Dirección, edición y coordinación de equipos internacionales: Loredana Claudia Valean Carpa
Asteroides: los restos rocosos primigenios del Sistema Solar y el intrigante caso de Apophis.
1. ¿Qué es un asteroide?.
Un asteroide viene siendo un cuerpo relativamente pequeño dentro del Sistema Solar, mayormente hecho de roca y metal, que da vueltas al Sol pero sin el tamaño justo para llamarse planeta o planeta enano. Los astrónomos los distinguen como cuerpos con órbitas alrededor del Sol, que, a diferencia de los cometas, carecen de cola. Sus diámetros van desde apenas metro y medio hasta los cerca de 1.000 kilómetros que mide Ceres, el más grande de todos, casi rozando la clasificación de planeta enano.
Los asteroides en realidad son vestigios antiguos: lo que quedó del disco de gas y polvo que giraba al rededor del joven Sol hace 4.600 millones de años y que no se juntó lo suficiente para formar un planeta. Por eso mismo, estudiarlos nos permite ver directamente los materiales y cómo eran las condiciones cuando nuestro sistema de planetas empezó a formarse. La mayoría de veces la atención se centra en ese vasto cinturón principal de asteroides, un anillo extenso anidado entre las trayectorias de Marte y Júpiter. Este cinturón, a lo ancho entre unos 22 a 32 unidades astronómicas del Sol, su masa combinada, asombrosamente, pesa menos que nuestra Luna.
Resulta crucial discernir entre tres nociones que con frecuencia se entrelazan indebidamente: el asteroide, ese cuerpo celesta en su propia orbita; el meteoroide, un trozo miniatura hasta metro y medio mas o menos; y el meteorito, no es mas que ese fragmento que, tras su ardiente descenso atmosférico, logra alcanzar la superficie terrestre.
2. Una forma de organizar los asteroides: etiquetas basadas en su composición.
Los asteroides, veras, se catalogan por la manera en que absorben y emiten la luz del Sol, una ventana a sus componentes químicos. Una manera muy popular de hacerlo es la de David Tholen, la cual propone varias categorías principales:
Ese tipo C, ricos en carbón, constituye un impresionante 75 por ciento de los asteroides identificados. Tienen un brillo tenue, un albedo (que es su capacidad de reflejar luz) de tan solo un 3 a un 9 por ciento. Contienen abundantemente carbón, silicatos húmedos, y moléculas orgánicas. Suelen prosperar en las regiones mas alejadas del cinturón. Bennu, ese destino de la sonda OSIRIS-REx, pertenece a esta agrupación, y en el se hallan aminoácidos y materiales de origen orgánico. Tipo S (silicatados). Ocupan al rededor del 17 por ciento del total. Brilla mas los C forman por silicatos de hierro y magnesio mezclado con níquel y hierro metálico. Predominan en la zona interna del cinturón. Itokawa (visitado por Hayabusa) Eros ejemplo representativo son.
Tipo M (metálicos). Constituyen cinco por ciento aproximado. Su superficie dominada por hierro y níquel, son muy reflectantes al radar. Se cree que son los núcleos expuestos de protoplanetas que sufrieron colisiones catastróficas. El asteroide Psyche, objeto de la misión de la NASA, es el paradigma de este tipo. Otros tipos (V, E, D, P, Q) completan la clasificación con especímenes exóticos. Además de la composición, los asteroides también se agrupan por su localización orbital: los del cinturón principal; los troyanos, que comparten la órbita de un planeta en los puntos de Lagrange; los centauros, objetos inestables entre Júpiter y Neptuno; y los objetos cercanos a la Tierra (NEA), de los cuales hablaremos en detalle.”

3 Los visitante cercanos: asteroide que han rozado la Tierra.
El programa CNEOS del Jet Propulsion Laboratory watch mas 37. Objetos cercanos a la Tierra son encontrados en tres divisiones orbitales principales: Los Atens cuya semieje menor no sobrepasa una unidad astronómica, los Apollos que tienen un perihelio inferior a 1,017 unidades astronómicas, y los Amors que, aunque su perihelio se encuentra entre 1,017 y 1,3 unidades astronómicas, estos no cruzan la órbita terrestre. Varios encuentros notables resaltan entre todos estos cuerpos celestes:
Apophis (2004 MN4). Este cuerpo particular que es el foco principal de este escrito, lo examinado exhaustivamente en el apartado final, un sobrevuelo en 2029 a una distancia de 31.600 km será la proximidad mas recordada por un asteroide de su magnitud.
