La presentación de la representante peruana Josiane Sciotti en el segmento “Dances of the World” de Miss Mundo 2026 desató una discusión en redes sociales sobre el origen de la llamerada. Mientras usuarios bolivianos cuestionaron que Perú presentara esta expresión como parte de su identidad cultural, representantes de Puno sostienen que la tradición pertenece a una historia andina que antecede a las actuales fronteras nacionales. El antropólogo Henry Flores Villasante, vicepresidente del Comité de Salvaguardia de la Festividad Virgen de la Candelaria 2026, salió públicamente en defensa de la candidata y recordó que la propia legislación peruana reconoce el carácter transfronterizo de esta manifestación.
Sciotti, de 19 años, llevó al escenario internacional un traje inspirado en la llamerada puneña, una danza vinculada históricamente al trabajo de los arrieros y pastores de camélidos del Altiplano. La elección generó críticas principalmente en redes sociales de Bolivia, donde algunos usuarios sostuvieron que la expresión forma parte de la tradición cultural boliviana y cuestionaron que la candidata peruana la utilizara durante el certamen internacional.
La controversia adquiere una dimensión particular porque la llamerada no está reconocida oficialmente en Perú como una manifestación aislada de otros territorios andinos. El Ministerio de Cultura peruano declaró a la danza de la Llamerada puneña Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Viceministerial N.° 032-2024-VMPCIC-MC, del 1 de febrero de 2024. El documento oficial destaca que la expresión mantiene viva la memoria histórica del papel de los arrieros de camélidos en el territorio altiplánico y que evidencia el carácter transfronterizo de las prácticas artísticas y festivas de los Andes.
Una tradición que nació antes de las fronteras actuales
Henry Flores Villasante sostiene que intentar determinar la propiedad exclusiva de la llamerada a partir de las fronteras contemporáneas entre Perú y Bolivia supone trasladar divisiones políticas modernas a una realidad cultural mucho más antigua.
Según explicó el antropólogo, las sociedades que habitaban el Altiplano desarrollaron sus prácticas mucho antes de que existieran los actuales Estados nacionales. La llama ocupaba entonces un lugar fundamental en la vida económica y social de estas comunidades, ya que era utilizada para transportar alimentos y otros productos a través del territorio andino.
“La cultura, las tradiciones” no pueden quedar limitadas por las modernas fronteras, sostuvo Flores, quien explicó además que la llamerada atravesó diferentes procesos de transformación y recibió influencias tanto andinas como hispanas durante el período colonial. Para elespecialista, las expresiones que actualmente existen en Perú y Bolivia son resultado de una evolución cultural compartida.
Su argumento coincide con la propia resolución del Ministerio de Cultura peruano, que reconoce explícitamente que las prácticas artísticas del mundo espiritual y festivo de los Andes entrelazan a los países de la región. Por ello, el reconocimiento peruano no plantea que la tradición haya surgido exclusivamente dentro de las actuales fronteras del Perú.
Puno sostiene su reconocimiento cultural
Flores, quien también es regidor de la Municipalidad Provincial de Puno, manifestó su satisfacción por la participación de Sciotti. A su juicio, que la candidata haya llevado la llamerada a un escenario internacional representa una oportunidad para proyectar la cultura puneña ante una audiencia mundial.
El antropólogo participó en el proceso que condujo al reconocimiento de la llamerada como Patrimonio Cultural de la Nación y explicó que el expediente técnico no se construyó únicamente sobre una decisión administrativa. Para documentar la tradición se recurrió a investigaciones históricas, estudios antropológicos, testimonios de portadores y referencias conservadas por familias y comunidades de Puno.
Entre los materiales consultados se encuentran trabajos del antropólogo Jorge Flores Ochoa sobre la llama y la alpaca en el Altiplano, además de referencias históricas relacionadas con la actividad ganadera de Chucuito. También se recogieron testimonios de personas mayores que conservan recuerdos, objetos y espacios vinculados con la tradición.
