Las expectativas económicas de los argentinos no muestran el repunte que esperaba la administración de Javier Milei. Un análisis de 11 encuestas nacionales difundidas durante el último mes revela que apenas el 29,8% de los consultados cree que la economía mejorará en 2027, mientras que el 49,3% anticipa un escenario peor. El dato vuelve a colocar el humor económico de la población en el centro de la discusión política de cara al próximo año.
El relevamiento, elaborado a partir de estudios de RDT Consultores, Management & Fit, Atlas Intel, Universidad de San Andrés, Trespuntozero/Alaska, Opinaia, OPSA-UBA, Qsocial, Proyección, Equipo Mide y Synopsis, muestra que el optimismo económico incluso retrocedió respecto de una medición similar difundida a comienzos de agosto. En aquella oportunidad, quienes esperaban una mejora alcanzaban el 31,7%; ahora representan 29,8%.
La fotografía general es contundente: casi seis de cada diez argentinos evalúan negativamente la situación económica actual o consideran que es peor que la del año anterior. Frente a esa percepción, solo tres de cada diez esperan una recuperación durante 2027 y alrededor de uno de cada cinco considera que la situación permanecerá sin grandes modificaciones o no responde.
Pesimismo frente a optimismo
Las diferencias entre las encuestas también permiten observar un escenario social fragmentado. Opinaia presenta uno de los resultados más equilibrados: 31% de los consultados considera que la situación económica mejorará, 32% cree que empeorará y 36% piensa que permanecerá igual.
En el extremo opuesto aparece Atlas Intel, consultora brasileña que realiza mediciones en distintos países de América Latina. En su último estudio, apenas 26% manifestó una expectativa positiva para la economía, frente a 56% que anticipó un deterioro y 18% que no prevé cambios importantes.
El dato resulta particularmente sensible para el Gobierno porque las expectativas fueron uno de los componentes centrales de su estrategia política y económica. La administración de Milei apostó desde el comienzo a que el ordenamiento macroeconómico terminaría trasladándose progresivamente al bolsillo de los ciudadanos y, con ello, mejoraría la valoración de la gestión.
Pero esa transmisión todavía no aparece con la intensidad esperada en las encuestas. La mejora de algunos indicadores macroeconómicos no necesariamente se traduce en una percepción positiva de la economía familiar, especialmente cuando los hogares continúan evaluando sus ingresos, gastos y capacidad de consumo desde una perspectiva cotidiana.
La imagen de Milei también enfrenta dificultades
El deterioro de las expectativas económicas se produce en paralelo con una evaluación todavía negativa de la imagen presidencial. Según el promedio de los estudios analizados por Clarín, Javier Milei registra 36,1% de opiniones favorables frente a 57,2% desfavorables, mientras que 6,7% no responde o no tiene una posición definida.
El comportamiento de la imagen presidencial muestra además una evolución desde finales del año pasado. El Gobierno habría alcanzado entonces uno de sus momentos de mayor fortaleza política, pero posteriormente comenzó una etapa de retroceso vinculada, entre otros factores, a controversias políticas y al impacto del repunte inflacionario señalado por los sondeos.
La reducción de la inflación contribuyó posteriormente a moderar parte de esa caída, aunque sin producir una recuperación sostenida de las expectativas.
El Gobierno necesita volver a generar confianza
En este contexto, las declaraciones oficiales insisten en que “ya pasó lo peor” y que los próximos meses deberían mostrar una mejora más perceptible de la economía. El ministro de Economía, Luis Caputo, también ha buscado instalar la expectativa de una etapa de mayor crecimiento y bienestar.
El problema político es que las expectativas no dependen exclusivamente de los indicadores macroeconómicos. También están relacionadas con la experiencia concreta de los ciudadanos, especialmente con salarios, empleo, consumo, crédito, precios y capacidad para afrontar los gastos cotidianos.
Para una administración que aspira a consolidar su proyecto político y buscar la continuidad de Milei, recuperar el optimismo económico constituye por eso un desafío central.
El oficialismo sigue competitivo pese al clima económico
Los números negativos sobre la economía no significan, sin embargo, que el Gobierno haya quedado fuera de la competencia electoral. El análisis de los sondeos muestra que La Libertad Avanza mantiene una ventaja sobre el peronismo en intención de voto por espacio político, con aproximadamente 31,6% frente a 26,3%.
Cuando la medición se concentra en una primera vuelta presidencial, Milei aparece con alrededor de 31,5%, frente a 24,5% de Axel Kicillof. Pero el escenario cambia considerablemente cuando se plantea una eventual segunda vuelta: el gobernador bonaerense se acerca y la diferencia queda reducida a aproximadamente dos puntos, con 41,5% para Kicillof frente a 39,5% para Milei, según el promedio de los estudios analizados.
Esto convierte a la economía en una variable decisiva. Si las expectativas continúan deteriorándose, podrían afectar la capacidad del oficialismo para transformar su ventaja actual en una victoria electoral más amplia. Si, por el contrario, los indicadores económicos comienzan a reflejarse en los ingresos y el consumo de los hogares, el Gobierno podría recuperar parte del optimismo perdido.
Un escenario todavía abierto
El panorama argentino hacia 2027 aparece así marcado por una contradicción: el oficialismo conserva competitividad electoral, pero una parte importante de la sociedad todavía no percibe que la recuperación económica haya llegado a su vida cotidiana.
El desafío para Milei será transformar la estabilización y los resultados macroeconómicos que reivindica su administración en una percepción concreta de mejora. Para ello no bastará con que las estadísticas oficiales mejoren: el ciudadano deberá sentir que puede consumir, ahorrar, invertir o proyectar su futuro con mayor seguridad.
Con apenas 29,8% de optimistas frente a 49,3% de pesimistas sobre la economía de 2027, las encuestas muestran que la batalla por las expectativas todavía está abierta. Y en una Argentina que se encamina hacia un nuevo ciclo electoral, la percepción sobre el futuro económico puede terminar siendo tan importante como los propios resultados de la economía.
Foto: Presidencia de la Nación / Archivo
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