El mercado de valores de Paraguay cerró julio de 2026 con una fuerte recuperación, impulsada principalmente por el regreso del Ministerio de Economía y Finanzas al mercado primario de la Bolsa de Valores de Asunción mediante una nueva emisión de bonos del Tesoro. Las operaciones bursátiles alcanzaron en julio los G. 6,3 billones, equivalentes a unos US$ 1.042 millones, el mayor volumen mensual registrado en aproximadamente un año y medio y un 24,7 % superior al de junio. Con este resultado, la Bolsa acumuló G. 33,6 billones en operaciones durante los primeros siete meses del año, unos US$ 5.449 millones, apenas 0,3 % por debajo del mismo período de 2025. El dato adquiere especial relevancia porque se produce después de cuatro meses consecutivos de caída en el mercado primario y coincide con la decisión del Estado paraguayo de volver a utilizar la Bolsa para colocar deuda soberana, ampliando potencialmente el acceso de inversores privados, personas físicas y empresas a los títulos públicos.
El repunte de julio marca un cambio respecto del comportamiento observado durante buena parte del primer semestre. Entre marzo y junio, el mercado primario había experimentado una sucesión de retrocesos, en un contexto en el que la volatilidad cambiaria y otros factores de incertidumbre habían moderado el ritmo de las emisiones y las decisiones de inversión. En junio comenzaron a aparecer señales de recuperación, pero fue en julio cuando el movimiento adquirió una dimensión mucho mayor.
La importancia de julio se entiende mejor al observar la comparación mensual. Los G. 6,3 billones negociados superaron en 1,4 % el volumen de julio de 2025 y quedaron solo por debajo de los G. 6,8 billones registrados en diciembre de 2024. Frente a junio de este año, el salto fue de 24,7 %, lo que convierte a julio en uno de los meses más dinámicos de la historia reciente del mercado bursátil paraguayo.
Pero detrás de esta recuperación existe un factor particularmente importante: el retorno de los bonos del Tesoro a la Bolsa de Valores de Asunción.
El 29 de julio, el Ministerio de Economía y Finanzas colocó G. 360.548 millones en bonos del Tesoro a través de la BVA, después de recibir una demanda de G. 620.200 millones. Es decir, el interés de los inversores superó ampliamente el monto finalmente adjudicado, una señal que los operadores interpretaron como una muestra de apetito por instrumentos soberanos en moneda local.
La operación tuvo además un significado institucional. La última vez que el Ministerio de Economía había realizado una emisión primaria de bonos del Tesoro mediante la Bolsa había sido en diciembre de 2023. Posteriormente, las colocaciones pasaron a realizarse mediante el sistema del Banco Central del Paraguay, dejando a la Bolsa fuera de una de las operaciones más importantes del mercado primario.
El regreso del Estado modifica nuevamente ese escenario.
Durante los más de dos años de ausencia del Tesoro en las emisiones primarias de la Bolsa, el mercado paraguayo continuó creciendo y logró incluso cifras récord. En 2025, la BVA cerró con operaciones por aproximadamente US$ 8.123 millones, un crecimiento de 17 % respecto de 2024. Durante el primer semestre de 2026 había acumulado unos US$ 4.407 millones, prácticamente en línea con el mismo período del año anterior.
Esto significa que la recuperación actual no depende exclusivamente de la vuelta del Estado. La Bolsa ya había conseguido ampliar considerablemente su base de participantes y aumentar el volumen generado por empresas, entidades financieras, fondos e inversores privados.
Uno de los datos más llamativos es precisamente el crecimiento de la cantidad de inversores. Según la Bolsa de Valores de Asunción, el número de participantes pasó de aproximadamente 11.000 en 2021 a cerca de 70.000 en julio de 2026. El proceso muestra que el mercado de capitales paraguayo está dejando progresivamente de ser un espacio reservado a grandes empresas y entidades financieras para incorporar a un número mayor de inversores.
El mercado primario vuelve a tomar fuerza
El impacto de los bonos del Tesoro se refleja con claridad en el mercado primario, donde se realizan las nuevas emisiones.
En julio, este segmento registró G. 1,1 billones, con un crecimiento interanual de 54,3 %. El resultado interrumpió cuatro meses consecutivos de retroceso y convirtió al séptimo mes del año en un punto de inflexión para la financiación mediante el mercado de capitales.
