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El dato marca un cambio importante respecto de la dimensiรณn que tenรญa el cultivo pocos aรฑos atrรกs. La expansiรณn de la colza no debe interpretarse รบnicamente como un crecimiento de una oleaginosa mรกs dentro de la agricultura uruguaya: representa una transformaciรณn de las rotaciones agrรญcolas, de la utilizaciรณn de los suelos durante el invierno y de las relaciones entre productores, industrias, exportadores y otros sectores vinculados al agro.
La cifra de 400.000 hectรกreas adquiere todavรญa mayor relevancia cuando se la compara con la campaรฑa anterior. En 2025, los datos de la Direcciรณn de Estadรญsticas Agropecuarias del MGAP situaban en aproximadamente 211.717 hectรกreas la superficie conjunta de colza y carinata sembrada durante el invierno. Es decir, la nueva dimensiรณn de las oleaginosas de invierno prรกcticamente duplica aquel registro, aunque la comparaciรณn debe hacerse con cautela porque la cifra actual de 400.000 hectรกreas corresponde a la superficie de oleaginosas de invierno informada para 2026 y no necesariamente equivale en su totalidad a colza pura.
De cultivo alternativo a protagonista del invierno
La colza, tambiรฉn conocida internacionalmente como canola cuando corresponde a determinadas variedades y estรกndares de calidad, encontrรณ en Uruguay condiciones favorables para incorporarse a los sistemas agrรญcolas de invierno.
Su principal ventaja para los productores estรก relacionada con la posibilidad de diversificar las rotaciones y obtener una alternativa frente a cultivos tradicionales como trigo y cebada. La expansiรณn tambiรฉn responde a una cuestiรณn econรณmica: las decisiones de siembra dependen cada vez mรกs de los mรกrgenes relativos entre cultivos, los costos de producciรณn, los precios internacionales y las posibilidades comerciales.
Un informe del Servicio Agrรญcola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos publicado en abril proyectaba inicialmente para Uruguay una superficie de 297.000 hectรกreas de colza, un crecimiento de aproximadamente 10 % respecto del ciclo anterior. Esa previsiรณn quedรณ claramente superada por la cifra de alrededor de 400.000 hectรกreas que posteriormente se consolidรณ para la actual campaรฑa.
La diferencia entre ambas cifras muestra ademรกs la velocidad con la que evolucionรณ la decisiรณn productiva durante 2026. Lo que a comienzos de aรฑo aparecรญa como una expansiรณn importante terminรณ convirtiรฉndose en un rรฉcord de escala nacional.
ยฟPor quรฉ los productores estรกn apostando a la colza?
La respuesta estรก relacionada con varios factores simultรกneos.
Primero, la colza permite ampliar las alternativas dentro de la agricultura de invierno. Segundo, su producciรณn puede integrarse a cadenas industriales vinculadas a la elaboraciรณn de aceites vegetales y biocombustibles. Tercero, la demanda internacional de aceites vegetales y materias primas con determinadas caracterรญsticas de sostenibilidad genera oportunidades adicionales.
Uruguay tambiรฉn cuenta con experiencia en la industrializaciรณn de esta materia prima. La cadena de canola ha sido utilizada para producir aceite destinado tanto a mercados alimentarios como energรฉticos, y existen antecedentes de exportaciรณn de aceite certificado con criterios de reducciรณn de emisiones para su utilizaciรณn en biocombustibles.
Esto significa que el crecimiento de la superficie sembrada no tiene necesariamente que terminar en la exportaciรณn del grano sin procesar. Una parte del valor econรณmico puede permanecer dentro del paรญs mediante la transformaciรณn industrial de la semilla en aceite.
El rรฉcord llega en un momento complicado para otros cultivos
La expansiรณn de la colza tambiรฉn debe analizarse dentro de un escenario agrรญcola mรกs amplio.
Uruguay atraviesa una campaรฑa en la que los resultados de los cultivos no son homogรฉneos. La soja, uno de los principales motores agrรญcolas del paรญs, sufriรณ durante la campaรฑa 2025/26 una fuerte reducciรณn productiva debido a condiciones de sequรญa. Proyecciones internacionales realizadas durante el aรฑo apuntaban, sin embargo, a una recuperaciรณn de la producciรณn de soja para 2026/27, con una estimaciรณn cercana a 3,1 millones de toneladas.
Mientras tanto, el trigo enfrenta una situaciรณn diferente. La รบltima encuesta agrรญcola oficial disponible registrรณ para la campaรฑa 2025/26 un rendimiento promedio de 5.040 kilogramos por hectรกrea, el mรกximo histรณrico para el cultivo en Uruguay, con una producciรณn estimada en aproximadamente 1,43 millones de toneladas.
