
El jugo de sandía podría convertirse en una alternativa natural para acompañar la recuperación muscular después del ejercicio, según los resultados de un ensayo clínico que analizó durante ocho semanas sus efectos en hombres que realizaban entrenamiento de resistencia. El estudio encontró una reducción del dolor muscular al día siguiente de la actividad y un mayor aumento del grosor de determinados músculos frente a un grupo que recibió una bebida con igual cantidad de calorías y carbohidratos. Sin embargo, los propios investigadores advierten que todavía hacen falta estudios más amplios para confirmar estos resultados.
La investigación incluyó inicialmente a 42 hombres de entre 18 y 35 años que no eran atletas profesionales. Los participantes fueron divididos en dos grupos y realizaron el mismo programa de entrenamiento tres veces por semana durante ocho semanas. Uno de los grupos consumió 710 mililitros de jugo de sandía una hora antes de cada sesión, mientras que el otro recibió una bebida de control con un aporte calórico equivalente.
Uno de los resultados más claros apareció en las molestias posteriores al entrenamiento. Inmediatamente después del ejercicio no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos, pero 24 horas después quienes habían consumido jugo de sandía informaron menos dolor muscular. Este resultado resulta particularmente interesante porque las molestias del día siguiente son habituales después de sesiones exigentes, especialmente cuando se incorporan ejercicios o cargas nuevas.
La explicación propuesta por los investigadores está relacionada principalmente con la L-citrulina, un aminoácido presente de manera natural en la sandía. El organismo puede convertirla en L-arginina, que participa en la producción de óxido nítrico, una sustancia relacionada con la dilatación de los vasos sanguíneos y el flujo de sangre hacia los tejidos.
La sandía también aporta agua, potasio y diferentes compuestos antioxidantes. Esa combinación puede resultar útil dentro de una alimentación orientada a la recuperación, aunque no significa que la fruta pueda reemplazar automáticamente todas las bebidas deportivas. La necesidad de una bebida específica depende de la duración, intensidad y condiciones ambientales del ejercicio.
El estudio también encontró un resultado llamativo en relación con el crecimiento muscular. Después de ocho semanas, las mediciones mediante ecografía mostraron un aumento mayor del grosor del pectoral mayor y del recto femoral en el grupo que consumió sandía. En el pectoral, la diferencia media entre grupos fue de 2 milímetros, mientras que en el recto femoral fue de 1,70 milímetros.
Sin embargo, existe un detalle importante que debe evitar interpretaciones exageradas: el jugo de sandía no mejoró de manera significativa el rendimiento físico frente a la bebida de control. Los participantes no demostraron una ventaja clara para levantar más peso o realizar un mayor número de repeticiones durante las pruebas realizadas.
Por eso, el principal interés del trabajo no está en presentar la sandía como una bebida que aumenta inmediatamente la fuerza o la resistencia, sino en su posible relación con la recuperación muscular y las adaptaciones producidas por el entrenamiento sostenido.
Otro aspecto relevante es el tamaño de la investigación. Aunque se trató de un ensayo aleatorizado, comenzó con apenas 42 participantes y las mediciones finales de hipertrofia se realizaron en 38 hombres, debido a que cuatro participantes abandonaron el estudio por diferentes motivos.
Además, todos los participantes eran hombres jóvenes que no eran atletas. Eso significa que los resultados no pueden extrapolarse directamente a mujeres, personas mayores, deportistas profesionales o personas con determinadas enfermedades. Los propios autores plantearon la necesidad de realizar nuevas investigaciones con grupos más diversos.
La cantidad utilizada también fue considerable: 710 mililitros de jugo de sandía antes de cada entrenamiento, tres veces por semana. Por lo tanto, los resultados no permiten afirmar que beber un pequeño vaso ocasionalmente produzca los mismos efectos.
La investigación también aporta una diferencia interesante respecto de las bebidas deportivas convencionales. La sandía contiene naturalmente citrulina, licopeno, vitamina C y potasio, mientras que las bebidas diseñadas específicamente para el deporte suelen estar formuladas para aportar cantidades determinadas de carbohidratos y electrolitos, especialmente sodio.