La participación del Estado fue determinante. En las emisiones de bonos denominados en guaraníes realizadas durante julio, el sector público representó 47 %, mientras que las entidades financieras concentraron otro 40 %. Los sectores de servicios, industria y comercio completaron la estructura de emisiones.
En el segmento denominado en dólares, en cambio, predominaron las entidades financieras, con 49 %, seguidas por servicios, con 39 %, y el sector agropecuario, con 12 %. Esta distribución muestra que el mercado de capitales paraguayo tiene una estructura relativamente diversificada, aunque los bancos y el Estado siguen desempeñando un papel fundamental.
Los bonos siguen dominando las operaciones
El mercado secundario también registró un volumen considerable durante julio. Allí se negocian títulos que ya fueron emitidos anteriormente y que posteriormente cambian de manos entre inversores.
Las operaciones secundarias alcanzaron G. 5,1 billones, el volumen mensual más alto del año, aunque todavía representaron una disminución de 6 % frente a julio de 2025. En el acumulado enero-julio, este segmento alcanzó G. 28,5 billones, 2,5 % menos que durante los primeros siete meses del año anterior.
La composición del mercado confirma además la enorme importancia de los instrumentos de renta fija. Durante julio, los bonos representaron 95,2 % del volumen negociado, frente a 4,3 % correspondiente a acciones y 0,5 % a fondos de inversión.
El mercado paraguayo continúa, por tanto, siendo esencialmente un mercado de deuda. Para las empresas, los bonos constituyen una alternativa al crédito bancario tradicional; para los inversores, representan una posibilidad de obtener rendimientos mediante instrumentos con plazos y condiciones previamente establecidos.
Los guaraníes ganan terreno
Otro fenómeno que acompaña la recuperación es el crecimiento de las operaciones denominadas en guaraníes.
En julio, las transacciones en moneda nacional alcanzaron el 76 % del volumen negociado, mientras que las operaciones en dólares representaron el 24 %. Se trata del nivel más alto de participación de la moneda paraguaya en lo que va del año.
Este comportamiento tiene importancia para el desarrollo financiero del país porque un mercado de capitales profundo en moneda local puede reducir la dependencia del financiamiento denominado en dólares y contribuir a que empresas e instituciones gestionen mejor sus riesgos cambiarios.
Para el Estado, además, disponer de una base creciente de inversores capaces de adquirir deuda en guaraníes permite diversificar las fuentes de financiamiento y reducir la concentración de determinadas emisiones en un grupo limitado de instituciones.
El stock de deuda interna también crece
El retorno del Tesoro a la Bolsa ocurre en un momento en que los bonos internos ya representan una parte creciente de la estructura de deuda pública paraguaya.
Al cierre del primer semestre de 2026, el stock de Bonos del Tesoro en circulación alcanzaba G. 9,473 billones, equivalentes a aproximadamente US$ 1.557,6 millones. Esa deuda interna representaba 7,15 % de la deuda pública total y aproximadamente 2,36 % del PIB.
Las emisiones realizadas entre 2023 y 2026 representaban 76,7 % del stock vigente, con G. 7,265 billones. Dentro de las emisiones de 2026, los instrumentos a 15 años concentraban G. 1,512 billones y tenían una tasa nominal de 9,50 %.
La estructura muestra que Paraguay está utilizando progresivamente el mercado interno como una fuente de financiamiento de mediano y largo plazo. Esto puede contribuir a distribuir los vencimientos y ampliar la base de compradores de deuda pública, aunque también exige disciplina fiscal para evitar que el crecimiento del endeudamiento termine presionando sobre las cuentas públicas.
¿Por qué es importante que los bonos vuelvan a la Bolsa?
La diferencia fundamental está en el acceso.
Cuando los bonos del Tesoro se colocan exclusivamente mediante determinadas entidades financieras, el universo de participantes directos puede ser más limitado. Al utilizar nuevamente la Bolsa, el Gobierno puede ampliar la infraestructura de distribución y facilitar la participación de personas físicas, empresas e inversores institucionales mediante los mecanismos correspondientes.
Elías Gelay, presidente de Cadiem, destacó precisamente que la participación del Estado puede contribuir a profundizar el mercado porque permite que los títulos soberanos lleguen a diferentes tipos de inversores y no solamente al sector bancario.
Este punto es estratégico para Paraguay. Un mercado de capitales profundo necesita emisores, pero también necesita compradores. Si existe una amplia oferta de bonos pero pocos inversores, el mercado permanece concentrado. Si, por el contrario, aumenta la cantidad de inversores y productos disponibles, las empresas pueden encontrar nuevas vías para financiar expansión, infraestructura, tecnología y proyectos productivos.
