La estrategia electoral del gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa de ajustes mientras la Casa Rosada observa cómo evolucionan distintas experiencias de la nueva derecha internacional. El fenómeno que más atención genera no proviene únicamente de Europa o Estados Unidos: en el entorno presidencial argentino existe especial preocupación por las elecciones de Brasil y por el eventual triunfo de Flavio Bolsonaro, pese al respaldo público de Milei al candidato brasileño.
Uno de los casos que comenzó a ser estudiado en los círculos políticos argentinos es el avance de Ulrich Siegmund, dirigente de Alternativa para Alemania (AfD), quien obtuvo un resultado contundente en Sajonia-Anhalt. Según el análisis publicado por Clarín, Siegmund consiguió 43,8% de los votos, mientras la Unión Demócrata Cristiana de Friedrich Merz alcanzó 17,2%. El dato llamó la atención porque la extrema derecha quedó cerca de gobernar por primera vez una región alemana desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
La particularidad de Siegmund está en la forma de presentar su discurso. En lugar de basar toda su campaña en la confrontación, el miedo o la indignación, el dirigente construyó una imagen pública más amable y cercana en redes sociales, especialmente en TikTok. Su estrategia combina nacionalismo, conservadurismo, rechazo a la inmigración, euroescepticismo y una posición favorable a Rusia con una comunicación digital que busca transmitir cercanía y orgullo colectivo.
El fenómeno es observado como un posible cambio en las técnicas de comunicación de la derecha internacional. La pregunta para los estrategas políticos ya no es solamente qué mensaje moviliza a los votantes, sino también qué tono permite ampliar una base electoral sin perder la identidad política original. En Argentina, esta discusión adquiere relevancia porque Milei construyó buena parte de su identidad política precisamente alrededor de una comunicación confrontativa y de símbolos reconocibles, entre ellos la motosierra.
En el caso argentino, la Casa Rosada considera que la economía cotidiana será decisiva para las posibilidades de reelección de Milei. El Gobierno puede exhibir indicadores favorables en algunos sectores, especialmente en materia de exportaciones e inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero reconoce que la situación del bolsillo continúa siendo uno de los puntos más sensibles para la población. La inflación de agosto, mencionada en el análisis, fue de 1,7%, el registro mensual más bajo desde junio de 2025.
En ese contexto apareció también la cuestión de las Islas Malvinas como un nuevo eje de comunicación presidencial. Milei, que históricamente había manifestado admiración por Margaret Thatcher, adoptó una posición más marcada sobre la recuperación de la soberanía argentina sobre las islas. Según una encuesta de Management & Fit citada por Clarín, el 90% de los consultados conocía el contenido de la cadena nacional en la que el Presidente abordó el tema. Sin embargo, el 61,1% consideró que el cambio respondía a una conveniencia política y solo el 24,7% lo atribuyó a una convicción personal.
El Gobierno también estaría modificando parcialmente el tono de algunas intervenciones presidenciales. El análisis señala diferencias entre discursos dirigidos a públicos adultos, donde Milei mantiene una fuerte carga ideológica, y apariciones destinadas a estudiantes y otros sectores, en las que adopta un lenguaje más moderado y centrado en cuestiones de convivencia. Para el entorno oficial, estos cambios no necesariamente representan una transformación de la identidad política del Presidente, sino una adaptación del mensaje a diferentes audiencias.
Pero el escenario que más interesa a la Casa Rosada está en Brasil. El país celebrará sus elecciones presidenciales el 4 de octubre y Milei ya expresó públicamente su respaldo a Flavio Bolsonaro. Ese apoyo provocó además tensiones diplomáticas con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, después de que el mandatario argentino utilizara fuertes calificativos contra el presidente brasileño.
La paradoja es que, según el análisis citado, en algunos sectores del propio Gobierno argentino existe preocupación por una eventual victoria de Bolsonaro. Brasil tiene un peso económico, político y geopolítico considerablemente superior al de Argentina en Sudamérica. Un cambio de gobierno en Brasil hacia una administración estrechamente alineada con Washington podría desplazar a Buenos Aires del centro de determinadas prioridades estadounidenses en la región.
El factor China agrega otra dimensión al escenario. Brasil mantiene una relación comercial estructural con Beijing que difícilmente sufriría una transformación abrupta, independientemente del resultado electoral. Sin embargo, un gobierno brasileño más cercano a Estados Unidos podría modificar el equilibrio político dentro del Sur Global y reducir el peso de Argentina como interlocutor privilegiado de Washington en determinados asuntos regionales.
La situación adquiere especial importancia para el Mercosur. Argentina y Brasil son las dos mayores economías del bloque y cualquier modificación profunda en la orientación política de uno de ellos puede repercutir sobre las prioridades de integración, comercio exterior, relaciones con Estados Unidos, China y la Unión Europea, además de las negociaciones internas del bloque.
Por eso, la elección brasileña no representa únicamente una disputa por la Presidencia de Brasil. Para el gobierno de Milei puede convertirse en un factor capaz de modificar el equilibrio político regional y la posición internacional de Argentina.
La paradoja que hoy aparece en Buenos Aires es clara: Milei respalda a Flavio Bolsonaro como parte de su proyecto de expansión de una derecha regional, pero una victoria del candidato brasileño podría terminar reduciendo el espacio geopolítico que Argentina busca ocupar junto a Estados Unidos. Mientras tanto, la Casa Rosada analiza nuevas formas de comunicación política y observa cómo la batalla electoral internacional empieza a definirse no solo por las ideas, sino también por la capacidad de despertar emociones y ampliar electorados.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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