
“Farmear aura”, “+1000 de aura”, “perdió aura” o simplemente “tener aura” son expresiones que comenzaron a multiplicarse en las redes sociales y que ahora forman parte del particular lenguaje con el que muchos jóvenes describen el carisma, la seguridad y la presencia de una persona. El fenómeno mezcla la cultura de los videojuegos con los memes y las redes sociales, hasta convertir algo tan intangible como la personalidad en una especie de marcador imaginario de puntos.
La palabra “farmear” viene del mundo gamer. En los videojuegos se utiliza para describir la acción de repetir determinadas tareas para conseguir recursos, experiencia o ventajas que permitan mejorar un personaje. La Generación Z tomó ese concepto y lo trasladó a la vida cotidiana: si una persona hace algo que la hace parecer más segura, interesante o carismática, está “farmeando aura”.
En este contexto, “aura” tampoco tiene un significado espiritual. En el lenguaje de internet funciona como una medida ficticia del carisma, estilo, personalidad, seguridad o magnetismo que transmite alguien. No existe un contador real, pero la expresión se utiliza como si cada comportamiento pudiera sumar o restar puntos.
Así aparecen comentarios como “+1000 de aura” cuando alguien realiza una acción considerada elegante, inesperada o divertida, mientras que un momento incómodo puede provocar exactamente lo contrario: “-5000 de aura” o “perdió toda el aura”. La gracia está justamente en tratar la vida social como si fuera una partida de videojuego con un marcador invisible.
La expresión dio un paso más y pasó de los comentarios en redes a las llamadas “batallas de aura”. En videos que circulan principalmente por TikTok e Instagram, dos jóvenes se enfrentan mientras intentan demostrar quién tiene mayor presencia. Poses, miradas, movimientos, bailes y gestos forman parte de una competencia que no tiene un reglamento universal y cuyo resultado depende de la reacción del público o de quienes participan como jueces.
Uno de los elementos que aparece en estas escenas es el mewing, una práctica asociada a colocar la lengua contra el paladar y que en internet se convirtió en una forma de remarcar visualmente la mandíbula. Dentro de las batallas de aura, el gesto deja de tener una finalidad estética concreta y pasa a funcionar como parte de la actuación con la que cada participante intenta proyectar seguridad.
También aparece el número “67”, utilizado como una referencia humorística dentro de esta cultura viral. Su presencia en los videos demuestra cómo el lenguaje de internet puede combinar palabras, números, gestos y referencias que para quienes están fuera de ese entorno parecen completamente desconectados entre sí.
Pero “farmear aura” es apenas una parte de un vocabulario mucho más amplio. La jerga de la Generación Z cambia constantemente y mezcla inglés, videojuegos, cultura pop, redes sociales y expresiones que nacen como memes. Algunas duran apenas unas semanas; otras consiguen incorporarse al lenguaje cotidiano durante años.
Una de las palabras más conocidas es “cringe”, utilizada para describir una situación que provoca vergüenza ajena o incomodidad. En España también comenzó a aparecer “lache”, una expresión procedente del caló que se utiliza con un sentido similar. El fenómeno demuestra que el lenguaje digital no solo importa palabras del inglés: también recupera expresiones locales y las adapta a nuevas situaciones.
En el universo gamer también surgieron términos como “NPC”, utilizado para describir a alguien que parece comportarse de manera automática, como un personaje secundario de un videojuego; “nerfear”, que significa reducir las capacidades o atractivo de algo o alguien; y “chetadísimo”, empleado para señalar que una persona está especialmente preparada o tiene una ventaja considerable.
La cultura pop aporta otro grupo de expresiones. “Slay”, “devorar” o “mother” se utilizan como formas de elogiar a alguien que destaca por su actitud, apariencia o manera de desenvolverse. “Aesthetic”, por su parte, se relaciona con aquello que resulta visualmente atractivo, armónico o cuidadosamente construido para transmitir determinado estilo.
En las relaciones personales también existe un diccionario propio. Una “situationship” describe una relación que se encuentra en una zona indefinida entre la amistad y una pareja formal. El “ghosting” ocurre cuando alguien desaparece de una relación o conversación sin dar explicaciones, mientras que el “lovebombing” hace referencia a una demostración excesiva de afecto utilizada para generar un vínculo intenso en poco tiempo.
