Robin Morgan, poeta, ensayista, editora y una de las figuras fundamentales del feminismo de la segunda ola en Estados Unidos, murió el 5 de septiembre en Nueva York a los 85 años. Su hijo, Blake Morgan, confirmó el fallecimiento y señaló que la escritora había atravesado una serie de problemas de salud durante las últimas semanas. Su muerte se produjo apenas tres días después de la de su amiga y compañera de lucha Gloria Steinem.
Morgan dejó una trayectoria excepcional porque consiguió unir tres espacios que pocas veces avanzan juntos: la literatura, el periodismo y la militancia política. Durante más de seis décadas escribió poesía, ensayos y libros sobre los derechos de las mujeres, participó en protestas, dirigió una de las publicaciones feministas más influyentes de Estados Unidos y ayudó a construir organizaciones que todavía tienen presencia en la defensa de la igualdad.
Pero su historia comenzó de una manera completamente diferente.
De estrella infantil a una de las voces más radicales del feminismo
Nacida el 29 de enero de 1941 en Lake Worth Beach, Florida, Morgan llegó a la televisión siendo niña y alcanzó popularidad durante las décadas de 1940 y 1950. Era presentada como la “niña ideal estadounidense”, una imagen de inocencia y corrección que contrastaría radicalmente con la mujer en la que se convertiría décadas después.
Durante su adolescencia comenzó a acercarse a la poesía, a los debates políticos y a los movimientos sociales. Participó en movilizaciones por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam, mientras desarrollaba una carrera literaria que terminaría convirtiéndose en el centro de su vida.
Su transformación también estuvo marcada por experiencias personales. En sus memorias recordó episodios de su infancia en los que comenzó a cuestionar la autoridad y las expectativas impuestas a las mujeres. Esa rebeldía temprana terminaría convirtiéndose en una característica permanente de su personalidad pública.
El libro que se convirtió en referencia mundial
Uno de sus mayores legados llegó en 1970, cuando editó Sisterhood Is Powerful, una antología de textos que se convirtió en uno de los documentos fundamentales del feminismo moderno.
La obra reunió diferentes voces y debates del movimiento de mujeres y ayudó a llevar esas discusiones desde los círculos militantes hacia un público mucho más amplio. Según la información difundida por Infobae, la Biblioteca Pública de Nueva York incluyó el libro entre los 100 más influyentes del siglo XX.
El éxito de aquella publicación convirtió a Morgan en una de las principales intelectuales del movimiento. Posteriormente llegarían Sisterhood Is Global y Sisterhood Is Forever, ampliando una serie que buscaba conectar las luchas de mujeres de diferentes países y generaciones.
En total, Morgan escribió más de 20 libros, además de ocho colecciones de poesía.
“Herstory”: cambiar una palabra para cambiar una mirada
Uno de sus aportes más conocidos fue la popularización del término “herstory”, utilizado como una reinterpretación feminista de history para cuestionar una tradición histórica en la que las experiencias de las mujeres habían quedado frecuentemente relegadas.
Según la investigación citada por Infobae, el Oxford English Dictionary atribuye a Morgan uno de los primeros usos documentados del término en el contexto de la antología Sisterhood Is Powerful.
Para Morgan, el lenguaje no era simplemente una herramienta para describir la realidad. También podía convertirse en un instrumento político capaz de cuestionar quién tenía derecho a contar la historia y desde qué perspectiva.
Su influencia también alcanzó el terreno visual. Morgan ayudó a popularizar el símbolo del puño cerrado combinado con el símbolo femenino, que posteriormente se convertiría en una de las imágenes más reconocibles del movimiento de liberación de las mujeres.
Protestas, detenciones y un expediente del FBI
La escritora no permaneció al margen de las protestas que acompañaron el crecimiento del feminismo estadounidense.
En 1968 participó en la organización de una histórica protesta contra el concurso Miss América, una manifestación que cuestionaba la objetificación de las mujeres y los modelos de belleza impuestos socialmente. La protesta quedó asociada posteriormente a la imagen de los sostenes arrojados a un recipiente denominado “Freedom Trash Can”, aunque la versión popular de que fueron quemados no refleja exactamente lo ocurrido.