En ese contexto, la agricultura uruguaya estรก buscando una combinaciรณn mรกs flexible de cultivos, procurando reducir la exposiciรณn a los riesgos asociados a depender excesivamente de una sola alternativa productiva.
La colza encaja en esa estrategia porque permite utilizar el invierno para generar ingresos y, al mismo tiempo, modificar la estructura de las rotaciones.
El nuevo desafรญo: la mosca barrenadora
El rรฉcord de superficie llega acompaรฑado de una alerta sanitaria que el sector no puede ignorar.
El INIA, junto con organismos oficiales y la Facultad de Agronomรญa de la Universidad de la Repรบblica, informรณ durante julio y agosto sobre la presencia de la mosca barrenadora del tallo de la colza, Phytomyza rufipes, y solicitรณ a productores y tรฉcnicos reportar los focos para dimensionar la extensiรณn del problema.
El organismo seรฑalรณ que durante la zafra 2026 existen indicios de una presencia generalizada de esta plaga en diferentes regiones del paรญs. La investigaciรณn busca determinar su impacto real y desarrollar una estrategia de manejo adecuada.
El desafรญo es especialmente relevante porque una expansiรณn muy rรกpida de un cultivo tambiรฉn puede favorecer la propagaciรณn de determinadas plagas y enfermedades si no existe un adecuado manejo agronรณmico.
Por eso, el crecimiento de la superficie no puede separarse de la necesidad de invertir en investigaciรณn, monitoreo, genรฉtica, manejo de cultivos y control fitosanitario.
La nueva normativa tambiรฉn cambia la forma de producir
El crecimiento de la colza ocurre ademรกs en paralelo con un endurecimiento de los mecanismos oficiales de trazabilidad.
El MGAP estableciรณ mediante la Resoluciรณn N.ยบ 621/026 que las aplicaciones de productos fitosanitarios realizadas en cultivos de colza, carinata y camelina deben registrarse obligatoriamente en la plataforma oficial de Registro de Aplicaciones de Productos Fitosanitarios.
La medida comenzรณ a regir el 10 de agosto de 2026 y exige registrar las aplicaciones desde el inicio de la floraciรณn hasta la cosecha. El sistema permitirรก fortalecer la trazabilidad y facilitar controles sobre residuos de productos fitosanitarios, algo especialmente importante para acceder y mantenerse en mercados internacionales exigentes.
Este punto adquiere importancia estratรฉgica para Uruguay porque el paรญs compite en mercados donde la trazabilidad, inocuidad, sostenibilidad y cumplimiento de lรญmites mรกximos de residuos son cada vez mรกs determinantes.
En otras palabras, producir mรกs colza no serรก suficiente. Uruguay tendrรก que demostrar que puede producirla con estรกndares capaces de sostener el acceso a los mercados internacionales.
El problema de las abejas
Existe ademรกs una relaciรณn directa entre el rรฉcord de colza y otro sector productivo fundamental: la apicultura.
La floraciรณn de la colza proporciona una fuente abundante de nรฉctar y polen para las abejas. En condiciones adecuadas, esto puede favorecer la alimentaciรณn de las colonias y generar oportunidades para la producciรณn de miel.
Pero el fenรณmeno tambiรฉn puede generar un problema inesperado.
La investigadora Belรฉn Branccichela, del INIA, explicรณ que las estimaciones actuales indican que el nรบmero de colmenas disponibles en Uruguay no serรญa suficiente para cubrir las 400.000 hectรกreas sembradas. Esto significa que existe un dรฉficit de polinizadores frente a la dimensiรณn alcanzada por el cultivo.
El problema no es simplemente que falten abejas para polinizar. La concentraciรณn de recursos florales puede estimular fuertemente a las colonias y generar el fenรณmeno conocido como enjambrazรณn, mediante el cual una colonia se divide y una parte de la poblaciรณn abandona la colmena.
Desde el punto de vista del productor apรญcola, esto representa una pรฉrdida de poblaciรณn productiva.
Un antecedente que preocupa: la mortandad de colmenas
La preocupaciรณn aumenta porque Uruguay ya registrรณ durante 2025 episodios de mortalidad de abejas superiores a los niveles habituales.
El paรญs normalmente registra pรฉrdidas anuales de aproximadamente 20 % a 30 % de las colmenas, pero durante octubre y noviembre de 2025 se produjeron casos de mortalidad masiva que llevaron a un grupo de investigadores a advertir que el fenรณmeno no debรญa considerarse exclusivamente un problema del sector apรญcola.
Segรบn Branccichela, la hipรณtesis de intoxicaciรณn ganรณ fuerza, aunque las muestras analizadas no permitieron establecer una conclusiรณn definitiva sobre las causas.
