Brasil e India están acelerando las conversaciones para ampliar el acuerdo comercial preferencial entre India y el Mercosur, en un momento en que las tensiones arancelarias internacionales están provocando una profunda reorganización de las rutas del comercio mundial. El movimiento adquiere una importancia estratégica porque no se trata solamente de reducir aranceles: Brasil busca ampliar mercados para sus exportaciones, India procura consolidar nuevas puertas de entrada hacia Sudamérica y el Mercosur intenta profundizar su inserción en Asia. El Gobierno brasileño prepara una nueva ronda de negocios para fines de agosto en Brasilia y analiza, entre otros asuntos, una reducción de impuestos de importación y la instalación de una fábrica de fertilizantes en Paraná. El comercio bilateral entre Brasil e India ya alcanzó US$ 8.774 millones durante los primeros seis meses de 2026, un aumento de 36,95 % frente al mismo período de 2025, mientras que el comercio total de ambos países había llegado a US$ 15.210 millones en 2025. El escenario coloca al eje Brasil-India en el centro de una estrategia más amplia de diversificación comercial frente al aumento de las barreras y la incertidumbre generada por la política arancelaria de Estados Unidos.
La noticia adquiere mayor dimensión cuando se observa lo que está ocurriendo simultáneamente en diferentes regiones del planeta. Durante 2026, las principales economías comenzaron a multiplicar acuerdos comerciales y asociaciones estratégicas para reducir su exposición a un único mercado. India cerró negociaciones comerciales con la Unión Europea y profundizó acuerdos con otros socios, mientras el Mercosur puso en marcha nuevas iniciativas con Europa y Singapur y abrió negociaciones con Canadá, Japón, Vietnam e Indonesia.
El propio Mercosur reconoció recientemente que uno de sus objetivos para 2026 es profundizar el Acuerdo de Comercio Preferencial con India, ampliando la cobertura arancelaria, dinamizando el intercambio y generando nuevas oportunidades de acceso a mercados. La decisión fue incluida en el comunicado conjunto de los presidentes de los Estados Partes del bloque.
Esto significa que el movimiento actual no comienza desde cero. India y Mercosur ya tienen un acuerdo preferencial que está operativo desde 2009, pero su cobertura continúa siendo limitada en comparación con un tratado de libre comercio integral. El acuerdo original fue concebido como un primer paso hacia una eventual área de libre comercio y contempla concesiones arancelarias sobre determinados productos.
La diferencia fundamental ahora es el contexto internacional. En lugar de negociar solamente desde una perspectiva de expansión comercial, Brasil, India y los demás integrantes del Mercosur están tomando decisiones dentro de un escenario marcado por aranceles, proteccionismo, disputas geopolíticas y fragmentación de las cadenas globales de suministro.
De un acuerdo limitado a una relación comercial mucho más ambiciosa
El acuerdo India-Mercosur vigente representa una estructura relativamente pequeña frente al potencial de las dos economías. Actualmente, las preferencias abarcan una cantidad limitada de productos y ofrecen reducciones arancelarias que varían según cada categoría.
En 2025, India y Mercosur avanzaron hacia la ampliación de ese instrumento. Brasil aprobó en septiembre de ese año un mandato negociador para profundizar el acuerdo preferencial con India, junto con nuevos mandatos para negociar acuerdos con Vietnam e Indonesia.
El objetivo es ampliar significativamente la cantidad de productos beneficiados y reducir las barreras que todavía dificultan el comercio. Para los países sudamericanos, eso puede significar mayor acceso a un mercado de más de 1.400 millones de habitantes; para India, representa una oportunidad de ampliar su presencia en una región que funciona como plataforma hacia otros mercados latinoamericanos.
La diferencia entre un acuerdo preferencial y un tratado de libre comercio es fundamental. El primero concede ventajas arancelarias sobre determinados productos, mientras que un acuerdo más amplio puede abarcar una cantidad mucho mayor de bienes y también cuestiones como servicios, inversiones, reglas de origen, medidas sanitarias, obstáculos técnicos y procedimientos aduaneros.
