El Sindicato de Trabajadores de la Administración Nacional de Electricidad (Sitrande) prepara una movilización frente a la sede central de la ANDE para este martes 25 de agosto, en rechazo al avance en la Cámara de Diputados de un proyecto que propone crear un Ministerio de Energía, Minas e Hidrocarburos. El gremio considera que la iniciativa puede afectar la autonomía de la empresa estatal y advierte sobre las consecuencias que tendría una eventual reorganización institucional del sector energético paraguayo. La protesta se produce pocos días después de que el Gobierno anunciara su intención de impulsar un Ministerio de Minas, Energía e Hidrocarburos y un ente regulador para supervisar, fiscalizar y controlar el sector.
La movilización fue convocada inicialmente para las 7:00 del martes 25, frente a la sede central de la ANDE, y deberá ser formalizada por la Comisión Directiva del sindicato en una sesión extraordinaria prevista para este lunes. Sitrande pidió además a los trabajadores que tengan programados viajes al interior del país que los posterguen, salvo que se trate de tareas consideradas urgentes y absolutamente necesarias, con el objetivo de garantizar una participación importante en la jornada de protesta.
El detonante inmediato fue la decisión del presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, de incorporar al orden del día de la sesión ordinaria del martes uno de los proyectos existentes para crear un Ministerio de Energía, Minas e Hidrocarburos. El propio sindicato aclara que la propuesta que será tratada por los diputados no es el proyecto presentado recientemente por el Poder Ejecutivo, sino una iniciativa que varios legisladores habían presentado años atrás y que permanecía sin tratamiento. Sin embargo, para los trabajadores de la ANDE, el hecho de que ahora haya adquirido impulso genera preocupación debido a que coincide con el anuncio oficial del Gobierno sobre una reforma institucional del sector energético.
La controversia no se limita a la creación de un nuevo ministerio. El Gobierno también anunció la creación de un ente regulador de energía, organismo que tendría funciones de supervisión, fiscalización y control del sector. La propuesta abre una discusión sobre las atribuciones que actualmente concentra la ANDE y sobre quién tendría en el futuro capacidad para establecer las reglas regulatorias y tarifarias del mercado eléctrico. El debate resulta especialmente sensible porque la empresa estatal mantiene un papel central en la generación, transmisión, distribución y comercialización de electricidad en Paraguay.
Sitrande sostiene que la ANDE debe conservar su autonomía y continuar funcionando como una empresa estatal al servicio de la población, y no quedar subordinada a una nueva estructura ministerial que, según el sindicato, podría modificar la forma en que se toman las decisiones estratégicas. El gremio reclama que cualquier reforma del sector sea discutida públicamente y advierte que no aceptará que se utilice la reorganización institucional para debilitar a la empresa eléctrica.
El sindicato también cuestiona el momento en que se produce el avance legislativo. La incorporación repentina del proyecto al orden del día de Diputados es interpretada por los trabajadores como una señal de que el proceso podría avanzar con rapidez, sin una discusión suficientemente amplia sobre las consecuencias para la ANDE. La preocupación se suma a antecedentes recientes en los que Sitrande ya se movilizó contra proyectos destinados a modificar la dependencia institucional de la empresa eléctrica. En 2025, el gremio había rechazado una propuesta que pretendía incorporar la ANDE a un denominado “superministerio” junto con otras instituciones.
En aquella oportunidad, Sitrande sostuvo que colocar a la ANDE bajo la órbita del Ministerio de Industria y Comercio podía afectar su autonomía y modificar la orientación de sus decisiones. El sindicato llegó a advertir que una pérdida de autonomía podría repercutir sobre las tarifas sociales, las inversiones y la atención de las zonas rurales, además de aumentar la influencia de sectores empresariales sobre la política energética. Las mismas preocupaciones reaparecen ahora ante la posibilidad de crear una estructura ministerial específica para el sector energético.
El debate adquiere especial importancia porque Paraguay atraviesa una etapa de transformación de su sistema eléctrico, marcada por el crecimiento de la demanda, la necesidad de diversificar la matriz energética y la incorporación de nuevos proyectos privados de generación. La propia ANDE está trabajando actualmente, con apoyo del Banco Mundial y del Viceministerio de Minas y Energía, en la primera gran licitación del país para adquirir electricidad generada por una planta solar fotovoltaica de aproximadamente 140 MW en Loma Plata, en el departamento de Boquerón.