4179 Toutatis. Paso en el año 2004 a tan solo 1,5 millones de kilómetros, y mas tarde en 2012 la nave china Chang’e 2 paso a escasos 3,2 km. Esta ultimo volo muy cerca, tomo fotografías de su singular forma de doble lóbulo, formación originada por la fusión de dos fragmentos.
65803 Didymos junto a su luna Dimorphos. Septiembre 2022 la misión DART de la NASA impacto intencionalmente Dimorphos; probando así por primera vez la defensa planetaria cinética al modificar su orbita unos 33 minutos. Este acto constituye un hito científico capaz de salvaguardar la humanidad contra futuras colisiones.
3122 Florence. En 2017 hubo una cercanía de 7 millones de kilómetros y, por medio del radar Arecibo, se descubrieron dos pequeñas satélites naturales propias.
101955 Bennu. Objetivo de la misión OSIRIS-REx, la cual en 2023 regreso con muestras. En 2135 tan cerca pasará que la gravitación terrestre su curso va alterar; el chance de golpe en 2182 es una entre 2700.
2024 YR4. Descubierto este diciembre de 2024, llego a juntar una posibilidad de impacto de 3,1% para 2032, la máxima señalada en tiempos recientes; mediciones después la bajan a menos del 0,004 %.

4. El cielo golpea: choques confirmados en nuestro hogar.
La tierra oculta vestigios fosilizados de golpes severos, a pesar de que el tiempo y las placas han borrado casi todo rastro.
Chicxulub (hace 66 millones de años). El golpe mas famoso, de un asteroide de entre 10-14 km de ancho, cayendo donde hoy es Yucatán México, abriendo un hueco de 180 km. Libero energía de miles de millones de Hiroshima, causando la extinción K-Pg, y llevándose a casi todo ser vivo, los dinosaurios incluidos. La capa de iridio en todo el planeta y unos círculos en Yucatán son sus marcas.
Vredefort (Sudafrica, hace 2.020 millones de años). El cráter terrestre ms antiguo conocido, posea un diámetro original de casi 300 km. Fue causado por un asteroide, estimado entre 10 y 15 km. Por su magnitud, es reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Respecto a Tunguska en Siberia, evento ocurrido en 1908, un objeto de 50 a 60 metros. Posiblemente era un fragmento de cometa o asteroide, que detonó a unos 10 km de altura. Su energía liberada fue de 10 a 15 megatones, tumbando 80 millones de árboles en una extensión de 2.150 kilómetros cuadrados. Sorprendentemente, no dejó un cráter visible, prueba contundente de que la atmósfera tiene la capacidad de desintegrar cuerpos de decenas de metros.
El caso de Chelyabinsk en Rusia, sucedido en 2013, constituye el evento mejor documentado de la poca moderna. Un asteroide de aproximadamente 20 metros y un peso de 13.000 toneladas penetran en la atmósfera a una velocidad de 19 kilómetros por segundo. Su brillo superó al del Sol unas 30 veces antes de explotar con 500 kilotones. Este suceso causó daños a 7.200 edificios y dejó 1.500 heridos, la mayora por cortes de vidrio. Se recuperaron ms de mil fragmentos de meteoritos, y el trozo mayor alcanzó un peso superior a los 100 kilogramos.
