Cada primer sábado de septiembre se celebra el Día Mundial de la Barba, una fecha que pasó de ser una curiosidad relacionada con el vello facial a convertirse en una jornada de carácter cultural, social y solidario. Detrás de los distintos estilos de barba existe, además, una explicación biológica que involucra hormonas, genética, edad y características particulares de los folículos. Incluso es posible que una misma persona tenga el cabello de un color y la barba de otro.
La celebración tiene antecedentes vinculados con diferentes momentos de la historia. Una de las referencias más conocidas relaciona la importancia de la barba con las antiguas tradiciones nórdicas y la cultura vikinga, en la que el vello facial podía asociarse con la identidad, la edad y el estatus. En otro episodio histórico, el zar ruso Pedro el Grande llegó a imponer a finales del siglo XVII un impuesto sobre la barba, obligando a determinados hombres a pagar por conservarla. Con el paso del tiempo, la barba dejó de ser solamente una característica física para convertirse también en una expresión de identidad y estilo.
¿Por qué comienza a crecer la barba?
La transformación comienza principalmente durante la pubertad. Los folículos situados en determinadas zonas del rostro empiezan a responder con mayor intensidad a las señales de los andrógenos, las hormonas sexuales masculinas.
Entre ellas se encuentra la testosterona, pero también su derivado más potente, la dihidrotestosterona o DHT. Estas hormonas actúan sobre los folículos de regiones como el mentón, la mandíbula, las mejillas y el área del bigote, haciendo que el vello fino que existía previamente se transforme progresivamente en un pelo terminal, más grueso, largo y generalmente más pigmentado.
Este proceso no ocurre exactamente de la misma manera en todos los hombres. Algunos comienzan a desarrollar una barba abundante durante la adolescencia, mientras que en otros el crecimiento continúa aumentando durante los primeros años de la adultez.
¿Por qué algunos hombres tienen mucha barba y otros muy poca?
La cantidad de barba no depende únicamente de cuánto tenga una persona de testosterona. La genética desempeña un papel fundamental, particularmente la sensibilidad que tienen los folículos frente a los andrógenos y la densidad de los folículos existentes en cada zona del rostro.
Esto explica una situación aparentemente curiosa: dos hombres pueden presentar niveles hormonales similares y, sin embargo, uno desarrollar una barba muy densa y otro tener un crecimiento mucho más escaso. La herencia familiar, la edad y las diferencias individuales también intervienen en esta característica.
La distribución tampoco tiene por qué ser uniforme. Una persona puede tener una barba muy poblada en el mentón y el bigote, pero presentar zonas con menor densidad en las mejillas. Esa distribución responde en buena medida a las características individuales de sus folículos.
¿Afeitarse hace que la barba crezca más gruesa?
Es uno de los mitos más extendidos sobre el cuidado masculino, pero afeitarse no hace que la barba se vuelva realmente más gruesa ni aumenta la cantidad de folículos.
La confusión se produce porque, después del afeitado, el pelo vuelve a salir con una punta cortada y roma. Esa estructura puede hacer que el vello recién crecido se sienta más duro al tocarlo y parezca visualmente más grueso o más oscuro.
Sin embargo, el diámetro real del pelo y la capacidad de crecimiento dependen de las características del folículo y no de la frecuencia con la que se utiliza una afeitadora o una cuchilla.
Por esa razón, afeitarse todos los días no convierte una barba escasa en una barba abundante. Tampoco hace que aparezcan nuevos folículos donde no los había.
¿Por qué la barba puede ser roja si el cabello es castaño?
Una de las características más llamativas del vello facial es que puede presentar un color diferente al del cabello de la cabeza.
La explicación está relacionada con los pigmentos llamados melaninas. La eumelanina está asociada principalmente con tonalidades marrones y negras, mientras que la feomelanina contribuye a los tonos rojizos y amarillentos.
La proporción de estos pigmentos puede variar entre diferentes folículos de una misma persona. Además, determinadas variantes genéticas, entre ellas algunas relacionadas con el gen MC1R, pueden influir en la forma en que se expresa la pigmentación en el cabello y en el vello facial.
Por eso no resulta extraño encontrar hombres con cabello castaño, negro o rubio y una barba que presenta reflejos rojizos o cobrizos. No necesariamente significa que exista un problema de salud o una alteración hormonal: en muchos casos es simplemente el resultado de la genética y de la forma diferente en que los folículos producen pigmento.
¿Y por qué algunas barbas son rizadas?
El color no es la única característica que puede diferir entre el cabello y la barba. La forma del pelo también puede cambiar considerablemente.
La estructura del folículo influye en la forma en que emerge el tallo capilar. Los folículos más ovalados o con determinadas características pueden producir pelos curvados, mientras que otros generan fibras más rectas.
Además, la distribución de la queratina dentro del tallo puede influir en la forma final. Por ello, una persona puede tener el cabello completamente lacio y, al mismo tiempo, una barba ondulada o rizada.
La barba también tiene una dimensión cultural
Más allá de la explicación biológica, el vello facial ha tenido diferentes significados a lo largo de la historia. En determinadas sociedades fue símbolo de autoridad, madurez o prestigio; en otras épocas se convirtió en una cuestión política o incluso religiosa.
Actualmente, la barba puede ser simplemente una elección estética. Los estilos van desde el afeitado completo hasta barbas largas, recortadas, delineadas, bigotes y combinaciones que forman parte de la imagen personal.
El Día Mundial de la Barba aprovecha precisamente esa diversidad para celebrar diferentes formas de expresión. En algunos lugares la jornada está acompañada por reuniones, concursos, actividades comunitarias y campañas con fines solidarios.
Una característica determinada por muchos factores
La barba es, en definitiva, el resultado de una combinación de genética, hormonas, edad, densidad folicular, pigmentación y estructura del pelo. Por eso no existe una única forma considerada “normal” de tener barba.
Su crecimiento tampoco es necesariamente uniforme a lo largo de la vida. La edad modifica la actividad de los folículos y el envejecimiento puede producir cambios en la densidad, textura y pigmentación, incluyendo la aparición progresiva de pelos blancos o grises.
Así, detrás de una característica que muchas veces se considera solamente estética existe una compleja interacción biológica. El Día Mundial de la Barba ofrece una oportunidad para conocer esa diversidad: desde la historia y las costumbres que rodearon al vello facial hasta los mecanismos hormonales y genéticos que determinan por qué cada barba es diferente.
Foto: Shutterstock / ABC Color
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