La Federación de Industrias de Santa Catarina (FIESC) realizará este 12 de agosto un webinar dedicado a las oportunidades comerciales que abre el Acuerdo de Libre Comercio entre el MERCOSUR y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), en un momento en que el tratado avanza en sus procesos internos de ratificación y comienza a ser observado por el sector privado como una herramienta para diversificar mercados, ampliar exportaciones y establecer nuevas alianzas empresariales. El encuentro está dirigido especialmente a líderes empresariales, ejecutivos y profesionales interesados en la internacionalización, y refleja un cambio importante en la agenda de las industrias brasileñas: pasar de conocer los acuerdos comerciales a identificar concretamente qué productos, servicios y cadenas productivas pueden beneficiarse de ellos. La FIESC considera que el nuevo escenario puede abrir oportunidades particularmente relevantes para las empresas de Santa Catarina, un estado con fuerte perfil exportador e industrial.
El webinar de la FIESC está previsto para las 9:00 horas del 12 de agosto de 2026 y se inserta en una estrategia más amplia de apoyo a la internacionalización de las empresas catarinenses. La iniciativa adquiere relevancia porque el acuerdo entre el MERCOSUR y la EFTA no es solamente una declaración política: establece un marco comercial amplio que incluye bienes, servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras gubernamentales, competencia, reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, barreras técnicas y desarrollo sostenible.
La EFTA está integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Aunque se trata de un bloque mucho menor en población que la Unión Europea, reúne economías de elevado ingreso y una fuerte capacidad de consumo e inversión. El acuerdo crea, según la información oficial de ambas partes, una zona de libre comercio de casi 300 millones de personas, con un producto interno bruto combinado superior a US$ 4,3 billones.
El punto central para las empresas es el acceso preferencial. El tratado contempla mejoras en el acceso a mercados para más del 97 % de las exportaciones de ambas partes. En el caso brasileño, el Portal Siscomex indica que aproximadamente 97 % del comercio con la EFTA será liberalizado mediante libre comercio, mientras otro 1,2 % tendrá desgravación parcial mediante mecanismos como cuotas y preferencias fijas. Las reducciones arancelarias se producirán de acuerdo con diferentes cronogramas, que pueden comenzar con la entrada en vigor o extenderse durante 4, 8, 10 o 15 años, dependiendo del producto.
La dimensión industrial resulta especialmente importante. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, la EFTA se comprometió a eliminar el 100 % de los aranceles de importación sobre productos industriales y pesqueros, mientras que el acuerdo contempla una amplia apertura para las exportaciones brasileñas. Esto coloca a sectores industriales con capacidad exportadora ante la posibilidad de competir en mercados de alto poder adquisitivo bajo condiciones preferenciales.
De la negociación diplomática a la oportunidad empresarial
El acuerdo tiene detrás una historia considerablemente más larga de lo que podría sugerir la actualidad. Las negociaciones entre el MERCOSUR y la EFTA atravesaron años de conversaciones técnicas antes de llegar a su conclusión.
En abril de 2025, ambos bloques celebraron en Buenos Aires la decimotercera ronda de negociaciones. En esa etapa se discutieron cuestiones como comercio de bienes, reglas de origen, servicios, inversiones, desarrollo sostenible, propiedad intelectual y compras gubernamentales.
El 2 de julio de 2025, MERCOSUR y EFTA anunciaron formalmente la conclusión de las negociaciones. Poco después, el tratado fue firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro. Desde entonces comenzó una segunda fase: la incorporación del acuerdo a los ordenamientos jurídicos nacionales.
Ese proceso comenzó a mostrar avances importantes en 2026. El 17 de junio, los parlamentos de Brasil y Uruguay aprobaron los proyectos de ley de ratificación del tratado. El avance fue considerado por MERCOSUR como un paso relevante hacia la entrada en vigor del acuerdo.
Pero existe una precisión fundamental: el acuerdo todavía no está plenamente en vigor. La propia EFTA informa actualmente que su entrada en vigor permanece pendiente. Esto significa que las empresas pueden prepararse, estudiar mercados y desarrollar estrategias comerciales, pero no deben asumir que todas las preferencias arancelarias previstas ya están disponibles para sus operaciones.
