La crisis de la salud pública vuelve a mostrar su rostro más concreto en el departamento Central. El Hospital Distrital de Ñemby se encuentra saturado ante la falta de médicos especialistas, reactivos para estudios de laboratorio y medicamentos esenciales, una situación que obliga a pacientes de la ciudad y de localidades cercanas a buscar atención en otros establecimientos o trasladarse hasta Asunción.
El problema no se limita a la cantidad de pacientes. La escasez de profesionales y de recursos básicos reduce la capacidad del hospital para resolver determinados casos y genera una presión creciente sobre otros centros asistenciales. Pacientes de Ñemby, Guarambaré y Ypané deben peregrinar por diferentes servicios para conseguir consultas, análisis o tratamientos que no siempre están disponibles en sus localidades.
Uno de los puntos críticos es la disponibilidad de especialistas. La situación se produce en un momento particularmente delicado para el sistema sanitario paraguayo, después de una crisis nacional que incluyó cientos de renuncias de médicos y anestesiólogos. El Ministerio de Salud confirmó recientemente 446 renuncias presentadas por profesionales, mientras que los gremios denunciaron falta de insumos, precariedad laboral y sobrecarga en los hospitales.
La salida o reducción de especialistas tiene consecuencias que van mucho más allá de las consultas habituales. La falta de anestesiólogos, por ejemplo, puede impedir cirugías programadas y de urgencia, procedimientos diagnósticos que requieren sedación y determinadas intervenciones en unidades de terapia intensiva. El conflicto llegó a afectar entre el 70% y el 80% de los profesionales de anestesiología del sector público, según denuncias gremiales difundidas este mes.
A esta falta de recursos humanos se suma el problema de los medicamentos y materiales médicos. Informes recientes sobre distintos hospitales públicos documentaron faltantes de antibióticos, anestésicos, medicamentos utilizados en emergencias, elementos de sutura y otros productos indispensables. En algunos casos, familiares de pacientes han denunciado que deben comprar por su cuenta productos que deberían estar disponibles en los servicios públicos.
La falta de reactivos de laboratorio representa otro obstáculo. Sin determinados insumos, el paciente puede ser atendido por un médico pero no necesariamente completar dentro del mismo establecimiento los estudios necesarios para confirmar un diagnóstico. Esa situación provoca derivaciones, nuevas esperas y desplazamientos que terminan aumentando la presión sobre hospitales de mayor capacidad.
El problema ya se había evidenciado la semana pasada en otras localidades del departamento Central. Pacientes de Ñemby y Mariano Roque Alonso llegaron hasta la XVIII Región Sanitaria, en Asunción, para intentar conseguir estudios que no estaban disponibles en sus centros de referencia. Una paciente de Ñemby relató que tuvo que llegar temprano para obtener un turno y explicó que su hospital no contaba con la variedad de estudios que necesitaba.
La consecuencia más grave de esta situación es que el paciente termina convertido en el principal afectado por las deficiencias del sistema. Quien no consigue un especialista debe esperar, trasladarse a otra ciudad o intentar acceder a un servicio privado. Para las familias con menores recursos, esta última alternativa puede ser directamente imposible.
La crisis de Ñemby tampoco puede analizarse como un hecho aislado. Durante las últimas semanas se acumularon denuncias provenientes de distintos hospitales del país sobre falta de medicamentos, insumos, especialistas e infraestructura. Incluso representantes políticos que han recorrido establecimientos sanitarios reconocieron que las quejas se repiten: pacientes y trabajadores reclaman que no hay suficientes medicamentos, insumos ni profesionales.
El Gobierno, por su parte, ha intentado contener el impacto de la crisis mediante acuerdos y medidas administrativas. El Ministerio de Salud también resolvió rechazar determinadas renuncias de especialistas de áreas críticas como anestesiología, cirugía pediátrica, neonatología y terapia intensiva pediátrica, argumentando que se trata de profesionales difíciles de reemplazar y que debe garantizarse la continuidad de los servicios esenciales.
Sin embargo, la situación que se observa en Ñemby demuestra que el problema no puede resolverse únicamente evitando la salida de médicos. También se necesitan medicamentos, reactivos, equipamiento, infraestructura y una distribución adecuada de especialistas para que un hospital distrital pueda responder a la demanda de su población.
Para los pacientes, el debate sobre salarios, contratos y renuncias termina teniendo una consecuencia concreta: tiempo perdido para obtener una consulta, un análisis o un tratamiento. En enfermedades que requieren diagnóstico rápido, una demora puede convertirse en un problema mucho más serio.
El Hospital Distrital de Ñemby se convierte así en otro punto de una crisis sanitaria que ya tiene alcance nacional. La saturación de sus servicios, la falta de especialistas y el déficit de insumos básicos muestran que el desafío del sistema público paraguayo no es solamente atender a más pacientes, sino recuperar la capacidad de ofrecer una atención completa y oportuna sin obligar a la población a recorrer diferentes ciudades en busca de lo que debería encontrar en su propio centro de salud.
Foto: ABC Color
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