Ese proceso representa un cambio importante para el mercado paraguayo. La Ley N.º 7599/2025 habilitó la participación del sector privado en la generación de electricidad destinada al suministro de la ANDE, y el proyecto solar de Loma Plata será la primera gran licitación desarrollada bajo ese nuevo marco. La ANDE sostiene que el objetivo es diversificar la matriz energética, incorporar fuentes renovables complementarias a la generación hidroeléctrica y fortalecer la seguridad del suministro frente al crecimiento de la demanda.
Precisamente por estos cambios, la discusión sobre un Ministerio de Energía y un ente regulador puede tener consecuencias mucho más amplias que una simple modificación administrativa. Paraguay está entrando en una etapa en la que deberá definir cómo se relacionarán la ANDE, el Estado, los generadores privados, los grandes consumidores industriales y el futuro organismo regulador. La distribución de competencias será determinante para establecer quién autoriza proyectos, quién fiscaliza el mercado, cómo se establecen las tarifas y qué papel conserva la empresa estatal.
La propuesta también llega en un contexto marcado por las discusiones sobre grandes proyectos de consumo energético e inversiones electrointensivas. Durante 2026, el Gobierno modificó las condiciones aplicables a las llamadas industrias convergentes y proyectos de “Energía a X”, después de fuertes cuestionamientos de sectores técnicos y de Sitrande por el riesgo de otorgar condiciones que pudieran afectar económicamente a la ANDE. Las nuevas disposiciones elevaron los precios de la energía y establecieron un límite de potencia de 250 MW para determinados proyectos.
La experiencia de esos conflictos explica parte de la desconfianza del sindicato. Para Sitrande, cualquier modificación institucional debe garantizar que la electricidad paraguaya continúe siendo administrada en función del interés nacional, especialmente ante el creciente interés de empresas privadas por utilizar grandes cantidades de energía para desarrollar proyectos industriales. El sindicato teme que una nueva arquitectura institucional pueda facilitar decisiones que prioricen determinadas inversiones por encima de las necesidades generales del sistema.
El Gobierno, en cambio, plantea la creación del Ministerio de Energía como una herramienta para centralizar y fortalecer la política energética nacional, que actualmente se encuentra distribuida entre diferentes organismos. La existencia de un ministerio específico permitiría, según la visión oficial, establecer una política de largo plazo para electricidad, hidrocarburos, minería y otras fuentes energéticas, mientras que un ente regulador podría asumir las funciones de fiscalización que actualmente están repartidas entre diferentes instituciones.
El desafío será determinar qué competencias permanecerán en manos de la ANDE y cuáles pasarán al nuevo esquema institucional. La creación de un ministerio no necesariamente implica la desaparición de la empresa estatal, pero sí podría modificar la relación entre la conducción política del sector y la administración de la compañía. Para los trabajadores, esa diferencia es fundamental: sostienen que la ANDE debe mantener capacidad suficiente para tomar decisiones técnicas y operativas sin quedar sometida a intereses políticos o sectoriales.
La movilización del martes será, por lo tanto, una primera señal de la intensidad que puede alcanzar el debate. Sitrande no se opone solamente a un proyecto legislativo concreto, sino que reclama participación en la discusión sobre el futuro del sistema energético paraguayo. El sindicato afirma que la ANDE representa un patrimonio público construido durante décadas y que cualquier reforma debe preservar su función social, su autonomía y su capacidad de garantizar el suministro eléctrico.
La discusión también tendrá que incorporar a otros sectores: consumidores, industriales, especialistas, organizaciones sociales, trabajadores y representantes del sector privado. Paraguay dispone de una enorme ventaja energética gracias a sus centrales hidroeléctricas binacionales, pero enfrenta simultáneamente el desafío de convertir esa disponibilidad en desarrollo industrial sin comprometer la seguridad del sistema ni perjudicar a los consumidores. La forma en que se organice el mercado eléctrico será determinante para aprovechar esa ventaja en las próximas décadas.
La protesta de Sitrande coloca así una cuestión estratégica sobre la mesa: ¿debe Paraguay crear una nueva estructura ministerial y regulatoria para ordenar su política energética o puede fortalecer las instituciones existentes sin reducir la autonomía de la ANDE? La respuesta tendrá consecuencias sobre las tarifas, las inversiones, la generación privada, el desarrollo de nuevas fuentes renovables y la administración de los excedentes hidroeléctricos del país.
Mientras el proyecto avanza hacia su tratamiento en Diputados, los trabajadores de la ANDE preparan una movilización que puede convertirse en el primer gran enfrentamiento sindical alrededor de la reforma energética anunciada por el Gobierno de Santiago Peña. El debate recién comienza y, además de la cuestión institucional, pondrá en discusión quién tendrá en el futuro el control de las decisiones sobre uno de los recursos estratégicos más importantes de Paraguay: su energía eléctrica.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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