¿Por qué Santa Catarina mira hacia este mercado?
Para Santa Catarina, la discusión tiene un componente particularmente estratégico. El estado posee una estructura industrial diversificada y una fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas vinculadas a cadenas de producción que pueden beneficiarse de una mayor apertura internacional.
La EFTA representa un mercado diferente al de los grandes destinos tradicionales de las exportaciones brasileñas. No se trata simplemente de buscar compradores adicionales, sino de entrar en economías donde existen consumidores con elevado poder adquisitivo y empresas que demandan productos industriales, alimentos, tecnología, servicios especializados y bienes de mayor valor agregado.
El acuerdo también puede favorecer la creación de alianzas empresariales. La propia EFTA destaca que el tratado genera nuevas oportunidades para operadores económicos, incluidas las pequeñas y medianas empresas, y que incorpora reglas modernizadas para el despacho aduanero y la acumulación de origen.
Esto puede ser determinante para una empresa que hasta ahora consideraba demasiado complejo ingresar en mercados europeos de alto estándar. La reducción de aranceles, la mayor previsibilidad normativa y procedimientos comerciales más claros pueden disminuir parte de las barreras que enfrentan las empresas cuando intentan internacionalizarse.
No se trata solamente de vender más
Uno de los aspectos menos visibles del acuerdo es que su impacto potencial va mucho más allá de la reducción de aranceles.
El tratado incluye disposiciones sobre servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras gubernamentales y competencia. Esto abre una dimensión diferente: las empresas no solamente podrán intentar vender productos, sino también buscar asociaciones, inversiones, prestación de servicios y participación en cadenas internacionales de suministro.
Las compras gubernamentales también adquieren relevancia. Cuando un acuerdo establece condiciones para facilitar la participación de empresas extranjeras en determinados procesos de contratación pública, las oportunidades dejan de estar limitadas al comercio tradicional de mercancías.
Para una empresa catarinense, por ejemplo, el desafío podría ser identificar si posee las certificaciones, estándares técnicos, capacidad productiva y estructura financiera necesarias para competir en ese entorno. Por eso, la capacitación empresarial previa a la entrada en vigor puede ser tan importante como el propio acuerdo.
El desafío de las reglas de origen
La apertura comercial no significa que cualquier producto fabricado parcialmente en Brasil pueda automáticamente recibir preferencias arancelarias.
Las reglas de origen determinan cuándo una mercancía puede ser considerada originaria de un país y, por tanto, acceder al tratamiento preferencial establecido por el acuerdo. Este aspecto puede convertirse en una de las cuestiones más importantes para las industrias que utilizan componentes importados.
La existencia de mecanismos de acumulación de origen puede facilitar determinadas operaciones dentro de las cadenas productivas, pero las empresas tendrán que conocer exactamente las exigencias aplicables a cada producto. La EFTA identifica precisamente las reglas de origen y la modernización de los procedimientos aduaneros como componentes relevantes del acuerdo.
Esto significa que el empresario que quiera aprovechar el tratado deberá hacer algo más que consultar el nuevo arancel: tendrá que revisar su cadena de suministro, clasificación fiscal, origen de los insumos, documentación y procesos de certificación.
La oportunidad para las pequeñas y medianas empresas
La participación de las pequeñas y medianas empresas es uno de los puntos que la EFTA destaca expresamente.
Los grandes grupos empresariales normalmente poseen departamentos especializados en comercio exterior, abogados internacionales, consultores y estructuras logísticas propias. Para una pequeña industria, en cambio, ingresar a Suiza o Noruega puede parecer un desafío demasiado complejo.
Por eso, la difusión de información y la capacitación, como la iniciativa de la FIESC, adquieren importancia estratégica. El objetivo es reducir la distancia entre la firma de un tratado en el ámbito diplomático y su utilización efectiva por las empresas.
La pregunta que comienza a dominar el sector privado ya no es solamente «¿qué dice el acuerdo?», sino «¿qué puede vender mi empresa, a qué mercado, con qué arancel, bajo qué regla de origen y con qué exigencias técnicas?»