El desafío ahora es convertir el repunte en una tendencia
El resultado de julio es positivo, pero todavía sería prematuro hablar de una transformación definitiva del mercado.
El volumen acumulado durante los primeros siete meses del año continúa 0,3 % por debajo del mismo período de 2025. El fuerte resultado de julio compensó buena parte de la desaceleración anterior, pero todavía debe observarse qué ocurre durante agosto, septiembre y los meses siguientes.
La continuidad dependerá de varios factores: el comportamiento de las tasas de interés, el tipo de cambio, las decisiones de inversión de los bancos y fondos, la demanda de financiamiento de las empresas y la política de emisiones del Ministerio de Economía.
También será importante la evolución regulatoria.
El mercado se encuentra en un proceso de adaptación a nuevos sistemas, cambios regulatorios y modificaciones de procedimientos. Entre los proyectos que pueden alterar la infraestructura financiera se encuentra la conexión de la Caja de Valores del Paraguay (CAVAPY) con el sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR) del Banco Central del Paraguay.
La integración de estos sistemas puede mejorar la eficiencia de la liquidación de operaciones y reducir tiempos y riesgos operativos. Para un mercado que busca atraer más inversores y aumentar el volumen negociado, la modernización de la infraestructura resulta fundamental.
Una nueva etapa para el mercado de capitales paraguayo
El proceso también coincide con la consolidación institucional de la regulación del mercado de valores. El Banco Central del Paraguay, a través de la Superintendencia de Valores, mantiene un marco normativo destinado a regular emisores, agentes, operadores y programas de emisión de bonos. La autoridad también dispone actualmente de herramientas digitales para gestionar el registro y autorización de distintos participantes del mercado.
El desafío de Paraguay es ahora pasar de un mercado que crece principalmente en volumen a uno que también gane profundidad, liquidez y diversidad.
Eso significa aumentar la cantidad de empresas que utilizan la Bolsa para financiarse, desarrollar nuevos instrumentos, atraer capital extranjero y lograr que más ciudadanos comprendan cómo funcionan los bonos, acciones y fondos de inversión.
El crecimiento de inversores desde 11.000 hasta cerca de 70.000 en cinco años demuestra que existe una base potencial mucho mayor que la que tenía el mercado hace una década. Pero todavía existe una enorme distancia entre esos números y la participación que tendría un mercado de capitales verdaderamente masivo.
Antes, ahora y después
Antes, la Bolsa paraguaya ya había demostrado que podía crecer incluso sin la presencia del Tesoro. El mercado alcanzó récords en 2025 y amplió significativamente su número de inversores y participantes. Sin embargo, la ausencia del Estado en el mercado primario eliminó durante más de dos años a uno de los principales emisores potenciales de instrumentos financieros.
Ahora, con el regreso del Ministerio de Economía a la BVA y una colocación de G. 360.548 millones frente a una demanda de G. 620.200 millones, el mercado recibe una señal institucional de confianza. El Estado vuelve a utilizar la infraestructura bursátil y, al mismo tiempo, genera un nuevo flujo de títulos que puede ser negociado posteriormente en el mercado secundario.
Después, el verdadero desafío será determinar si julio fue simplemente un fuerte rebote mensual o el comienzo de una nueva etapa de expansión. Si las emisiones públicas continúan, si aumenta la participación de empresas privadas y si los nuevos inversores permanecen activos, Paraguay podría avanzar hacia un mercado de capitales más profundo, competitivo y diversificado.
La importancia de este proceso trasciende las cifras de una sola Bolsa. Un mercado de valores desarrollado permite conectar el ahorro con la inversión, ofrece alternativas al crédito bancario, facilita la financiación de proyectos empresariales y puede convertirse en una herramienta estratégica para movilizar capital hacia infraestructura y sectores productivos.
Por eso, la recuperación registrada en julio no debe analizarse únicamente como un aumento de G. 6,3 billones en operaciones. Representa también una prueba sobre la capacidad de Paraguay para construir un mercado financiero en el que el Estado, los bancos, las empresas y los pequeños inversores puedan participar dentro de una misma infraestructura de financiamiento. El resultado de los próximos meses mostrará si ese proceso acaba consolidándose como una de las transformaciones financieras más importantes del país en esta década.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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