
La Organización Mundial de la Salud declaró el 17 de mayo de 2026 una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por el brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda, y sus orientaciones técnicas para los países de las Américas tienen implicaciones directas y urgentes para los sistemas sanitarios de los cinco países del Mercosur y sus estados asociados. La cepa Bundibugyo es una de las menos estudiadas de las seis especies conocidas del virus ébola, y su comportamiento clínico difiere en algunos aspectos relevantes del ébola Zaire — la cepa que generó los grandes brotes históricos de África occidental — lo que complica la preparación de los sistemas sanitarios que basan sus protocolos en la experiencia con otras cepas. La tasa de mortalidad del Bundibugyo oscila entre el 25% y el 40%, significativamente menor que el 60–90% del Zaire, pero lo suficientemente alta como para convertir cualquier caso importado en una emergencia de primer nivel que requiere respuesta inmediata, aislamiento estricto y rastreo exhaustivo de contactos.
El brote del que la OMS informa actualmente tiene una dimensión que supera las cifras iniciales con las que fue declarado. Según los últimos datos disponibles del CDC estadounidense, actualizados a fecha de este martes, África acumula más de 906 casos sospechosos y 246 muertes por la enfermedad, mientras la OPS confirma en su informe de situación del 21 de mayo que entre la semana epidemiológica 1 y la semana epidemiológica 19 de 2026 la situación en la región del Congo y Uganda sigue siendo activa con cadenas de transmisión que continúan identificándose en nuevas comunidades. Para los países del Mercosur, los CDC estadounidenses — que publicaron orientaciones específicas para la evaluación de viajeros procedentes de zonas afectadas — son la fuente técnica más actualizada disponible, y sus recomendaciones son directamente aplicables en los aeropuertos de Asunción, Buenos Aires, São Paulo y Montevideo que tienen conexiones con destinos africanos o europeos con alta conectividad con África central.
Las recomendaciones que la OMS emitió para los países de América Latina son específicas y operacionalizables con los recursos que los sistemas sanitarios del Mercosur tienen disponibles. Entre las disposiciones más importantes figuran: activar los sistemas nacionales de gestión de emergencias epidemiológicas; reforzar la vigilancia en aeropuertos y pasos fronterizos con personal capacitado para la evaluación de riesgo de viajeros procedentes de zonas afectadas; establecer áreas de aislamiento en los principales aeropuertos internacionales para el manejo de casos sospechosos; preparar laboratorios de referencia para el diagnóstico confirmatorio mediante PCR en tiempo real; y garantizar la disponibilidad de equipos de protección personal para el personal sanitario que podría tener contacto con casos sospechosos. La OMS fue explícita en un punto que merece especial atención: no recomienda el cierre de fronteras ni la cancelación de vuelos internacionales, argumentando que esas medidas dificultarían la respuesta sanitaria coordinada sin reducir significativamente el riesgo de propagación, que depende de la identificación temprana de casos y del rastreo de contactos más que del bloqueo de movimientos.
La Organización Panamericana de la Salud publicó el 17 de mayo su Alerta Epidemiológica formal sobre las implicaciones del brote del Congo y Uganda para las Américas, y el 21 de mayo emitió la Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional con orientaciones técnicas a todos los Estados Miembros de la OPS, que incluyen los cinco países del Mercosur y todos sus estados asociados. La OPS particularizó sus orientaciones para el contexto latinoamericano, señalando la necesidad de adaptar los protocolos al perfil epidemiológico de cada país y a la infraestructura sanitaria disponible en las zonas de frontera. Las fronteras del Mercosur — con miles de kilómetros de zonas de contacto entre países y con millones de cruces anuales de ciudadanos en movimiento por razones laborales, turísticas y familiares — son el escenario donde la vigilancia epidemiológica de frontera tiene mayor importancia y donde las brechas de cobertura tienen mayor impacto potencial sobre la propagación de cualquier enfermedad emergente. La coordinación entre los ministerios de salud de los cinco países del bloque para implementar protocolos homogéneos en sus fronteras compartidas es la medida de mayor impacto potencial que el Mercosur puede tomar en las próximas 48 horas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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