El acuerdo llega en un momento de diversificación comercial
El contexto internacional también explica el interés de la industria brasileña.
Durante los últimos años, las empresas de Brasil han enfrentado un escenario caracterizado por tensiones geopolíticas, cambios en las cadenas de suministro, aumento del proteccionismo y modificaciones en las políticas comerciales de grandes economías.
En este escenario, la diversificación de destinos se ha convertido en una cuestión estratégica. Depender excesivamente de pocos mercados puede aumentar la vulnerabilidad de las empresas ante cambios arancelarios, restricciones comerciales o crisis políticas.
El acuerdo con la EFTA se suma a otros movimientos recientes del MERCOSUR destinados a ampliar su red comercial. El bloque también avanzó con Singapur y en 2026 inició negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica con Japón, demostrando una estrategia de expansión hacia Europa y Asia.
La lógica es clara: cuanto mayor sea la cantidad de mercados preferenciales disponibles, mayores serán las posibilidades de que las empresas puedan redistribuir sus ventas internacionales cuando cambien las condiciones de un destino determinado.
Suiza y Noruega: mercados pequeños, pero de alto valor
Uno de los errores que podrían cometer las empresas sería evaluar el mercado únicamente por cantidad de habitantes.
La EFTA tiene una población muy inferior a la de la Unión Europea, pero concentra economías con elevado ingreso per cápita y sectores productivos sofisticados. Suiza y Noruega, en particular, ofrecen oportunidades en nichos donde la calidad, la confiabilidad, la trazabilidad y el cumplimiento de estándares pueden tener mayor importancia que competir únicamente por precio.
Para las empresas brasileñas, esto puede favorecer productos diferenciados y de mayor valor agregado.
El desafío, por tanto, será adaptar la oferta. No necesariamente se trata de exportar más de lo mismo, sino de identificar qué productos brasileños pueden encontrar demanda en mercados donde las exigencias técnicas, ambientales y de calidad son particularmente elevadas.
Antes, ahora y después
Antes del acuerdo, la relación comercial entre MERCOSUR y EFTA existía, pero enfrentaba barreras arancelarias y regulatorias que limitaban parte de su potencial. Las negociaciones iniciadas años atrás buscaban precisamente construir un marco que permitiera una relación comercial más profunda y previsible.
Ahora, el tratado ya está firmado y Brasil y Uruguay avanzaron en su ratificación, pero la entrada en vigor completa todavía está pendiente. Paralelamente, instituciones como la FIESC comenzaron a preparar al sector privado para el escenario que se aproxima.
Después vendrá la etapa decisiva: transformar las preferencias comerciales en exportaciones reales, inversiones, asociaciones y empleos.
Ese proceso no ocurrirá automáticamente. Un arancel reducido no garantiza que una empresa encuentre compradores; un acuerdo comercial no sustituye la competitividad; y la apertura de un mercado no elimina las exigencias de calidad, logística, certificación o financiamiento.
Por eso, el webinar de la FIESC adquiere un significado que va más allá de una actividad institucional. Representa el comienzo de una etapa en la que las empresas deberán prepararse antes de que la competencia internacional se intensifique.
Una nueva frontera para la industria brasileña
El acuerdo MERCOSUR-EFTA puede convertirse en una de las piezas de una estrategia mayor de internacionalización de la industria brasileña. La creación de una zona comercial que conecta a los países sudamericanos con Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, con acceso preferencial para más del 97 % de las exportaciones, ofrece una plataforma adicional para diversificar mercados.
Para Santa Catarina, la oportunidad puede ser especialmente relevante si las industrias logran identificar nichos de alto valor y utilizar las nuevas reglas para integrarse en cadenas internacionales.
Pero el verdadero resultado del acuerdo se medirá más adelante. Si las empresas brasileñas consiguen convertir las ventajas arancelarias en nuevos contratos, inversiones y exportaciones, el tratado habrá pasado de ser un instrumento diplomático a convertirse en una herramienta concreta de desarrollo industrial.
Ese es precisamente el desafío que comienza ahora: prepararse para el mercado antes de que el mercado esté completamente abierto.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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