La propia Cancillería argentina señala que India ha manifestado interés en incorporar al acuerdo disciplinas adicionales relacionadas con servicios, obstáculos técnicos al comercio y medidas sanitarias y fitosanitarias.
Brasil se convierte en la principal puerta de entrada
Dentro de esta estrategia, Brasil ocupa una posición privilegiada.
La economía brasileña es la mayor de América Latina y el país constituye el principal socio comercial de India en la región. En 2025, el intercambio bilateral llegó a US$ 15.210 millones, con exportaciones indias hacia Brasil por US$ 8.350 millones e importaciones brasileñas por aproximadamente US$ 6.860 millones.
Pero el dato más importante es el ritmo reciente.
Durante los primeros seis meses de 2026, el comercio bilateral alcanzó US$ 8.774 millones, un crecimiento de 36,95 % respecto del mismo período de 2025. Brasil exportó US$ 5.195 millones hacia India e importó US$ 3.579 millones desde el país asiático, de acuerdo con datos de la Embajada de India en Brasilia.
Esta evolución muestra que la relación comercial ya estaba creciendo antes de la nueva ofensiva negociadora.
En otras palabras, el acuerdo no pretende crear una relación comercial inexistente. Busca convertir un intercambio que ya está creciendo rápidamente en una relación institucional más profunda y previsible.
¿Qué vende Brasil a India?
La estructura del comercio revela una complementariedad interesante.
Brasil tiene una fuerte presencia en India mediante productos vinculados a petróleo, azúcar, soja, algodón, oro, hierro y otros productos básicos y agrícolas. India, por su parte, exporta hacia Brasil productos con mayor participación industrial, como productos farmacéuticos, agroquímicos, químicos, combustibles procesados, productos de ingeniería y textiles.
Esta diferencia plantea tanto una oportunidad como un desafío.
Brasil puede ampliar sus exportaciones de materias primas y productos agroindustriales, pero también pretende aumentar la participación de bienes con mayor valor agregado. India, en cambio, tiene interés en expandir su presencia en sectores industriales y tecnológicos dentro del mercado sudamericano.
Por eso, una ampliación del acuerdo podría beneficiar a sectores que hoy enfrentan aranceles elevados y dificultades de acceso.
El fertilizante de Paraná puede convertirse en una pieza estratégica
Uno de los puntos más interesantes de las negociaciones actuales es la posibilidad de instalar una fábrica de fertilizantes en Paraná.
El proyecto adquiere importancia porque Brasil es uno de los mayores productores agrícolas del mundo, pero mantiene una elevada dependencia de fertilizantes importados. Una mayor producción local podría reducir parte de esa vulnerabilidad y, al mismo tiempo, establecer una relación industrial directa con India.
El proyecto también muestra que las conversaciones ya no se limitan a la exportación e importación de productos terminados.
La nueva etapa apunta a atraer inversiones, instalar capacidad productiva y conectar cadenas industriales de ambos países. La idea es que una relación comercial madura no consista únicamente en que un país venda más y otro compre más, sino en que ambos participen de diferentes etapas de la cadena de valor.
El ministro brasileño de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Elias Rosa, visitó India durante la primera semana de agosto y acordó una nueva ronda de negocios para fines de mes en Brasilia. Según el análisis publicado por R7, las conversaciones estarán centradas en la reducción de impuestos de importación y en iniciativas industriales como la planta de fertilizantes.
El factor Estados Unidos cambia el cálculo
El acelerador político de este proceso es la nueva política comercial estadounidense.
El aumento de los aranceles aplicados por Washington está obligando a empresas y gobiernos a reconsiderar su dependencia de determinados mercados. Brasil y India están entre los países afectados por la política arancelaria estadounidense y, por lo tanto, tienen un incentivo adicional para ampliar sus alternativas.
El economista Fernando Agra, citado por R7, describió precisamente el fenómeno como una reorganización comercial cada vez más intensa, en la que empresas y gobiernos buscan nuevas asociaciones para reducir la exposición a las incertidumbres derivadas de las medidas estadounidenses.
