La gastronomía de Santa Cruz de la Sierra guarda en sus dulces una parte importante de la historia regional. Recetas elaboradas con leche, arroz, huevos, azúcar, canela, frutas y frutos secos reflejan la mezcla de influencias indígenas, españolas, árabes y europeas que, con el paso de los siglos, fueron dando forma a la cocina cruceña. Un reciente recetario recupera algunas de estas preparaciones tradicionales para mantenerlas presentes en las mesas actuales.
La historia de estos postres está relacionada con la llegada de las órdenes religiosas durante la época colonial. Con ellas se difundieron técnicas y productos como el uso del azúcar de caña, los lácteos y la preparación de dulces a partir de yemas y claras de huevo. Aquellas recetas fueron posteriormente adaptándose a los ingredientes disponibles en Santa Cruz y transmitiéndose dentro de las familias.
Uno de los protagonistas es el manjarblanco con queso, una preparación espesa elaborada con leche, arroz molido, azúcar y canela. Su preparación requiere paciencia: los ingredientes deben cocinarse a fuego lento mientras se remueven constantemente hasta alcanzar una consistencia suficientemente espesa. Una vez frío, se sirve acompañado de queso criollo de San Javier, creando una combinación entre lo dulce y lo salado característica de esta propuesta.
Otra alternativa es la cobertura crujiente con almendras, inspirada en el crumble europeo y vinculada con la migración europea de las primeras décadas del siglo XX. La receta combina frutos rojos con azúcar, maicena y limón, cubiertos posteriormente con una mezcla de harina, avena, mantequilla y almendras. El resultado es un postre en el que la fruta aporta humedad y acidez, mientras la cobertura ofrece una textura crocante.
El tradicional arroz con leche también ocupa un lugar destacado. La preparación, de origen peninsular, llegó a América durante la época colonial y adquirió diferentes versiones según cada región. En esta propuesta cruceña se cocina el arroz con agua y canela antes de incorporar leche y leche condensada o azúcar, además de vainilla. Al momento de servir, puede terminarse con una pequeña cantidad de canela en polvo.
Entre las preparaciones más particulares aparece el chimbo en almíbar, un dulce esponjoso elaborado principalmente con yemas de huevo. La receta combina 12 yemas y un huevo entero, que deben batirse hasta duplicar su volumen, antes de incorporar harina y polvo de hornear. Después de hornearse, el bizcocho se corta en pequeños cuadrados y se humedece con almíbar, al que puede añadirse un toque de ron de manera opcional.
La selección también incluye crema de limón con merengue tostado, una preparación que reúne una base de galletas, una crema elaborada con huevos, azúcar, limón y mantequilla, y una cubierta de merengue. La receta destaca además una técnica importante: cocinar la crema a fuego bajo y removerla constantemente para conseguir una textura suave y evitar que el huevo se coagule.
Más allá de las recetas, estas preparaciones representan una parte de la memoria culinaria de Santa Cruz. Los ingredientes pueden parecer sencillos, pero las técnicas transmitidas de una generación a otra son las que permiten conservar sabores asociados con reuniones familiares, celebraciones y momentos cotidianos.
La recuperación de este tipo de cocina también tiene un valor cultural. En una época en la que las recetas internacionales y los productos industrializados ocupan cada vez más espacio, mantener preparaciones tradicionales permite que las nuevas generaciones conozcan cómo se alimentaban, qué ingredientes utilizaban y qué influencias culturales ayudaron a construir la identidad gastronómica de una región.
La propuesta fue difundida por El Deber dentro de su sección Para Ellas y cuenta con la participación de la chef Nicole Wille Arzabe, quien ofrece orientación a quienes desean iniciarse en la elaboración de comidas y postres.
Los postres cruceños no son solamente una colección de recetas antiguas. Son pequeñas piezas de historia servidas en un plato: el resultado de siglos de intercambio cultural y de una tradición familiar que continúa encontrando espacio en las cocinas de Bolivia. Recuperarlos significa también conservar una parte del sabor y de la memoria de Santa Cruz.
Manjarblanco con queso
Ingredientes: 9 tazas de leche, 2 tazas de azúcar, ½ taza de arroz molido fino y cernido, 1 palo de canela y una pizca de bicarbonato. Para servir, queso criollo de San Javier.
Preparación: Colocar la leche, el azúcar, el arroz molido, la canela y el bicarbonato en una olla grande. Cocinar a fuego lento, removiendo constantemente con una cuchara de madera. Continuar hasta que la preparación espese y pueda verse el fondo de la olla al pasar la cuchara. Retirar, dejar enfriar y servir acompañado de queso criollo.
Cobertura crujiente con almendras
Ingredientes: 400 g de frutillas y moras, 3 cucharadas de azúcar, 1 cucharadita de maicena, 1 cucharada de jugo de limón, 3 cucharadas de harina, 2 cucharadas de avena, 2 cucharadas de azúcar, 3 cucharadas de mantequilla fría, ½ taza de almendras picadas o laminadas y una pizca de sal.
Preparación: Mezclar los frutos rojos con azúcar, maicena y limón y colocarlos en un molde. Aparte, combinar harina, avena, azúcar y sal. Incorporar la mantequilla fría hasta formar migas y añadir las almendras. Cubrir la fruta con esta mezcla y hornear a 180 °C durante 25 a 30 minutos.
Arroz con leche
Ingredientes: 1 taza de arroz, 2 tazas de agua, 1 rama de canela, 4 tazas de leche, 1 lata de leche condensada o azúcar al gusto y 1 cucharadita de vainilla.
Preparación: Cocinar el arroz con el agua y la canela hasta que absorba el líquido. Añadir la leche y la leche condensada o azúcar y continuar la cocción durante unos cinco minutos. Incorporar la vainilla, retirar del fuego y servir. Una vez frío, se puede espolvorear canela.
Chimbo en almíbar
Ingredientes: 12 yemas, 1 huevo, 1 cucharada de harina de trigo y 1 cucharada de polvo de hornear. Almíbar claro y ron opcional.
Preparación: Batir las yemas y el huevo hasta duplicar su volumen. Incorporar suavemente la harina y el polvo de hornear previamente cernidos. Colocar en un molde engrasado y hornear a 180 °C durante unos 15 minutos. Dejar enfriar, cortar en cuadrados y remojar con almíbar. Añadir ron si se desea y refrigerar.
Crema de limón con merengue tostado
Ingredientes: 3 huevos, 1 taza de azúcar, ½ vaso de jugo de limón, ralladura de 2 limones, 3 cucharadas de mantequilla fría, 100 g de galletas de vainilla, 1 cucharada de mantequilla derretida, 2 claras y ½ taza de azúcar para el merengue.
Preparación: Triturar las galletas y mezclarlas con la mantequilla para formar la base. Cocinar a fuego bajo los huevos, azúcar, jugo y ralladura de limón, removiendo continuamente hasta espesar. Retirar y añadir la mantequilla. Enfriar y colocar sobre la base de galletas. Preparar el merengue batiendo las claras con azúcar hasta obtener una mezcla firme. Cubrir y dorar en horno o con soplete.
Que cada receta conserve no solo su sabor, sino también el recuerdo de quienes la prepararon antes que nosotros. ¡Buen provecho y que disfruten de estos dulces sabores de Santa Cruz!
ACERCA DEL CORRESPONSAL
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