
El portal de análisis hemisférico Americas Quarterly publicó días antes de la entrada en vigor del acuerdo Mercosur–UE uno de los análisis conceptuales más profundos sobre el significado del tratado para el orden internacional, firmado por la analista brasileña Fernanda Magnotta, y sus argumentos siguen siendo de plena actualidad en estos días en que el acuerdo lleva menos de un mes en vigor.**El acuerdo puede ser mucho más que un marco de acceso a mercados para ambos bloques. Después de más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo de libre comercio UE–Mercosur entró en aplicación provisional el 1.º de mayo. Su llegada no es un triunfo del libre comercio, sino algo más significativo: una prueba de si América Latina y Europa pueden todavía anclar su relación económica en reglas e instituciones en un momento en que la economía global se mueve en dirección contraria. Esta formulación de Magnotta —el acuerdo como prueba de si las instituciones y las reglas todavía pueden funcionar— es la más políticamente relevante de las que ha producido la literatura sobre el tratado, y merece ser leída en toda su radicalidad. Junguitu
El argumento central de Magnotta es que el acuerdo Mercosur–UE no es simplemente un instrumento de política comercial: es una declaración sobre el tipo de orden internacional que los dos bloques quieren construir. En un mundo donde Trump impone aranceles por decreto ejecutivo, donde China usa el control de los minerales críticos como herramienta geopolítica y donde Rusia viola el derecho internacional sin consecuencias sistémicas, la decisión de dos grandes bloques democráticos de negociar un acuerdo comprehensivo basado en reglas acordadas, con mecanismos de cumplimiento verificables y órganos de resolución de controversias independientes, es en sí misma un acto político de primera magnitud. Cuando las conversaciones comenzaron en 1999, el objetivo era la liberalización comercial directa. Ahora el acuerdo emerge en un contexto muy diferente: los dos bloques buscan anclar sus relaciones económicas en una era de fragmentación geopolítica creciente. Para el Mercosur, el tratado ofrece diversificación comercial en un momento en que las relaciones con China se han vuelto más complicadas y los beneficios de la dependencia de las exportaciones primarias muestran sus límites. Junguitu
Esta caracterización de la relación con China como «más complicada» refleja una realidad que los gobiernos del Mercosur raramente expresan con esa claridad en público pero que sus equipos diplomáticos reconocen en privado: la dependencia de China como principal socio comercial del bloque crea vulnerabilidades que van desde la presión sobre los precios de los commodities hasta la dependencia en el suministro de insumos manufacturados. El acuerdo con la UE es, entre otras cosas, un instrumento de diversificación que reduce esa dependencia y le da al Mercosur mayor capacidad de maniobra en su relación con Pekín. Para la UE, el acuerdo refuerza la presencia en una región estratégica amenazada por la expansión de China. El bloque aporta un modelo alternativo de asociación: basado en reglas, condicionado en sostenibilidad y con una inversión preexistente de 390.000 millones de euros que le da credibilidad como socio de largo plazo. Junguitu
El análisis de Magnotta también aborda la dimensión más difícil y menos discutida del acuerdo: ¿puede la voluntad política mantener el tratado en marcha a través de las alternancias electorales que inevitablemente se producirán en los dos bloques? La UE tiene elecciones parlamentarias cada cinco años; los países del Mercosur tienen ciclos electorales aún más frecuentes y más volátiles. El acuerdo que firmó Lula puede no contar con el mismo entusiasmo de un eventual gobierno Tarcísio; el acuerdo que Macron aceptó a regañadientes puede encontrarse con un nuevo gobierno francés más resistente. Lo que convierte a este tratado en un instrumento verdaderamente robusto o en una promesa frágil es precisamente la solidez institucional de los mecanismos que lo sostienen: si esos mecanismos son suficientemente poderosos para sobrevivir a los cambios políticos, el acuerdo habrá probado que las instituciones todavía pueden más que los individuos. Si no lo son, será una demostración más de que la diplomacia de las personas puede construir lo que las instituciones son incapaces de sostener.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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