La situaciรณn obliga ahora a extremar la vigilancia justamente cuando la superficie de colza alcanzรณ su mรกximo histรณrico.
La recomendaciรณn para los apicultores es incrementar las visitas a los apiarios y actuar rรกpidamente si aparecen nuevos episodios de mortalidad. La detecciรณn temprana resulta fundamental porque permite recoger muestras antes de que se deterioren y facilita las investigaciones posteriores.
El Niรฑo agrega otra variable al escenario
La campaรฑa 2026 tampoco estarรก determinada รบnicamente por el mercado y la superficie sembrada.
Uruguay ingresรณ en un escenario climรกtico asociado al fenรณmeno de El Niรฑo, que puede modificar significativamente el rรฉgimen de lluvias durante la primavera y afectar tanto las actividades agrรญcolas como las apรญcolas.
El INIA ya publicรณ recomendaciones especรญficas para que los sistemas productivos puedan anticiparse a los posibles efectos de El Niรฑo. Entre los sectores analizados se encuentran precisamente la agricultura, la ganaderรญa, la lecherรญa, el arroz, la horticultura y otros sistemas productivos.
Para los apicultores existe una dificultad adicional: lluvias frecuentes durante la floraciรณn pueden limitar las horas en que las abejas pueden salir de las colmenas y dificultar tambiรฉn el acceso de los productores a los apiarios.
Por eso, el rรฉcord de colza no garantiza automรกticamente una cosecha rรฉcord de miel.
La producciรณn final dependerรก de clima, manejo de las colmenas, floraciรณn, enjambrazรณn y capacidad de los apicultores para aprovechar el flujo de nรฉctar.
Una oportunidad para el aceite y los biocombustibles
Desde una perspectiva industrial, el crecimiento de la colza abre una oportunidad que puede resultar todavรญa mรกs importante en los prรณximos aรฑos.
La semilla puede convertirse en aceite vegetal, y este puede ser utilizado tanto para alimentaciรณn como para producir biocombustibles.
Uruguay ha venido desarrollando capacidades vinculadas a la producciรณn de materias primas para combustibles renovables, en un contexto internacional en el que las exigencias ambientales de los mercados son cada vez mayores.
El hecho de que el MGAP haya reforzado en 2026 la trazabilidad de los productos fitosanitarios utilizados en colza, carinata y camelina estรก directamente relacionado con esa necesidad de demostrar el cumplimiento de estรกndares ambientales y sanitarios.
Para el paรญs, esto puede significar algo mรกs que aumentar las toneladas exportadas: puede representar la posibilidad de capturar mayor valor agregado dentro de la cadena agroindustrial.
Antes, ahora y despuรฉs
Antes, la colza ocupaba una posiciรณn secundaria frente a los grandes protagonistas del agro uruguayo. El trigo, la cebada, la soja, el arroz y la ganaderรญa dominaban buena parte de la estructura productiva y comercial.
Ahora, con unas 400.000 hectรกreas, la colza se ha convertido en uno de los grandes cultivos del invierno uruguayo y obliga a replantear la relaciรณn entre agricultura, industria, apicultura y sostenibilidad.
Despuรฉs, el verdadero รฉxito de esta expansiรณn se medirรก por algo mรกs que la cantidad de hectรกreas sembradas. Uruguay tendrรก que demostrar que puede transformar ese rรฉcord de superficie en rendimientos competitivos, aceite de calidad, exportaciones, valor agregado y sostenibilidad, sin provocar desequilibrios en otros sectores.
El paรญs tendrรก ademรกs que enfrentar simultรกneamente la expansiรณn de la mosca barrenadora, la necesidad de proteger las colmenas, el impacto del clima y las exigencias crecientes de trazabilidad.
La colza, por lo tanto, estรก dejando de ser simplemente un cultivo alternativo para convertirse en una pieza estratรฉgica del agro uruguayo. El rรฉcord de 2026 demuestra que existe una fuerte decisiรณn productiva detrรกs de esta expansiรณn, pero tambiรฉn deja una advertencia: cuanto mayor sea la superficie, mayor serรก la necesidad de ciencia, regulaciรณn, infraestructura, mercados y coordinaciรณn entre productores e industrias.
Si Uruguay consigue resolver esos desafรญos, las 400.000 hectรกreas podrรญan convertirse en el punto de partida de una nueva cadena agroindustrial con mayor valor agregado y presencia internacional. Si no lo consigue, el rรฉcord de superficie podrรญa terminar revelando tambiรฉn los lรญmites ambientales, sanitarios y econรณmicos de un crecimiento demasiado rรกpido.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
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