Ese último punto es fundamental. En ejercicios prolongados, con mucha transpiración o realizados bajo temperaturas elevadas, el sodio adquiere una importancia que el jugo de sandía no puede cubrir por sí solo. Una porción de bebida deportiva puede aportar una cantidad considerablemente mayor de sodio que la sandía.
Por eso, no se trata simplemente de determinar cuál bebida es «mejor». Para una persona que realiza una sesión moderada de ejercicio, el agua y una alimentación equilibrada pueden ser suficientes. En cambio, un deportista que entrena durante períodos prolongados y pierde grandes cantidades de líquido y sales minerales puede necesitar una estrategia de hidratación diferente.
La sandía puede tener además una ventaja nutricional: aporta una combinación de agua, carbohidratos, potasio y antioxidantes dentro de un alimento natural. Su utilización como parte de la alimentación puede complementar la recuperación, especialmente cuando se combina con una dieta que incluya suficientes proteínas y carbohidratos.
La recuperación muscular, de hecho, no depende de un único alimento. El descanso, la hidratación, el aporte energético total y el consumo adecuado de proteínas tienen un papel fundamental en la reparación de los tejidos después del entrenamiento.
La investigación tampoco demuestra que la citrulina de la sandía sea, por sí sola, responsable de todos los resultados. Los autores plantean que podría existir una combinación de diferentes componentes de la fruta, incluidos antioxidantes y otros nutrientes, aunque el mecanismo exacto todavía necesita ser estudiado.
El interés por la sandía no es completamente nuevo. Investigaciones anteriores ya habían analizado su contenido de citrulina y posibles efectos sobre el dolor muscular y el rendimiento. Sin embargo, los resultados habían sido variables, y algunos estudios no encontraron mejoras significativas en el rendimiento físico. El nuevo ensayo aporta información adicional porque utilizó un período de ocho semanas y evaluó también cambios en el grosor muscular.
La diferencia está en que la investigación reciente no encontró una mejora clara del rendimiento, pero sí observó señales favorables en recuperación y crecimiento muscular. Esa distinción es importante para interpretar correctamente los resultados.
También debe evitarse presentar la sandía como un «suplemento milagroso». El entrenamiento continúa siendo el factor principal para estimular la adaptación muscular. Una bebida o alimento puede contribuir al proceso, pero no reemplaza la carga progresiva, el descanso y una alimentación adecuada.
Para quienes realizan actividad física recreativa, la noticia puede resultar especialmente interesante porque se trata de un alimento accesible y fácil de incorporar a la dieta. La fruta puede consumirse directamente o utilizarse para preparar jugo, aunque el contenido nutricional cambia dependiendo de la preparación y de si se incorporan otros ingredientes.
La principal conclusión del estudio es prometedora, pero todavía preliminar: el jugo de sandía podría ayudar a reducir las molestias musculares posteriores al ejercicio y acompañar las adaptaciones musculares producidas por el entrenamiento. No obstante, la evidencia todavía es limitada y no demuestra que pueda sustituir a las bebidas deportivas en todas las situaciones.
La diferencia será especialmente importante para quienes realizan actividad física intensa durante mucho tiempo. En esas circunstancias, la reposición de líquidos y electrolitos continúa siendo una prioridad y el contenido de sodio de las bebidas deportivas puede ofrecer una ventaja que la sandía no proporciona.
Para el ejercicio cotidiano, en cambio, la sandía aparece como una opción natural interesante dentro de una alimentación equilibrada, especialmente por su contenido de agua, potasio y citrulina.
El próximo paso para la ciencia será comprobar si los mismos resultados aparecen en investigaciones con más participantes, mujeres, personas de diferentes edades y deportistas entrenados. También será necesario determinar qué cantidad resulta realmente efectiva y si los beneficios se mantienen durante períodos más prolongados.
La sandía no reemplaza al entrenamiento ni constituye por sí sola una fórmula para ganar músculo, pero la evidencia disponible abre una línea de investigación interesante sobre el potencial de los alimentos naturales para acompañar la recuperación física. Por ahora, el dato más sólido del estudio es la reducción del dolor muscular a las 24 horas, mientras que los resultados sobre hipertrofia necesitan ser confirmados por investigaciones de mayor escala.
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