Pero el fenómeno es más amplio que la relación Brasil-Estados Unidos.
India también está intentando proteger sus exportadores frente a las consecuencias de los aranceles estadounidenses. Un comité parlamentario indio pidió recientemente acelerar las negociaciones comerciales con Washington y adoptar medidas de apoyo para sectores expuestos a las nuevas barreras. Entre los sectores identificados figuran medicamentos genéricos, minerales críticos, teléfonos inteligentes, autopartes, productos químicos, textiles, cuero, productos marinos, piedras preciosas y joyería.
Esto coloca a India en una posición particular: necesita mantener acceso al mercado estadounidense, pero simultáneamente está construyendo una red mucho más amplia de relaciones comerciales.
India ya está haciendo lo mismo con Europa
El acercamiento con Mercosur tampoco puede analizarse separado de la expansión comercial de India hacia Europa.
En enero de 2026, India y la Unión Europea concluyeron las negociaciones de un tratado de libre comercio que apunta a crear un espacio comercial de aproximadamente 2.000 millones de personas. El acuerdo forma parte de una estrategia india destinada a ampliar el acceso a grandes mercados y reducir la dependencia de relaciones comerciales individuales.
India está siguiendo, por lo tanto, una estrategia de múltiples corredores.
Europa representa un enorme mercado desarrollado; Estados Unidos continúa siendo fundamental pese a las tensiones arancelarias; el Reino Unido, Australia y otros países forman parte de una red creciente de acuerdos; y América del Sur aparece como otro espacio de expansión.
Para Mercosur, esta estrategia también resulta conveniente porque permite evitar una concentración excesiva de sus exportaciones en China, Estados Unidos o Europa.
Mercosur también está cambiando
El bloque sudamericano inició 2026 con un escenario comercial muy diferente al de años anteriores.
El Acuerdo Comercial Provisional entre la Unión Europea y Mercosur comenzó a aplicarse el 1 de mayo de 2026, después de la firma de los instrumentos correspondientes en enero. Esto abrió un proceso de reducción de barreras comerciales entre ambos bloques.
En julio, además, Brasil promulgó el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y Singapur, que entró en vigor para Brasil el 1 de agosto de 2026.
Y el bloque continúa avanzando en conversaciones con Canadá y Vietnam, además de profundizar el acuerdo con India.
El patrón resulta evidente: Mercosur está intentando pasar de un bloque con una red comercial relativamente limitada a una plataforma de acuerdos con Europa, Asia y América del Norte.
La disputa comercial mundial está creando nuevos corredores
Lo que está ocurriendo entre India y Mercosur forma parte de una transformación más profunda.
Durante décadas, las cadenas globales de suministro se construyeron alrededor de grandes centros industriales y mercados dominantes. China se convirtió en el principal proveedor manufacturero de numerosas economías; Estados Unidos mantuvo una enorme capacidad de consumo e influencia financiera; Europa consolidó sus cadenas industriales; y América del Sur se especializó en buena medida en alimentos, energía y materias primas.
Ahora ese modelo está siendo cuestionado.
Los aranceles y las restricciones comerciales están obligando a las empresas a buscar proveedores alternativos, rutas logísticas alternativas y nuevos mercados de destino.
En ese contexto, los acuerdos comerciales dejan de ser solamente instrumentos para aumentar exportaciones. También se convierten en herramientas de seguridad económica.
Un país que tiene cinco grandes mercados para sus productos es menos vulnerable que otro que depende de uno o dos destinos.
La oportunidad para Paraguay, Argentina, Uruguay y Bolivia
La ampliación del acuerdo con India tampoco debería analizarse exclusivamente desde Brasil.
El Mercosur es un bloque y, aunque Brasil tenga el mayor peso económico, una ampliación arancelaria con India podría beneficiar a Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia mediante nuevas oportunidades de exportación y cadenas regionales.
Argentina posee capacidades importantes en alimentos, energía, productos agroindustriales y manufacturas.
