Los médicos del Instituto de Previsión Social (IPS) expresaron su respaldo a la huelga nacional convocada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), pero decidieron no adherirse a la medida de fuerza que comenzará este lunes 24 de agosto, debido a que la convocatoria está dirigida a profesionales vinculados al Ministerio de Salud Pública y no alcanza institucionalmente al IPS, que funciona como un ente independiente. La Asociación Médica del IPS sostiene, sin embargo, que sus integrantes enfrentan problemas salariales y laborales similares o incluso más graves que los denunciados por los médicos del Ministerio.
El doctor Fernando Cubilla, integrante de la comisión directiva de la Asociación Médica del IPS, explicó que la organización respalda formalmente las reivindicaciones de los médicos, pero no participa de la huelga porque el Sinamed convocó específicamente a los profesionales dependientes del Ministerio de Salud. La Asociación Médica del IPS, además, mantiene una estructura gremial independiente. Por esta razón, los médicos que trabajan en el IPS continuarán atendiendo normalmente, incluso aquellos profesionales que también poseen vínculos laborales con el Ministerio de Salud y que, en ese ámbito, sí podrían participar de la medida de fuerza.
La diferencia institucional es especialmente importante para entender el alcance de la protesta. El IPS no forma parte del Ministerio de Salud Pública, sino que constituye una entidad autónoma dentro del sistema paraguayo de seguridad social. Por ello, los hospitales y servicios administrados por el IPS no quedan automáticamente incluidos en la paralización convocada por Sinamed. Los hospitales integrados mantendrán igualmente sus actividades cuando los profesionales responsables sean funcionarios del IPS.
Sin embargo, el hecho de que los médicos del IPS no se sumen al paro no significa que estén conformes con sus condiciones laborales. Cubilla afirmó que, desde la perspectiva de la Asociación Médica, los profesionales del seguro social se encuentran en condiciones salariales similares o incluso peores que sus colegas del Ministerio de Salud. El reclamo incluye no solamente la remuneración, sino también las condiciones de trabajo y los recursos disponibles para atender a los pacientes.
El problema salarial ocupa un lugar central. La Asociación Médica sostiene que los médicos del IPS también sufren una pérdida del poder adquisitivo y una estructura de remuneraciones que consideran insuficiente frente a la responsabilidad y carga laboral del personal sanitario. La situación se encuentra actualmente en proceso de negociación con el Consejo de Administración del IPS y con su presidente, Isaías Fretes. Según Cubilla, las conversaciones se mantienen desde el inicio de la actual administración y buscan encontrar soluciones antes de recurrir a una medida de fuerza.
La decisión de mantener la atención también responde a una consideración asistencial. La Asociación Médica del IPS reconoce que el sistema atraviesa una situación crítica y considera que una paralización inmediata podría profundizar las dificultades que ya enfrentan los pacientes. Por esa razón, el gremio decidió otorgar un voto de confianza a la actual administración mientras continúa el diálogo. Esta posición no implica renunciar a las reivindicaciones, sino postergar por ahora una medida extrema.
Los reclamos de los profesionales del IPS coinciden en varios puntos con los planteados por Sinamed. Entre ellos aparecen la necesidad de mejorar los salarios, garantizar medicamentos e insumos, solucionar problemas de infraestructura y mejorar las condiciones generales de atención. La coincidencia de las demandas revela que las dificultades no están circunscritas a un único subsistema sanitario, sino que afectan a diferentes instituciones que sostienen la atención médica en Paraguay.
El abastecimiento constituye uno de los principales problemas. La falta o insuficiencia de medicamentos e insumos obliga en determinadas circunstancias a los servicios médicos a trabajar con recursos limitados, mientras que los pacientes pueden terminar afrontando gastos que deberían ser absorbidos por el sistema. Para los profesionales, mejorar los salarios sin resolver estas deficiencias tampoco permitiría solucionar completamente la crisis asistencial.