Después aparecen las conocidas “red flags”, señales de alarma que pueden advertir sobre determinados comportamientos dentro de una relación. “Crush” se utiliza para hablar de una persona que despierta interés romántico y “stalkear” describe la acción de revisar de manera insistente sus perfiles y publicaciones en redes.
El vocabulario tampoco escapa al humor absurdo que caracteriza buena parte de la cultura digital. “Brainrot” se utiliza para describir una especie de saturación mental provocada por el consumo excesivo y repetitivo de contenidos breves, especialmente videos que se suceden uno detrás de otro en plataformas como TikTok.
Otra expresión es “evento canónico”, utilizada en tono humorístico para referirse a una experiencia que una persona aparentemente tiene que atravesar para crecer o aprender, aunque desde fuera pueda parecer un error perfectamente evitable. “Delulu”, derivado de “delusional”, se emplea para describir a alguien que mantiene expectativas poco realistas o vive una situación desde una interpretación excesivamente idealizada.
En las redes también aparecen “hype”, para hablar de una expectativa enorme alrededor de algo; “random”, para aquello inesperado o sin relación aparente; “POV”, abreviatura de point of view; y “FOMO”, que representa el miedo a quedar fuera de una experiencia o perderse algo que los demás están viviendo.
Lo interesante del fenómeno es que muchas de estas palabras dejan de pertenecer exclusivamente a internet. Los términos nacidos en videojuegos y redes sociales empiezan a utilizarse en conversaciones cara a cara, en escuelas, reuniones entre amigos y hasta en campañas comerciales. El lenguaje digital ya no está separado del lenguaje cotidiano: ambos evolucionan juntos.
Las “batallas de aura” representan precisamente ese cambio. Lo que comenzó como una expresión utilizada en comentarios y memes terminó transformándose en una actividad presencial en la que los participantes convierten el carisma en una competencia. En España ya existen encuentros vinculados con esta tendencia, mientras que en otros países también comenzaron a organizarse actividades similares.
Detrás de todo esto existe una lógica sencilla: los jóvenes están utilizando el lenguaje de los videojuegos para explicar situaciones sociales. En lugar de decir que alguien impresionó a los demás, “ganó aura”. En vez de señalar que una persona quedó en ridículo, “perdió aura”. Y cuando alguien repite deliberadamente acciones para proyectar una determinada imagen, está “farmeando”.
La expresión también funciona porque permite convertir situaciones cotidianas en una especie de juego. Una entrada espectacular a una fiesta, una respuesta rápida durante una conversación o una actitud segura pueden convertirse en “puntos”. Un tropiezo, una frase desafortunada o una situación incómoda pueden hacer que el marcador imaginario caiga de inmediato.
No existe una tabla oficial para medir el aura y justamente ahí está buena parte del humor. Cada comunidad, grupo de amigos o usuario puede decidir qué comportamiento merece sumar puntos y cuál debería restarlos.
El fenómeno también muestra la velocidad con la que cambia la comunicación entre generaciones. Para un adulto que no participa habitualmente de TikTok, Instagram o comunidades gamer, una conversación llena de términos como “farmear”, “NPC”, “cringe”, “brainrot”, “delulu” o “situationship” puede resultar prácticamente incomprensible.
Para quienes utilizan esas plataformas diariamente, en cambio, se trata de un lenguaje flexible que permite expresar en pocas palabras emociones, comportamientos y situaciones que antes requerían explicaciones mucho más largas.
“Farmear aura” no es solamente una nueva expresión viral: es una muestra de cómo la cultura gamer y las redes sociales están modificando la manera en que la Generación Z habla de identidad, popularidad, relaciones y comportamiento. El término probablemente será reemplazado algún día por otra expresión nacida en internet, como ha ocurrido tantas veces, pero mientras tanto ya consiguió algo difícil de lograr: convertir el carisma en una puntuación imaginaria y transformar una conversación cotidiana en una partida donde todos parecen estar intentando ganar algunos puntos de aura.
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