Chile enfrenta una brecha sanitaria que preocupa a especialistas y organizaciones dedicadas a la respuesta frente al VIH: 21.915 personas que conocen su diagnóstico no están actualmente bajo tratamiento antirretroviral, según las cifras oficiales del Ministerio de Salud correspondientes a 2024. El dato adquiere especial relevancia al considerar que la terapia disponible permite controlar eficazmente el virus y que la mayoría de quienes mantienen el tratamiento logra una carga viral indetectable.
De acuerdo con los registros citados por AIDS Healthcare Foundation (AHF) Chile, alrededor de 91.000 personas viven con VIH en el país. De ellas, 86.419 conocen su diagnóstico, mientras que 64.504 se encuentran recibiendo terapia antirretroviral. La diferencia entre quienes conocen que tienen el virus y quienes mantienen tratamiento constituye uno de los principales desafíos actuales de la respuesta sanitaria chilena.
La situación no parece estar relacionada únicamente con la disponibilidad de medicamentos. El Ministerio de Salud ha señalado que la cobertura del tratamiento está garantizada por el sistema público, pero existe un número importante de pacientes que deja de acudir periódicamente a los controles o interrumpe la terapia. El jefe del Departamento de VIH y ETS del Minsal, Fernando Bernal, calificó esta situación como un “nudo crítico” durante una presentación ante la Comisión de Salud del Senado realizada en julio.
El tratamiento funciona cuando se mantiene
Uno de los elementos más importantes de las cifras es que muestran la eficacia de la terapia para quienes consiguen mantenerla. De las 64.504 personas que estaban en tratamiento, 61.496 habían alcanzado el estado de carga viral indetectable, equivalente a aproximadamente el 95% de los pacientes tratados.
La condición de indetectable significa que la cantidad de VIH presente en la sangre se reduce a niveles que las pruebas habituales no pueden detectar. Además de representar un beneficio fundamental para la salud de la persona, una persona con carga viral indetectable de forma sostenida no transmite el VIH por vía sexual, principio conocido internacionalmente como indetectable = intransmisible (U=U).
Por eso, el problema señalado por los especialistas no es solamente conseguir que las personas se hagan una prueba y conozcan su diagnóstico. El desafío siguiente es lograr que permanezcan vinculadas al sistema sanitario y puedan iniciar y mantener el tratamiento de manera continua.
El estigma continúa siendo una barrera
Francisco Rubio, director de Advocacy de AHF para América Latina y el Caribe, señaló que Chile ha conseguido avances importantes en la identificación de personas que viven con VIH, pero sostuvo que ahora es necesario transformar ese diagnóstico en acceso efectivo y continuidad terapéutica.
Entre las razones que pueden llevar a una persona a abandonar los controles aparecen factores sociales y emocionales. El temor al estigma, el rechazo familiar o laboral y el miedo a revelar el diagnóstico pueden alejar a algunos pacientes de los centros de salud.
Esta dimensión resulta especialmente importante porque la interrupción del tratamiento no representa simplemente la pérdida de una consulta médica. Sin una terapia adecuada y sostenida, el virus puede volver a multiplicarse, deteriorar progresivamente el sistema inmunitario y aumentar el riesgo de complicaciones.
Una brecha que también afecta la prevención
El tratamiento del VIH tiene una importancia que va más allá de la salud individual. Cuando una persona mantiene correctamente la terapia y alcanza una carga viral indetectable, además de proteger su propia salud, se elimina el riesgo de transmisión sexual del virus.
Por ello, cerrar la brecha entre diagnóstico y tratamiento puede convertirse también en una herramienta de prevención de nuevas infecciones. La propia estrategia sanitaria chilena establece objetivos alineados con las metas internacionales 95-95-95: que el 95% de las personas con VIH conozca su diagnóstico, que el 95% de las diagnosticadas reciba tratamiento y que el 95% de quienes reciben tratamiento alcance supresión viral.
Los datos históricos del Minsal muestran que Chile ya incorporó el tratamiento del VIH al régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES) en 2005, lo que convirtió el acceso terapéutico en una garantía dentro del sistema sanitario.
El desafío ahora es recuperar a quienes abandonaron los controles
La discusión sanitaria apunta, por tanto, hacia una estrategia que no se limite a entregar medicamentos. Los especialistas plantean la necesidad de identificar rápidamente a quienes interrumpen sus controles, facilitar su regreso al sistema y acompañarlos durante el proceso.
Esto implica reducir las barreras administrativas, mejorar el seguimiento de los pacientes y fortalecer el acompañamiento desde el momento en que reciben el diagnóstico. También requiere abordar el estigma que todavía rodea al VIH y que puede hacer que algunas personas prefieran alejarse de los servicios sanitarios antes que revelar su situación.
La experiencia chilena demuestra que existe una herramienta terapéutica altamente eficaz, pero también que tener un tratamiento disponible no garantiza automáticamente que todas las personas diagnosticadas puedan beneficiarse de él de forma sostenida.
Una cifra que exige mirar más allá del diagnóstico
Las 21.915 personas diagnosticadas que no estaban recibiendo terapia antirretroviral, según los datos oficiales de 2024 citados por AHF Chile, representan una de las principales brechas que el país debe abordar.
La cifra debe interpretarse además con cautela: corresponde a los registros disponibles de 2024 y no constituye necesariamente una fotografía exacta de la situación en septiembre de 2026. Precisamente por eso resulta necesario que las autoridades actualicen periódicamente los indicadores de diagnóstico, tratamiento, continuidad y supresión viral.
Chile cuenta con medicamentos eficaces y con cobertura sanitaria para el tratamiento del VIH. El reto ahora es conseguir que ninguna persona que conozca su diagnóstico quede desconectada del sistema. Detrás de las 21.915 personas que aparecen en la brecha estadística existen historias individuales que requieren acompañamiento, confidencialidad, acceso a la atención y continuidad terapéutica.
La lucha contra el VIH ya no se limita a detectar el virus: el verdadero desafío es conseguir que el diagnóstico se transforme en tratamiento, que el tratamiento se mantenga y que cada vez más personas puedan alcanzar una vida larga y saludable con una carga viral indetectable.
Foto: Mauricio Palazzo / Infobae
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