El nuevo presidente del Instituto de Previsión Social (IPS), Derlis León, asumió el desafío de conducir una institución que enfrenta uno de sus principales problemas estructurales: la sostenibilidad del Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones. El debate volvió a instalarse luego de que las proyecciones actuariales ubicaran en 2046 el posible agotamiento de las reservas, mientras el nuevo titular asegura que los haberes de los jubilados están garantizados.
León llegó a la presidencia del IPS tras la designación de Isaías Fretes como ministro de Salud. Hasta ahora se desempeñaba como gerente de Salud de la previsional y, según anunció, dará continuidad a varias de las líneas de trabajo iniciadas por su antecesor. Entre sus prioridades mencionó el acceso de los asegurados a medicamentos, especialmente aquellos considerados vitales, además de fortalecer los servicios de salud.
El punto más sensible, sin embargo, está en el sistema jubilatorio. El escenario actualmente divulgado por el IPS contempla un déficit mensual superior a US$ 1 millón en el Fondo Jubilatorio y proyecta que, manteniéndose las condiciones actuales, las reservas podrían agotarse alrededor de 2046. Esa fecha no representa una quiebra inmediata del sistema, sino una proyección financiera que depende de la evolución de los aportes, las jubilaciones, las inversiones, la rentabilidad y las decisiones que se adopten en los próximos años.
El problema tiene antecedentes. El informe actuarial 2024-2100 del IPS confirmó que desde 2020 el fondo viene utilizando progresivamente las ganancias generadas por sus reservas para complementar los ingresos provenientes de los aportes de trabajadores y empleadores. El propio IPS informó que el fondo todavía mantiene capacidad para cumplir sus compromisos actuales, pero reconoció la utilización gradual de las ganancias de las reservas.
Un dato que ayuda a comprender la situación es que, según un informe publicado en enero de este año, el IPS ya había utilizado cerca de US$ 180 millones de las rentas generadas por sus reservas entre 2020 y 2024 para cubrir el déficit corriente del fondo de jubilaciones. El déficit se produce porque los ingresos por aportes no alcanzan para cubrir completamente los egresos destinados al pago de jubilaciones.
Frente a este escenario, León buscó transmitir tranquilidad a los jubilados. El nuevo titular sostuvo que los haberes están garantizados y rechazó la idea de que exista un riesgo inmediato para el pago de las jubilaciones. También afirmó que no pedirá “paciencia” ni “tiempo” a los asegurados y estimó que en aproximadamente cuatro semanas deberían comenzar a percibirse cambios derivados de las medidas iniciadas durante la administración anterior.
La sostenibilidad también depende de cómo el IPS administra sus inversiones. En junio, la previsional tuvo dificultades para colocar G. 200.000 millones de fondos jubilatorios debido a la ausencia de entidades bancarias interesadas en una subasta electrónica. La situación obligó al Consejo de Administración a analizar nuevas estrategias para colocar los recursos y mantener una rentabilidad adecuada.
Otro episodio que generó cuestionamientos durante este año fue la concentración de fondos del IPS en Ueno Bank por encima del límite establecido para una sola entidad. El IPS anunció entonces que transferiría los recursos excedentes para volver a situarse dentro del 10% permitido. El director de Inversiones explicó que parte de esos recursos correspondía a fondos disponibles para obligaciones de corto plazo y no a las reservas técnicas propiamente dichas.
La discusión, por tanto, no se reduce a determinar si el dinero se terminará en 2046. El verdadero desafío consiste en evitar que el déficit corriente continúe creciendo hasta obligar al fondo a consumir progresivamente su capital de reserva. Para ello será determinante aumentar la relación entre aportantes y beneficiarios, mejorar la recaudación, combatir la evasión patronal, garantizar inversiones rentables y adoptar decisiones que permitan preservar el patrimonio previsional durante las próximas décadas.
Para los actuales jubilados y pensionados, la cuestión inmediata es si sus pagos continuarán normalmente. Para los trabajadores que hoy aportan al IPS, la pregunta es mucho más profunda: si el sistema podrá garantizarles una jubilación cuando llegue el momento de retirarse.
El nuevo presidente tiene así dos tiempos diferentes frente a sí. En el corto plazo debe garantizar medicamentos, atención médica y el pago regular de las prestaciones. En el largo plazo deberá enfrentar el desequilibrio financiero del régimen jubilatorio antes de que la fecha proyectada de 2046 deje de ser una advertencia actuarial y se convierta en una emergencia concreta.
El IPS no está anunciando que dejará de pagar jubilaciones ni que sus reservas se agotarán mañana. El dato de 2046 es una proyección bajo determinadas condiciones. Pero la existencia de un déficit que ya obliga a utilizar rentas de las reservas demuestra que el problema es real y que las decisiones tomadas durante los próximos años serán determinantes para la seguridad previsional de cientos de miles de trabajadores paraguayos.
Foto: ABC Color
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