La Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del Senado Federal de Brasil aprobó este martes 11 de agosto de 2026 el proyecto que crea formalmente un Orçamento Mercosul, un mecanismo destinado a unificar en una sola estructura presupuestaria los recursos de cuatro organismos del bloque: la Secretaría del Mercosur, el Tribunal Permanente de Revisión, el Instituto Social del Mercosur y el Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos. La iniciativa, contenida en el PDL 162/2022 y basada en la Decisión 07/2019 del Consejo del Mercado Común, todavía deberá ser analizada por el Plenario del Senado y posteriormente cumplir las etapas de incorporación previstas por cada Estado miembro. El cambio no supone, en principio, un aumento de las contribuciones nacionales, sino una reorganización de los recursos que los países ya destinan al funcionamiento institucional del Mercosur.
La aprobación representa un paso importante en un proceso que comenzó varios años atrás. La idea de establecer un presupuesto único para determinados organismos del Mercosur surgió de una discusión sobre la necesidad de modernizar la administración financiera del bloque, mejorar el control de los gastos y evitar que cada organismo gestione sus recursos mediante mecanismos presupuestarios separados.
La decisión que sustenta el proyecto fue aprobada por el Consejo del Mercado Común en 2019, en Santa Fe, Argentina. Sin embargo, su incorporación al ordenamiento brasileño quedó pendiente durante años y el PDL 162/2022 avanzó gradualmente por el Congreso. La Cámara de Diputados ya había aprobado la propuesta y ahora la iniciativa vuelve a adquirir relevancia con el respaldo de la CRE del Senado.
El relator en el Senado, Carlos Viana, defendió la medida argumentando que la concentración de los presupuestos permitirá mejorar la gestión financiera, aumentar la transparencia y facilitar la planificación de los organismos del Mercosur de acuerdo con sus prioridades y con la disponibilidad efectiva de recursos. El proyecto también prevé mecanismos de auditoría externa, una medida destinada a reforzar el control sobre la ejecución presupuestaria.
Qué cambia realmente
El concepto de presupuesto unificado puede parecer, a primera vista, una reforma financiera de gran magnitud, pero su alcance es más específico. El proyecto no crea un impuesto regional ni establece una nueva fuente extraordinaria de financiación para el Mercosur.
La Decisión 07/2019 establece que el presupuesto será financiado mediante las contribuciones anuales que los Estados Parte ya realizan para sostener la estructura institucional del bloque. Por lo tanto, el objetivo central es modificar la forma en que esos recursos son organizados, administrados, controlados y distribuidos.
La Secretaría del Mercosur tendrá un papel central en esta nueva arquitectura. Según la propuesta, será responsable de administrar el presupuesto, mientras que el Grupo Mercado Común supervisará aspectos relacionados con su elaboración, ejecución y control. También se contempla que los Estados puedan realizar contribuciones voluntarias.
Otro punto relevante es que la reforma contempla la posibilidad de cancelar deudas existentes entre organismos de la estructura institucional del Mercosur cuando comience la ejecución del presupuesto unificado. La medida pretende evitar que las obligaciones internas entre organismos continúen complicando la fotografía financiera del bloque.
Qué organismos estarán incluidos
La estructura inicial abarcará cuatro instituciones.
La primera es la Secretaría del Mercosur, organismo encargado de brindar apoyo técnico y administrativo a las instituciones del bloque.
La segunda es la Secretaría del Tribunal Permanente de Revisión, vinculada al mecanismo de solución de controversias del proceso de integración.
La tercera es el Instituto Social del Mercosur, dedicado a políticas sociales y a la dimensión social de la integración regional.
La cuarta es el Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur, cuyo trabajo se concentra en la promoción y protección de los derechos humanos dentro del proceso de integración.
El diseño permite que otros organismos creados en el futuro puedan ser incorporados al presupuesto mediante una decisión del Consejo del Mercado Común, siempre que se analice previamente el impacto que esa incorporación tendría sobre las cuentas del bloque.
