
El Foro «Integración Gasífera en el Mercosur + Chile» que Paraguay co-organizó con la OLADE y el CAF esta semana no fue simplemente una reunión técnica de especialistas en energía: fue la demostración más contundente de que el Mercosur puede avanzar en integración cuando tiene un interés económico lo suficientemente poderoso para superar las diferencias políticas que habitualmente ralentizan sus procesos. Mientras el acuerdo comercial con la Unión Europea lleva 25 años de negociaciones, mientras el FOCEM lleva meses sin un presupuesto definitivo para su segunda generación y mientras la distribución de cuotas de carne sigue sin resolverse a más de un mes de la entrada en vigor del acuerdo europeo, el proyecto del Gasoducto Bioceánico acumuló en los últimos doce meses tres acuerdos bilaterales firmados, una consultoría internacional en marcha y un consenso técnico entre Argentina, Paraguay y Brasil que ningún otro proyecto de integración regional había logrado construir en tan poco tiempo. La explicación de esa velocidad está en la escala de los intereses económicos involucrados: un mercado regional de hasta 5.000 millones de dólares anuales concentra la atención de los gobiernos con una eficacia que ningún discurso integracionista puede igualar.
La presentación del proyecto paraguayo ante el foro de OLADE y CAF tuvo un elemento técnico central que merece ser destacado: el análisis de competitividad comparativa de las distintas rutas para transportar el gas de Vaca Muerta a los mercados industriales de Brasil. El estudio técnico encargado por la CAF evaluó cuatro alternativas principales: la ruta directa por el norte de Argentina hacia el estado de Río Grande do Sul; la ruta por el centro-oeste argentino hacia Mato Grosso do Sul; la ruta a través del corredor paraguayo propuesta en el proyecto Bioceánico; y la alternativa de licuefacción y transporte marítimo de GNL. La conclusión fue clara: la ruta paraguaya es la más competitiva en términos de costos de transporte para abastecer los mercados industriales de Mato Grosso do Sul y São Paulo, los dos estados con mayor consumo de gas industrial de Brasil. Esta ventaja competitiva técnicamente verificada es la que convierte el proyecto de una aspiración política en una propuesta comercialmente viable que los inversores privados pueden evaluar seriamente.
Brasil necesita urgentemente diversificar sus fuentes de gas natural porque su principal proveedor histórico — Bolivia — está en declive acelerado. La producción boliviana de gas natural, que en su pico alcanzó los 60 millones de metros cúbicos diarios y que abastecía más del 40% de la demanda brasileña, ha caído a menos de 35 millones y sigue descendiendo. Los contratos de compra a Bolivia que expiran en los próximos años no podrán ser renovados en los mismos volúmenes, lo que crea un déficit de oferta que Brasil deberá cubrir con fuentes alternativas. El GNL importado de Estados Unidos, Qatar o Australia es una de esas alternativas, pero es significativamente más caro que el gas de red y genera una dependencia de factores externos — precios del mercado spot internacional, disponibilidad de buques metaneros, seguridad del estrecho de Ormuz — que el gas regional proveniente de Vaca Muerta a través del gasoducto paraguayo puede evitar completamente. La seguridad de suministro que el Gasoducto Bioceánico puede garantizar a Brasil tiene un valor económico y estratégico que supera con creces el costo de la inversión inicial, y eso es lo que explica por qué los negociadores brasileños están dispuestos a avanzar a una velocidad inusual para el estándar histórico del Mercosur.
El actor más inesperado del foro de integración gasífera del Mercosur resultó ser Chile. El país andino, que no es miembro del Mercosur sino estado asociado, tiene sus propios intereses en el proyecto Bioceánico: una rama del gasoducto podría eventualmente llegar al norte de Chile, abasteciendo los proyectos mineros del desierto de Atacama que consumen enormes cantidades de gas para la producción de cobre, litio y minerales críticos. La inclusión de Chile en el nombre del foro — «Integración Gasífera en el Mercosur + Chile» — refleja ese interés y abre la posibilidad de que el proyecto trascienda las fronteras del bloque para convertirse en un corredor energético verdaderamente continental que abarque el corazón de América del Sur.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★Rodri conquista el Balón de Oro del Mundial 2026 y la ausencia de Messi como mejor jugador desata un intenso debate entre aficionados
- ★Venezuela supera los 5.200 fallecidos por los terremotos y el desastre ya figura entre los más letales del siglo XXI
- ★Rodolfo Guido Eiben propone refundar la integración regional: un Parlasur con mayor poder, coordinación institucional y una agenda común para el Mercosur
- ★Parlamentarios reclaman una mayor coordinación entre el Mercosur y el Parlasur para transformar la integración regional en políticas concretas
- ★Rodolfo Guido Eiben propone fortalecer la integración regional y dar mayor protagonismo al Parlasur