Paraguay puede encontrar oportunidades particularmente interesantes en agroindustria, alimentos, energía y manufacturas vinculadas a cadenas regionales, especialmente si consigue utilizar su posición dentro del Mercosur para atraer inversiones destinadas a producir para el mercado indio.
Uruguay puede aprovechar su perfil agroexportador y sus servicios.
Bolivia, como miembro pleno del Mercosur, puede buscar oportunidades relacionadas con energía, minerales y productos agroindustriales.
El desafío será evitar que la ampliación del comercio termine beneficiando exclusivamente a las economías de mayor tamaño.
El problema que todavía debe resolverse
La expansión comercial no está garantizada simplemente porque exista voluntad política.
Uno de los grandes obstáculos será definir qué productos recibirán preferencias y en qué magnitud.
India protege sectores considerados sensibles, mientras que los países del Mercosur también tienen industrias que podrían exigir períodos de adaptación. Los negociadores deberán encontrar un equilibrio entre abrir mercados y evitar impactos demasiado bruscos sobre sectores productivos vulnerables.
También deberán resolverse reglas de origen, estándares sanitarios, requisitos técnicos y procedimientos aduaneros.
La experiencia de otros acuerdos demuestra que reducir un arancel no garantiza automáticamente que una empresa exporte. Si los requisitos técnicos son demasiado complejos, si los costos logísticos son elevados o si las pequeñas empresas no conocen el mercado, la preferencia arancelaria puede quedar prácticamente sin utilizar.
Antes, ahora y después
Antes, la relación India-Mercosur era una asociación comercial relativamente pequeña, basada en un acuerdo preferencial limitado y con un intercambio concentrado en determinados productos.
Ahora, el escenario es diferente. El comercio entre Brasil e India crece con fuerza, el Mercosur decidió profundizar su acuerdo con India, Brasil está buscando inversiones industriales y ambos países comparten un interés estratégico en diversificar mercados frente al nuevo escenario arancelario mundial.
Después puede surgir algo mucho mayor que una simple ampliación de preferencias.
Si las negociaciones avanzan, India podría convertirse en uno de los principales socios asiáticos del Mercosur. Brasil podría funcionar como plataforma de entrada de empresas indias hacia Sudamérica, mientras India podría convertirse en una puerta de acceso de empresas brasileñas y sudamericanas hacia el enorme mercado del sur de Asia.
La instalación de fábricas, la integración de cadenas productivas, la cooperación tecnológica, los servicios, los productos farmacéuticos, los fertilizantes, la energía y el agronegocio podrían ampliar considerablemente la relación.
La cuestión central será determinar si el Mercosur consigue aprovechar esta oportunidad como bloque y no únicamente como suma de economías nacionales.
Una nueva geografía del comercio mundial
El movimiento entre India y Mercosur también contiene un mensaje geopolítico.
Brasil e India son miembros de BRICS y dos de las mayores economías emergentes del mundo. Ambos países han defendido una mayor participación del Sur Global en las instituciones internacionales y una defensa del sistema multilateral de comercio frente a las medidas unilaterales.
El ministro brasileño Márcio Elias Rosa afirmó recientemente que India y Brasil pueden trabajar conjuntamente para defender el multilateralismo y fortalecer la Organización Mundial del Comercio frente al aumento de las medidas arancelarias unilaterales.
Por eso, el eventual fortalecimiento del acuerdo India-Mercosur tiene dos dimensiones simultáneas.
La primera es económica: más comercio, menos aranceles, nuevas inversiones y acceso a mercados.
La segunda es estratégica: construir una red de relaciones que permita a las economías emergentes disponer de más alternativas frente a las grandes potencias comerciales.
Si el proceso continúa, el acuerdo que comenzó hace más de una década como un mecanismo limitado de preferencias podría transformarse en una pieza importante de la nueva arquitectura comercial entre Asia y Sudamérica.
Y ese es precisamente el punto que convierte la negociación en algo mucho más relevante que una simple discusión sobre impuestos de importación: India y Mercosur están intentando posicionarse en el mapa comercial que está emergiendo después de la era de la globalización basada en pocos grandes centros de poder.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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