Dos instituciones quedan fuera
La propuesta también establece límites importantes.
El Parlamento del Mercosur, conocido como Parlasur, no formará parte inicialmente del presupuesto unificado. Tampoco estará incluido el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, FOCEM, uno de los principales instrumentos financieros destinados a reducir las asimetrías económicas y sociales entre los países del bloque.
La exclusión del FOCEM es especialmente significativa porque sus recursos tienen una finalidad diferente a la financiación del funcionamiento administrativo de las instituciones. El fondo está orientado a proyectos de infraestructura, desarrollo y reducción de desigualdades estructurales.
En otras palabras, el nuevo presupuesto no debe confundirse con un presupuesto de inversiones del Mercosur. Su objetivo principal es ordenar los recursos destinados a determinados organismos institucionales.
El caso del Parlasur también requiere una lectura separada. Su exclusión significa que la reforma aprobada por la CRE no resuelve la cuestión más amplia de cómo financiar de manera integral las instituciones políticas del proceso de integración.
Una reforma que busca más transparencia
Uno de los argumentos centrales utilizados por los defensores de la medida es la necesidad de mejorar la transparencia financiera.
Cuando distintos organismos administran presupuestos separados, la información puede quedar fragmentada entre diferentes estructuras administrativas. Un sistema unificado permite, al menos en teoría, observar de manera más clara cuánto dinero ingresa, cuánto se ejecuta, qué organismo utiliza cada partida y cuáles son las prioridades financieras generales.
La Cámara de Diputados ya había señalado en 2023 que la unificación podría permitir consolidar excedentes presupuestarios, mejorar la gestión y facilitar una auditoría externa más amplia. También se destacó que la creación de nuevos órganos deberá estar precedida por una evaluación de su impacto financiero.
Ese último punto adquiere especial importancia en un bloque que continúa ampliando su agenda. El Mercosur ya no se limita al comercio de bienes: aborda asuntos relacionados con infraestructura, energía, movilidad, derechos humanos, políticas sociales, educación, salud, integración fronteriza y relaciones internacionales.
Cuanto más amplia es la agenda institucional, mayor es la necesidad de saber cuánto cuesta mantenerla y cuáles son las prioridades.
El Mercosur en una nueva etapa institucional
La aprobación brasileña llega además en un momento particularmente relevante para el bloque.
Durante 2026, el Mercosur avanzó en procesos de integración económica y externa de gran importancia. Uno de ellos fue la aprobación brasileña del Acuerdo Provisional de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que el Congreso Nacional promulgó en marzo mediante el Decreto Legislativo 14/2026.
Ese acuerdo conecta al Mercosur con uno de los mayores mercados económicos del planeta y exige una estructura institucional capaz de acompañar nuevas reglas comerciales, aduaneras, sanitarias, ambientales y de facilitación del comercio.
En ese contexto, una administración financiera más organizada puede adquirir una importancia que va más allá de la contabilidad interna. Un Mercosur con más acuerdos internacionales necesita también instituciones capaces de ejecutar, supervisar y administrar una agenda cada vez más compleja.
Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia ante una nueva estructura
La decisión aprobada por la CRE se inserta en una estructura institucional que actualmente comprende a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, aunque Bolivia continúa atravesando el proceso de adopción de las normas del bloque. Venezuela mantiene su condición de Estado Parte, pero permanece suspendida de los derechos y obligaciones inherentes a esa condición.
La diferencia entre los Estados Parte y los Estados Asociados es relevante porque el presupuesto institucional está vinculado a los países que forman parte de la estructura decisoria del Mercosur.
Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Surinam y Panamá aparecen actualmente como Estados Asociados, con diferentes niveles de participación en la agenda de integración.
La consolidación de una estructura presupuestaria común podría, en el futuro, facilitar la incorporación de nuevos órganos o programas, aunque cualquier ampliación tendrá que considerar su impacto financiero.
