El Gobierno de Bolivia puso en marcha una nueva estrategia para enfrentar la prolongada escasez de diésel: importar petróleo crudo, procesarlo dentro del país y aumentar la producción de combustibles en las refinerías Gualberto Villarroel, de Cochabamba, y Guillermo Elder Bell, de Santa Cruz. La medida busca reducir parcialmente la dependencia de la importación de carburantes terminados, mientras productores y transportistas todavía enfrentan dificultades para abastecerse.
El plan contempla la entrega de un primer lote de un millón de barriles de crudo importado a YPFB Refinación. Según la información publicada por El Deber, ese volumen será procesado en ambas plantas y permitirá un incremento inicial de entre 5.000 y 7.000 barriles diarios en la producción de combustibles. Posteriormente, YPFB proyecta elevar en otros 10.000 barriles diarios el procesamiento de la refinería cochabambina.
La decisión representa un cambio en la estrategia de abastecimiento. Bolivia continuará dependiendo del mercado internacional, pero la intención es adquirir una parte del producto como materia prima —petróleo crudo— para transformarlo en territorio boliviano, en lugar de comprar exclusivamente diésel, gasolina y otros derivados ya procesados. El Gobierno sostiene que esta alternativa puede aprovechar instalaciones que actualmente trabajan muy por debajo de su capacidad.
Las refinerías trabajan muy por debajo de su capacidad
Uno de los problemas que el Ejecutivo pretende corregir es el bajo nivel de utilización de las plantas. Actualmente, las dos principales refinerías operan alrededor del 43% de su capacidad, según el reporte de El Deber. La administración de Rodrigo Paz busca utilizar ese margen disponible para aumentar gradualmente la producción nacional.
El Ministerio de Hidrocarburos y Energías proyecta que, con el ingreso de unos 10.000 barriles diarios de crudo importado, la producción de gasolina podría subir del 27% al 40%, mientras que el diésel pasaría del 5% al 8%. También se plantea elevar la producción de combustible para aviación. Estas son metas proyectadas para un período de aproximadamente un año, por lo que no significan que ese volumen adicional esté disponible inmediatamente en los surtidores.
El presidente Rodrigo Paz defendió la decisión durante su visita a la refinería Gualberto Villarroel y sostuvo que Bolivia debe aprovechar las instalaciones, trabajadores y capacidad técnica que ya posee para volver a producir combustibles en mayor cantidad.
Combustibles sin subvención
Uno de los aspectos más importantes de la nueva política es que los derivados obtenidos mediante este mecanismo no estarán sujetos a la subvención estatal tradicional. El Decreto Supremo 5701, promulgado el 7 de septiembre, autoriza excepcionalmente a las refinerías a importar crudo, procesarlo y comercializar directamente sus derivados a precios de mercado.
La normativa establece además que estos combustibles podrán venderse a mayoristas, grandes consumidores, clientes directos y estaciones de servicio. El régimen contempla una alícuota del IEHD de cero bolivianos por litro hasta el 31 de diciembre de 2030 para los productos comprendidos en el mecanismo.
Esto introduce una diferencia importante para los consumidores: la reactivación de las refinerías no significa automáticamente que todo el combustible vuelva al precio subvencionado. Una parte de la nueva oferta se comercializará bajo condiciones de mercado.
La escasez todavía no terminó
Aunque el Gobierno comenzó a aplicar la nueva estrategia, la crisis de abastecimiento continúa teniendo efectos concretos. Transportistas y productores todavía realizan filas para conseguir diésel y persisten dificultades de distribución en diferentes regiones del país. Las filas son actualmente menores que durante los momentos más críticos de la crisis, pero el combustible continúa siendo un problema central para el sector productivo.
La situación adquiere especial importancia porque el diésel es fundamental para el transporte de carga, la maquinaria agrícola, la construcción y buena parte de la actividad productiva boliviana. Una oferta insuficiente no solo afecta a los conductores: puede elevar los costos de transporte y terminar trasladándose al precio de alimentos y otros bienes.
Además, Bolivia no enfrenta el problema de manera aislada. El mercado internacional de diésel atraviesa actualmente un período de fuerte tensión. Reuters informó esta semana que la oferta mundial seguirá ajustada durante el invierno debido a la reducción de capacidad de refinación, las tensiones geopolíticas y una menor disponibilidad de productos refinados.
YPFB y la ANH permanecen bajo intervención
La recuperación de la capacidad de refinación ocurre además mientras YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) están bajo intervención estatal. El Gobierno sostiene que existen problemas relacionados con la distribución y posibles desvíos de combustibles subvencionados, además de denuncias de corrupción que están siendo investigadas.
El Ejecutivo está intentando actuar simultáneamente en varios frentes: incrementar la refinación nacional, facilitar nuevas vías de importación, permitir una mayor participación privada y reforzar el control sobre la cadena de distribución.
El propio Decreto 5701 forma parte de una estrategia más amplia para enfrentar la emergencia energética. Según el Ministerio de Hidrocarburos, procesar crudo importado en Bolivia resulta menos costoso que adquirir determinados combustibles terminados en el exterior, además de permitir aprovechar infraestructura existente y generar actividad económica dentro del país.
La verdadera prueba estará en los surtidores
El anuncio representa un cambio importante, pero todavía existe una pregunta decisiva: ¿cuándo llegará efectivamente el nuevo combustible a los consumidores?
El primer millón de barriles deberá ser importado, entregado a las refinerías, procesado, distribuido y finalmente colocado en el mercado. Por ello, el aumento de producción anunciado no resolverá de manera inmediata las filas que todavía se observan en las estaciones de servicio.
La estrategia del Gobierno tendrá que demostrar en los próximos meses si consigue tres objetivos simultáneos: aumentar la disponibilidad de diésel, reducir los costos de importación y garantizar una distribución eficiente en todo el territorio boliviano.
Para Bolivia, el desafío es particularmente importante. El país dispone de infraestructura de refinación, pero durante años ha dependido crecientemente de combustibles importados. Ahora el Gobierno intenta recuperar parte de esa capacidad y convertir las refinerías en una herramienta para reducir la vulnerabilidad ante los problemas del mercado internacional.
La reactivación de Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell abre una nueva etapa en la política energética boliviana, pero su éxito no se medirá solamente por la cantidad de petróleo procesado. Se medirá por algo mucho más concreto para la población: si finalmente disminuyen las filas, aumenta la disponibilidad de diésel y el combustible llega de manera regular a transportistas, productores, agricultores y consumidores.
Foto: YPFB / El Deber
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Bolivia: expertos de la OPS llegan para evaluar la respuesta al brote de sarampión y definir nuevas medidas
- ★Bolivia: 300 cisternas con diésel permanecen varadas en Arica y crece la preocupación por el abastecimiento
- ★Bolivia: Gobierno incauta más de 80 avionetas vinculadas al traslado de cocaína al exterior
- ★Bolivia: Gobierno reactiva las refinerías ante la persistente escasez de diésel y anuncia más producción nacional
- ★Bolivia: plantean una reforma para devolver poder a las regiones y fortalecer las autonomías


