La carrera presidencial brasileña entra en su etapa decisiva bajo una fuerte tensión política. A un mes de la primera vuelta, prevista para el 4 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva mantiene una ventaja estrecha sobre Flávio Bolsonaro, mientras una investigación por un millonario fraude vinculado al Banco Master involucra a empresarios, políticos, autoridades y miembros del Supremo Tribunal Federal. El caso amenaza con convertirse en uno de los principales temas de la campaña.
El escándalo tiene como centro al Banco Master, entidad privada que fue liquidada por el Banco Central de Brasil después de acumular pérdidas superiores a US$ 11.000 millones en fondos de pensiones públicos. La investigación continúa abierta y una parte importante del expediente permanece bajo secreto judicial, pero las nuevas revelaciones están ampliando el alcance político del caso.
Uno de los capítulos que golpeó directamente a la oposición fue la admisión del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de haber recibido al menos US$ 12 millones del banquero Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master. Según su explicación, el dinero estaba destinado a financiar una película sobre la trayectoria política de su padre. El senador sostiene que se trató de recursos privados y que la operación fue legal, pero hasta ahora no presentó públicamente el contrato ni explicó de manera completa el destino de los fondos.
La controversia adquirió una dimensión todavía mayor después de que fueran divulgados mensajes atribuidos a Daniel Vorcaro y al magistrado Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal. Según la investigación policial citada por los medios, el empresario habría mantenido comunicaciones con el juez y llegó a consultarle si debía abandonar Brasil poco antes de su detención, ocurrida el 17 de noviembre de 2025.
El caso también puso bajo presión al propio Supremo. El magistrado André Mendonça autorizó la difusión de determinados mensajes relacionados con la investigación, mientras De Moraes pidió que se investigara la actuación de su colega. El presidente del Supremo, Edson Fachin, anunció que analizará los indicios relacionados con De Moraes y consideró graves los elementos conocidos hasta ahora.
La investigación policial también apunta a un contrato por 131 millones de reales, unos US$ 25,5 millones, entre el Banco Master y el estudio jurídico de Viviane Barci de Moraes, esposa del magistrado. La Policía Federal sostiene que De Moraes intervino en modificaciones relacionadas con ese contrato. Estas afirmaciones forman parte de una investigación en curso y no constituyen por sí mismas una condena judicial.
En medio de esta crisis institucional, Lula adoptó una posición que busca evitar que el caso sea utilizado exclusivamente como arma electoral. El presidente pidió que las investigaciones avancen sin privilegios y sin blindar a ninguna persona, y reclamó que las instituciones garanticen transparencia y credibilidad. También cuestionó la divulgación selectiva de información de expedientes que todavía están bajo investigación.
La oposición, en cambio, intenta convertir el escándalo en un elemento central contra el oficialismo. Flávio Bolsonaro endureció sus declaraciones y acusó a Lula de formar parte de un supuesto “consorcio” con personas a las que responsabiliza de ataques contra la democracia. Hasta el momento, esas acusaciones forman parte de la disputa política y no equivalen a una conclusión judicial sobre la responsabilidad del presidente.
Una elección que vuelve a polarizar a Brasil
El escándalo aparece en un momento especialmente sensible. Las encuestas citadas en el informe ubican a Lula con 38% de intención de voto frente al 33% de Flávio Bolsonaro. Aunque el presidente conserva la primera posición, la diferencia es suficientemente reducida como para mantener abierta la disputa.
El escenario se vuelve todavía más competitivo cuando se proyecta una eventual segunda vuelta. Lula habría descendido de 47% en agosto a 46% en septiembre, mientras Flávio Bolsonaro habría aumentado de 43% a 44%. La diferencia queda dentro del margen de error, configurando un escenario de empate técnico.
La primera vuelta será el 4 de octubre. Si ninguno de los candidatos supera el 50% de los votos válidos, los dos más votados avanzarán a una segunda vuelta. De esta manera, el resultado de las próximas semanas será determinante para establecer si Lula consigue mantener el liderazgo o si Flávio Bolsonaro logra transformar el crecimiento de la oposición en una posibilidad concreta de llegar al Palacio del Planalto.
El factor Bolsonaro sigue presente
La candidatura de Flávio Bolsonaro también mantiene una característica particular: aunque el candidato es el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, la campaña se desarrolla bajo la enorme influencia política de su padre, quien continúa siendo una de las figuras centrales de la derecha brasileña.
La disputa, por lo tanto, no se limita a Lula contra Flávio. También representa una nueva confrontación entre dos proyectos políticos que han dominado la política brasileña durante los últimos años: el lulismo y el bolsonarismo.
El escándalo del Banco Master agrega ahora una tercera dimensión: la credibilidad de las instituciones y la relación entre el poder político, el sistema financiero y la Justicia. Ese elemento puede resultar especialmente sensible para un electorado que deberá decidir si el país mantiene el rumbo actual o inicia una nueva etapa política.
Para Lula, el desafío consiste en evitar que las investigaciones terminen asociadas a su gobierno y, al mismo tiempo, demostrar que las instituciones pueden investigar incluso a personas cercanas al poder. Para Flávio Bolsonaro, la oportunidad consiste en transformar las revelaciones sobre el sistema financiero y el Supremo en un argumento electoral contra el oficialismo, pero sin quedar atrapado por las propias acusaciones que rodean a su entorno.
Brasil llega así al último mes de campaña con una elección abierta, una sociedad profundamente polarizada y un escándalo financiero que amenaza con alterar el equilibrio político. Con Lula todavía adelante, pero con una ventaja reducida, y Flávio Bolsonaro creciendo en las mediciones de intención de voto, cada nueva revelación del caso Banco Master puede tener consecuencias electorales.
Lo que está en juego no es solamente quién ocupará la Presidencia de Brasil durante los próximos años. La elección también pondrá a prueba la confianza de los brasileños en sus instituciones, la relación entre los poderes del Estado y la capacidad del sistema político para investigar denuncias de corrupción independientemente de quién resulte beneficiado o perjudicado.
Foto: Reuters / Infobae
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Chile: más de 21.000 personas diagnosticadas con VIH no reciben tratamiento antirretroviral
- ★Polonia: un granjero encuentra 710 restos explosivos de la Segunda Guerra Mundial enterrados junto a un campo
- ★Brasil: el escándalo del Banco Master sacude la campaña de Lula y Flávio Bolsonaro a un mes de las elecciones
- ★Cuba: Estados Unidos eleva las alertas por enfermedades y delincuencia en medio de la crisis de agua y energía
- ★Estados Unidos: Gemini llega a Gmail, Google Docs y Keep para permitir que los usuarios trabajen hablando con la IA