Antes: múltiples presupuestos y una reforma pendiente
Antes de la reforma, los organismos incluidos en la decisión mantenían sus estructuras presupuestarias de manera separada. Esta fragmentación no significaba necesariamente que existiera un problema de financiación, pero dificultaba una visión consolidada de las cuentas institucionales.
La idea de crear un presupuesto único venía siendo discutida desde 2007, como parte de los debates sobre la reforma institucional del Mercosur. En 2011 se avanzó con una resolución que encargó la elaboración de un presupuesto único y finalmente la decisión política fue adoptada en 2019.
El hecho de que hayan transcurrido varios años entre la aprobación de la decisión y su incorporación por los Estados muestra uno de los problemas históricos del Mercosur: las decisiones regionales necesitan posteriormente atravesar los mecanismos constitucionales y legislativos nacionales.
Brasil acaba de dar otro paso para completar ese proceso.
Ahora: el proyecto llega al Plenario
La aprobación de la CRE no significa todavía que el presupuesto unificado esté funcionando.
El PDL 162/2022 ahora debe ser analizado por el Plenario del Senado brasileño. Si obtiene la aprobación correspondiente, continuará el procedimiento de incorporación de la decisión internacional al ordenamiento brasileño. La propia Agencia Senado señala que la decisión todavía deberá ser adoptada por los países integrantes del Mercosur de acuerdo con las reglas de cada Estado.
Además, cualquier modificación futura de la decisión que implique nuevos compromisos financieros para el patrimonio nacional brasileño deberá pasar nuevamente por el Congreso Nacional, según establece el proyecto.
Esto significa que el Congreso brasileño no está entregando un cheque en blanco para futuras expansiones presupuestarias.
Después: una prueba para la eficiencia del bloque
El verdadero impacto de la reforma se podrá medir cuando el nuevo mecanismo comience a funcionar.
Si la unificación consigue reducir duplicaciones administrativas, mejorar el seguimiento de los recursos, aumentar la transparencia y permitir una planificación más coherente, el Mercosur tendrá una estructura financiera institucional más moderna.
Pero si la reforma simplemente concentra cuentas sin mejorar la calidad del gasto, el resultado será mucho más limitado.
El desafío será especialmente importante porque el Mercosur enfrenta simultáneamente nuevas negociaciones comerciales, ampliación de relaciones internacionales, integración energética, infraestructura regional, políticas sociales y reducción de asimetrías.
El presupuesto, por lo tanto, no es solamente una cuestión técnica. Es también una herramienta para determinar qué prioridades puede ejecutar realmente el bloque.
Una señal política además de financiera
La decisión aprobada por la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño tiene finalmente una dimensión política. En un período en que la integración regional vuelve a ocupar un lugar importante en la agenda internacional, ordenar las cuentas del Mercosur significa también intentar fortalecer su capacidad institucional.
El bloque nació con una fuerte orientación comercial, pero durante sus más de tres décadas de existencia desarrolló una estructura mucho más amplia. Esa expansión exige mecanismos de administración compatibles con una organización regional que maneja múltiples áreas de cooperación.
El paso dado este 11 de agosto no crea por sí solo un Mercosur más poderoso, pero sí puede convertirse en una pieza importante de esa transformación.
El próximo capítulo estará en el Plenario del Senado brasileño y, posteriormente, en los demás Estados Parte. Si el proceso avanza, el Mercosur contará finalmente con un instrumento presupuestario común para cuatro de sus principales organismos institucionales, con auditorías externas, supervisión del Grupo Mercado Común y una administración centralizada en la Secretaría del Mercosur.
La cuestión de fondo será entonces si esa nueva arquitectura consigue transformar una vieja discusión administrativa en algo más importante: un Mercosur con mayor transparencia, mejor planificación y capacidad institucional para responder a una etapa de integración regional cada vez más exigente.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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