Una danza que también cambió con el tiempo
La llamerada tampoco permaneció idéntica durante siglos. Flores explicó que las dinámicas culturales hicieron que las agrupaciones fueran incorporando nuevas influencias. Recordó que durante la década de 1960 las agrupaciones de llamerada tenían una presencia importante en Puno, pero posteriormente algunas comunidades incorporaron otras danzas, entre ellas la diablada.
Actualmente, según su estimación, unas siete u ocho agrupaciones puneñas mantienen estilos de llamerada caracterizados por determinados elementos, entre ellos el uso de pedrería. La expresión también está presente en otras regiones peruanas y en Bolivia, demostrando que su desarrollo no se limitó a un único territorio.
Precisamente por esa evolución, el representante puneño considera que cada comunidad ha aportado elementos propios a una tradición mucho más amplia. Perú y Bolivia tienen sus propias formas de representar la danza, pero ambas se desarrollaron dentro de un espacio cultural andino históricamente conectado.
La polémica pasó de la discusión cultural a las redes sociales
La presentación de Sciotti no provocó únicamente un debate académico o histórico. La controversia llegó a las redes sociales, donde la candidata peruana recibió críticas e incluso insultos después de aparecer con la vestimenta inspirada en la llamerada.
Flores diferenció esos ataques de una discusión académica propiamente dicha. Según señaló, no existe un reclamo académico generalizado que permita afirmar que la tradición pertenece exclusivamente a Bolivia. A su entender, buena parte de la confrontación procede de posiciones nacionalistas expresadas en las redes.
El antropólogo también cuestionó que algunas personas pretendan hablar en nombre de todo Bolivia a partir de sus propias posiciones. En su interpretación, existen patrimonios compartidos entre ambos países, algo que debería convertirse en una oportunidad de cooperación cultural y no necesariamente en una fuente de enfrentamiento.
Una invitación a bailar en la Candelaria
La controversia podría terminar generando precisamente el efecto contrario al enfrentamiento que provocó inicialmente.
Flores reveló que organizaciones de Puno ya tienen previsto invitar a Josiane Sciotti a participar en actividades vinculadas con la Festividad de la Virgen de la Candelaria, una de las mayores expresiones culturales de la región. La invitación contempla actividades relacionadas con el lanzamiento de la celebración, previsto para octubre, además de otras presentaciones.
La posibilidad de que la joven representante peruana vuelva a vestir la llamerada en Puno transformaría una polémica internacional en una oportunidad para mostrar la tradición desde su propio territorio de reconocimiento y, al mismo tiempo, abrir una conversación más amplia sobre las manifestaciones culturales compartidas por las comunidades del Altiplano.
Una discusión que trasciende a Miss Mundo
El episodio ocurrido en Miss Mundo 2026 deja una cuestión que va mucho más allá de un concurso de belleza. ¿Puede una expresión cultural que nació y evolucionó en un espacio geográfico anterior a los actuales Estados nacionales pertenecer exclusivamente a un solo país?
La documentación oficial peruana ofrece una respuesta matizada: la llamerada puneña es reconocida como patrimonio peruano, pero el mismo Estado reconoce el carácter transfronterizo de las prácticas culturales andinas. Esto permite entender que reconocimiento patrimonial y exclusividad histórica no son necesariamente conceptos equivalentes.
La discusión también refleja una realidad frecuente en América Latina: las fronteras políticas cambiaron con el tiempo, mientras que las comunidades, rutas comerciales, lenguas, tradiciones, músicas y celebraciones continuaron conectando territorios.
En ese contexto, la presentación de Josiane Sciotti puede ser leída no solamente como la elección de un traje para representar al Perú, sino como una oportunidad para que una tradición del Altiplano llegue a millones de personas y genere una conversación sobre la historia compartida de Perú y Bolivia.
La llamerada, como otras expresiones culturales de los Andes, parece contar una historia más antigua que los mapas actuales. Puno reivindica su patrimonio, Bolivia reconoce la presencia de la tradición dentro de su propia cultura y ambas realidades forman parte de un mismo espacio histórico altiplánico. En lugar de reducir esa riqueza a una disputa de fronteras, el desafío puede estar en preservar la memoria de las comunidades que hicieron posible que la danza sobreviviera y llegara, siglos después, hasta un escenario internacional como Miss Mundo.
Foto: Andina
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