5. Apophis (99942), analizando la anatomía del asteroide que ha capturado la atención del siglo.
Descubrimiento y denominación. Fue avistado el 19 de junio de 2004. Los encargados de su detección fueron Roy Tucker, David Tholen y Fabrizio Bernardi, utilizando el Observatorio de Kitt Peak en Arizona. Inicialmente, se le designó como 2004 MN4. Apofis lleva su nombre del mítico dragón egicio que atormentaba al dios solar Ra cada noche, un tributo poético y apropiado dado su anterior y aterradora apariencia celestial. Matemáticas de un sobresalto. Los cálculos iniciales de sus trayectorias apuntaron a una probabilidad de colisión del 2,7% para el 13 de abril de 2029, lo que supuso la asignación del nivel 4 en la Escala de Turín, la categoría más elevada jamás otorgada a un cuerpo cósmico. Por meses, Apophis fue el centro de las noticias y foco de las peores predicciones. Pero la ciencia hizo su magia: estudios de radar del observatorio de Arecibo en 2005, y después desde Goldstone en 2013 y 2021, ajustaron su curso hasta eliminar cualquier riesgo de choque planetario, al menos durante un siglo entero. Tal como Richard Binzel dijo con gracia «Apophis no chocará con la Tierra. Apofis no chocará con la Tierra. Apophis no chocará con la Tierra». Datos esenciales. El asteroide Apophis es clasificado como Sq (silicatado con cuarzo), midiendo aproximadamente 450 por 170 metros y con un peso que se estima en unas 27 millones de toneladas. Su órbita pertenecen al grupo Aten; un periodo de 324 días, el semieje mayor es de 0,922 UA con una excentricidad de 0,191. Su rotación, lenta, dura mas o menos 30 horas. La forma alargada se ha observado por radar, contando con una notable depresión de 50 a 100 metros en su superficie.
El encuentro magno tendrá lugar el viernes 13 de abril de 2029. Apophis pasará pegado a la Tierra, a tan solo 31,600 km de su centro, o sea, unos 25,000 km sobre su superficie. ¡Esto es mas cerca que los satélites geoestacionarios y alrededor de una décima parte de la distancia que nos separa de la Luna! Sera un espectáculo visible a simple vista, apareciendo como un punto luminoso de magnitud 3,4, apreciable desde Europa, África y Asia occidental. La inmensa marea gravitatoria terrestre desbaratara su trayectoria orbital y, quién sabe, podría provocar deslizamientos de tierra e incluso la creación de cuasi satélites; acontecimientos estos nunca antes vistos en directo.


Conclusiones.
Se planean misiones científicas. La NASA ha reorganizado la nave OSIRIS-REx para llamarla OSIRIS-APEX; llegará a Apophis a fines de abril del año 2029, para acompañarlo por espacio de 18 meses, examinando minuciosamente la transformación de su superficie a raíz del cercano sobrevuelo. Por su parte, la ESA aportará RAMSÉS, un satélite pequeño diseñado para fotografiarlo durante su acercamiento. Además, Apophis volverá en 2036, aunque su proximidad será mucha menor (aproximadamente a unos 58,000 km). Conclusión
Los asteroides no son nomas piedras perdidas, más bien arqueólogos cósmicos, guardando la receta primordial del Sistema Solar. Su clasificación nos desvela un disco protoplanetario subdividido en carbón, silicatos y metal; los cráteres de estos cuerpos nos traen memoria de cataclismos planetarios sobre la Tierra; y sus sobrevaluaciones —similares a la de Apophis en 2029— nos brindan chances científicas sin igual. La humanidad evolucionó desde el pánico sin base a la planificación metódica: se vigila la bóveda celeste, se ensayó el desvío cinético con DART y se transformará el viernes 13 de abril de 2029 en un jolgorio cósmico global. Apophis no vendrá para aniquilarnos; vendrá, meramente, a narrarnos nuestra identidad y origen.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
FRANCISCO JAVIER MARíN MAURI
Me lincencié en psicología por la Universidad de Sevilla. estudios de virología por la Universidad jhons Hopkins y estudios de virus respiratorios emergentes por la O.M.S. Doctorado en neuropsicología por la Universidad de Sevilla. Especialista en Violencia sobre la mujer y en mediación de conflictos sociales.
Llevo desde 1987 ejerciendo la psicología y cada vez pienso más que muchas personas se van de este mundo sin quitarla el sello de fábrica de sus cerebros. Anduve durante casi dos años por varios países africanos para poder realizar mi tesis doctoral sobre el VIH. Ahí aprendes que el poder de la ciencia consiste en tener la suficiente humildad para ejercitar el sentido común que es, por cierto, el menos común de los sentidos.


