelo financieramente sostenible que permita garantizar un servicio continuo y confiable para millones de habitantes de la región Caribe.
La estrategia anunciada por el Gobierno se suma a las medidas adoptadas para fortalecer la liquidez del sector eléctrico. El Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Minas y Energía habían anunciado previamente un paquete de $1,5 billones para proteger la continuidad del servicio, con un primer giro de $300.000 millones destinado a atender obligaciones con generadores térmicos.
La advertencia oficial llega mientras Colombia se prepara para los posibles impactos del fenómeno de El Niño 2026 y 2027. El Gobierno busca que la combinación de menores lluvias, mayor utilización de generación térmica y dificultades financieras del sector no termine convirtiéndose en una nueva crisis de abastecimiento.
La consigna de la administración De la Espriella es anticiparse al problema antes de que las condiciones climáticas obliguen al país a adoptar medidas de emergencia.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS CASTAñEDA
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