Dos años después, Morgan fue detenida junto con otros activistas tras ocupar las oficinas de Grove Press, en el marco de un conflicto laboral relacionado con la sindicalización de los trabajadores.
Aquella detención terminó formando parte de su particular biografía política y contribuyó a explicar la existencia de un expediente del FBI sobre sus actividades. La antigua estrella infantil que había sido presentada como modelo de conducta había pasado a convertirse en una activista vigilada por las autoridades.
Una escritora que también cuestionaba a su propio movimiento
Morgan tampoco fue una figura cómoda dentro de la izquierda estadounidense. Su activismo estuvo marcado por enfrentamientos con sectores políticos y culturales que consideraba incapaces de reconocer plenamente la situación de las mujeres.
En su conocido ensayo “Goodbye to All That”, publicado en 1970, criticó a varias figuras masculinas de la contracultura y del movimiento político de la época. También abandonó posteriormente a los Yippies después de cuestionar el tratamiento que recibían las mujeres dentro de esa organización.
Esa independencia fue una constante en su trayectoria: Morgan podía confrontar tanto a sectores conservadores como a aliados políticos cuando consideraba que sus principios estaban siendo vulnerados.
De la poesía a la defensa de las mujeres en los medios
Su producción literaria nunca quedó separada de su activismo.
Entre sus obras se encuentra el poema “Monster”, utilizado en actos feministas, y Arraignment, una pieza relacionada con la muerte de la poeta Sylvia Plath y con las críticas de Morgan hacia Ted Hughes. El texto llegó incluso a inspirar posteriormente el título de una canción de Sonic Youth.
Entre 1989 y 1994, Morgan fue editora en jefe de Ms. Magazine, una publicación fundamental para el periodismo feminista estadounidense. Su trabajo allí amplió todavía más su influencia sobre la manera en que las mujeres eran representadas en los medios de comunicación.
En 2005 dio otro paso institucional junto a Gloria Steinem y Jane Fonda, con la creación del Women’s Media Center, organización dedicada a aumentar la presencia, visibilidad y capacidad de decisión de las mujeres y niñas en los medios.
La enfermedad tampoco consiguió detener su escritura
En 2010 Morgan fue diagnosticada con enfermedad de Parkinson. Lejos de abandonar su producción intelectual, incorporó incluso esa experiencia a su obra.
En 2015 participó en una conferencia TEDWomen en la que habló públicamente sobre su enfermedad y sobre la relación entre escritura, identidad y resistencia. Continuó además trabajando en nuevos proyectos literarios durante sus últimos años.
Al momento de su muerte estaba trabajando en nuevos textos, entre ellos un libro de ensayos que abordaba acontecimientos desde los atentados del 11 de septiembre hasta el avance de la inteligencia artificial, además de una novela y nuevos poemas.
Una muerte que llega pocos días después de Gloria Steinem
El fallecimiento de Morgan adquiere una dimensión todavía mayor porque se produjo apenas tres días después de la muerte de Gloria Steinem, otra de las figuras centrales del feminismo estadounidense.
Las dos mujeres compartieron décadas de activismo y fueron posteriormente compañeras en la construcción del Women’s Media Center. Su desaparición casi simultánea marca un momento particularmente simbólico para una generación que transformó profundamente las discusiones sobre igualdad, derechos reproductivos, violencia contra las mujeres, representación mediática y participación política.
Morgan deja, sin embargo, una obra que continúa circulando. Sus libros, poemas, conceptos y organizaciones permanecen como parte de la historia del feminismo contemporáneo.
La antigua niña estrella terminó convirtiéndose en una de las mujeres que ayudaron a cambiar la manera en que millones de personas hablaban sobre género, poder y derechos. Su historia también demuestra que una vida puede recorrer caminos aparentemente opuestos: de los estudios de televisión de la década de 1950 a las protestas callejeras; de la poesía a la militancia; de una detención policial a la dirección de una revista; y de allí a la creación de instituciones con influencia internacional.
Robin Morgan murió a los 85 años, pero dejó una idea que probablemente resume mejor que cualquier biografía su trayectoria: las palabras pueden ser literatura, pero también pueden convertirse en acción. Y para ella, escribir fue durante más de seis décadas otra forma de luchar.
Foto: AP / Robin Morgan
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