El Banco Central de Bolivia (BCB) volvió a colocar dólares a disposición de las entidades financieras después de más de dos años sin realizar este tipo de operaciones, en una intervención destinada a reducir la presión sobre el mercado cambiario. La medida tuvo un efecto inmediato sobre la cotización oficial: el dólar pasó de Bs 12,64 el miércoles a Bs 12,42 para este jueves 10 de septiembre, una reducción de 22 centavos.
La intervención se produjo después de que el dólar alcanzara el miércoles su máximo desde la implementación del nuevo régimen cambiario flexible, iniciado a finales de junio. En esa jornada, la divisa llegó a Bs 12,64, muy por encima de los Bs 9,73 con los que comenzó la serie el 29 de junio. En apenas poco más de dos meses, el incremento acumulado hasta el máximo del miércoles había alcanzado Bs 2,91, equivalente a casi un 30%.
Ante esa aceleración, el BCB puso a disposición de la banca US$ 35 millones, operación realizada a un tipo de cambio de Bs 12,10 por dólar. El organismo explicó que la decisión busca “mitigar sobresaltos innecesarios” observados en el mercado cambiario que, según su evaluación, no estarían relacionados con los fundamentos económicos.
La operación tuvo lugar en un momento particularmente sensible para la economía boliviana. El Banco Central había anunciado días antes la suspensión temporal de nuevas compras de dólares, después de informar que los recursos de alta liquidez que forman parte de las Reservas Internacionales Netas habían superado los US$ 1.000 millones. La estrategia apunta ahora a utilizar las herramientas disponibles para moderar las presiones del mercado.
Los bancos duplicaron sus operaciones cambiarias
La jornada también mostró un fuerte aumento en las operaciones de las entidades financieras. Según datos citados por medios bolivianos, los bancos negociaron aproximadamente US$ 94,7 millones durante el miércoles, frente a los US$ 40,2 millones registrados el día anterior. Es decir, el volumen transado superó ampliamente el de la jornada previa.
Entre las entidades con mayor volumen de operaciones figuraron Banco Bisa, con US$ 27 millones; Banco Ganadero, con US$ 18 millones; y Banco Mercantil y Banco Unión, con US$ 10 millones cada uno. El movimiento refleja la elevada demanda de divisas existente en el sistema financiero.
La importancia de que el BCB vuelva a vender dólares a los bancos radica en que las entidades financieras actúan como intermediarias. Los dólares que reciben pueden posteriormente ser canalizados hacia empresas y personas que necesitan efectuar pagos en el exterior, especialmente importadores que requieren divisas para cumplir compromisos comerciales.
¿Son suficientes los US$ 35 millones?
El monto genera dudas entre representantes del sector privado. US$ 35 millones constituye una señal importante desde el punto de vista institucional, pero resulta pequeño frente a las necesidades de divisas de la economía boliviana.
Raúl Solares, vicepresidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba, señaló que entre enero y julio la demanda de dólares destinada a importaciones alcanzó aproximadamente US$ 6.000 millones, equivalente a unos US$ 860 millones mensuales en promedio. Bajo ese cálculo, los US$ 35 millones ofertados por el BCB representan alrededor del 4% de una demanda mensual promedio de importaciones.
El empresario considera positiva la intervención porque incrementa la disponibilidad de divisas y puede reducir la presión cambiaria, pero advierte que el volumen es todavía limitado frente al tamaño del mercado.
El problema no termina cuando baja el dólar
La evolución del tipo de cambio tiene consecuencias que van mucho más allá de las operaciones financieras. Cuando el dólar aumenta, los importadores necesitan más bolivianos para adquirir la misma cantidad de productos en el exterior. Ese encarecimiento puede trasladarse posteriormente a los precios internos.
Solares advirtió además sobre un fenómeno que afecta particularmente a las empresas: los precios suelen reaccionar rápidamente cuando sube el dólar, pero no necesariamente bajan con la misma velocidad cuando la cotización retrocede. Los costos de reposición, los inventarios, el financiamiento y las expectativas empresariales pueden mantener presiones sobre los precios incluso después de una reducción del tipo de cambio.
A esto se agregan los costos del transporte internacional y otros factores externos que dificultan la planificación de las empresas. Por ello, una baja puntual del dólar no significa automáticamente que los precios internos vayan a descender de inmediato.
Un cambio importante en la política cambiaria
La decisión del BCB también marca un cambio respecto de los últimos dos años. Según la Asociación de Bancos Privados de Bolivia, el Banco Central había dejado de suministrar dólares a las entidades financieras desde abril de 2024. Hasta entonces, las asignaciones al sistema bancario se realizaban periódicamente y podían alcanzar entre US$ 10 millones y US$ 20 millones por semana.
El retorno de estas operaciones es interpretado por representantes del sector bancario como una señal positiva. El expresidente de Asoban Marcelo Trigo sostuvo que la decisión puede contribuir a mejorar el funcionamiento del mercado y destacó que los bancos pueden trasladar esas divisas hacia los sectores que las necesitan.
El propio BCB mantiene, entretanto, un régimen cambiario flexible. Su cotización oficial para este jueves 10 de septiembre quedó establecida en Bs 12,42 por dólar, mientras que el organismo continúa aplicando medidas monetarias y cambiarias destinadas a contener la volatilidad.
¿Qué puede ocurrir ahora?
La caída de 22 centavos representa un alivio frente al máximo de Bs 12,64, pero todavía no permite afirmar que la presión cambiaria haya desaparecido. La cotización continúa muy por encima del nivel de Bs 9,73 registrado cuando comenzó la nueva serie a finales de junio.
La evolución de los próximos días dependerá, entre otros factores, de la disponibilidad efectiva de dólares, de la demanda de importadores, de las reservas internacionales, de las expectativas del mercado y de las nuevas intervenciones que pueda realizar el Banco Central.
Para las empresas y los consumidores bolivianos, el dato central será si esta reducción de 22 centavos se convierte en una tendencia sostenida o si representa solamente una corrección después del fuerte salto registrado durante las últimas jornadas.
La intervención del BCB, por ahora, consiguió producir una primera señal: después de alcanzar un máximo de Bs 12,64, el dólar retrocedió a Bs 12,42. Pero el verdadero desafío para la autoridad monetaria será conseguir que el mercado cambiario encuentre un nivel de mayor estabilidad sin generar nuevas presiones sobre las reservas, los precios y la actividad económica.
Foto: Banco Central de Bolivia / EL DEBER
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