La situación laboral de los médicos también genera preocupación. La huelga convocada por Sinamed para el Ministerio de Salud reclama, entre otros puntos, la desprecarización de los trabajadores de la salud, debido a la existencia de miles de profesionales contratados. El gremio sostiene que una parte considerable de los médicos vinculados al Ministerio permanece durante años bajo contratos temporales. En el IPS, aunque la estructura laboral es diferente, los profesionales también cuestionan las condiciones bajo las cuales desarrollan su actividad.
La decisión de los médicos del IPS adquiere mayor relevancia debido al impacto que tendrá la huelga del Ministerio de Salud sobre el sistema sanitario nacional. La medida de fuerza del 24 al 28 de agosto afectará principalmente a los servicios dependientes del Ministerio, mientras que el IPS mantendrá sus prestaciones. Esto podría generar una mayor presión sobre los servicios del seguro social si pacientes afectados por la suspensión de consultas, procedimientos o actividades programadas intentaran recurrir a otros establecimientos asistenciales.
Los profesionales del IPS que además trabajan en el Ministerio se encuentran en una situación particular. Un mismo médico puede adherirse a la huelga cuando cumple funciones en un establecimiento del Ministerio y continuar atendiendo cuando desempeña su jornada correspondiente al IPS. Esta doble vinculación laboral explica por qué la medida no tendrá necesariamente el mismo efecto sobre todos los profesionales que trabajan en ambas instituciones.
La Asociación Médica también reconoce que existe una creciente presión interna para adoptar medidas más fuertes. Algunos de sus asociados ya plantean la posibilidad de realizar una huelga propia, especialmente si las negociaciones con las autoridades no producen resultados concretos. La comisión directiva, sin embargo, todavía considera necesario evaluar el escenario y mantener el diálogo con el Consejo de Administración.
El margen de tiempo para alcanzar una solución no es indefinido. Si las negociaciones no avanzan, el propio gremio admite que una huelga de médicos del IPS podría convertirse en una posibilidad futura. El escenario dependerá de la respuesta de la administración de Isaías Fretes a las demandas relacionadas con salarios, medicamentos, insumos e infraestructura y de la capacidad del organismo para obtener los recursos presupuestarios necesarios.
La situación pone nuevamente en discusión el financiamiento de la salud en Paraguay. Tanto los médicos del Ministerio como los del IPS coinciden en que la crisis no puede reducirse únicamente a una cuestión salarial. La remuneración de los profesionales está vinculada con la capacidad de atraer y retener especialistas, mientras que la disponibilidad de medicamentos, equipamiento, infraestructura y personal determina las condiciones reales en las que se presta la atención.
La posición adoptada por los médicos del IPS también evita, por ahora, que el conflicto sanitario tenga una dimensión todavía mayor. Mientras el Ministerio de Salud se prepara para afrontar una huelga nacional, los hospitales del IPS continuarán funcionando con normalidad, aunque sus profesionales advierten que esa continuidad no debe interpretarse como una ausencia de reclamos. El gremio considera que las condiciones actuales justifican sus demandas y que la posibilidad de una futura movilización permanece abierta.
El escenario deja así dos conflictos relacionados, pero institucionalmente diferentes. Por un lado, los médicos del Ministerio de Salud iniciarán una huelga nacional del 24 al 28 de agosto después de no alcanzar un acuerdo con el Gobierno; por otro, los médicos del IPS decidieron mantener la atención mientras negocian sus propias reivindicaciones. Ambas posiciones reflejan una misma preocupación por el deterioro de las condiciones laborales y asistenciales, aunque con estrategias diferentes frente a las autoridades.
La evolución de las negociaciones con el IPS será determinante en las próximas semanas. Si las demandas de los profesionales no reciben respuestas concretas, el actual voto de confianza podría transformarse en una medida de presión, ampliando eventualmente el conflicto a una institución que concentra una parte fundamental de la atención médica de los trabajadores asegurados y sus familias. Por ahora, los médicos del IPS mantienen abiertas las puertas de sus hospitales, pero advierten que la paciencia del sector no es ilimitada.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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