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La identificación de tres nuevas sustancias psicoactivas en Brasil encendió una alerta entre las autoridades sanitarias y de seguridad porque se trata de compuestos que no habían sido registrados anteriormente en el país y que pueden presentar efectos difíciles de predecir. La investigación permite establecer que no se trata de una única droga ni de una nueva variante de una misma familia: dos son triptaminas sintéticas con efectos psicodélicos y la tercera es un opioide sintético de la familia de los nitazenos, un grupo que preocupa internacionalmente por su elevada potencia. El caso fue detectado mediante el Sistema de Alerta Rápida sobre Drogas (SAR), creado para identificar rápidamente nuevas sustancias que comienzan a circular en el mercado brasileño.
Las tres sustancias son 4-HO-DET, 4-AcO-DET y N-pirrolidino protonitazeno. Las dos primeras fueron encontradas en las llamadas “Magic Mushroom Gummies”, un producto industrializado de la marca estadounidense TRE House que se presentaba comercialmente como un producto relacionado con los “hongos mágicos”. La tercera apareció en los análisis toxicológicos de un paciente atendido en Campinas, en el estado de São Paulo, que había informado haber consumido alcohol y un comprimido.
La primera cuestión importante es aclarar qué significa que estas drogas sean “nuevas”. No fueron necesariamente inventadas en 2025 ni aparecieron por primera vez en el mundo. Lo nuevo para Brasil fue su identificación en circulación dentro del territorio nacional. Las autoridades brasileñas las clasificaron como nuevas sustancias psicoactivas porque no habían sido detectadas anteriormente en el país. Este fenómeno es parte de una tendencia internacional en la que aparecen continuamente moléculas diseñadas, modificadas o comercializadas para producir efectos similares a sustancias ya conocidas y, en muchos casos, intentar escapar de los controles existentes.
Las dos drogas encontradas en las “gomas de hongos”
El análisis realizado por la Policía Científica de Santa Catarina, con apoyo de la Policía Federal, identificó 4-HO-DET y 4-AcO-DET en las golosinas importadas. Antes de ser detectadas en Brasil, ambas sustancias ya habían sido registradas en otros países, entre ellos Chile, Canadá y Bélgica.
Las dos pertenecen al grupo de las triptaminas psicodélicas sintéticas. Su estructura química tiene relación con sustancias que actúan sobre determinados receptores de serotonina, por lo que sus efectos pueden incluir alteraciones de la percepción, alucinaciones y cambios importantes en la experiencia sensorial.
La 4-HO-DET, también conocida como 4-hidroxi-DET, tiene una estructura relacionada con la psilocina, el principal compuesto psicoactivo producido por determinados hongos. La 4-AcO-DET es una sustancia químicamente relacionada y puede considerarse parte de la misma familia de psicodélicos sintéticos.
Aquí aparece una diferencia fundamental con los llamados “hongos mágicos”. Las golosinas no contenían simplemente hongos con psilocibina, sino compuestos sintéticos diferentes. El problema es que el consumidor puede asociar el producto con una sustancia natural conocida y no tener conciencia de que está ingiriendo una molécula distinta.
La situación adquirió todavía más relevancia fuera de Brasil. En Estados Unidos, el Departamento de Salud Pública de California emitió posteriormente una advertencia contra productos TRE House después de detectar compuestos psicodélicos sintéticos en diferentes productos de la marca. Las autoridades estadounidenses encontraron particularmente 4-AcO-DET y otros compuestos sintéticos relacionados con los psicodélicos.
Esto permite establecer un dato importante sobre el origen: el producto comercial involucrado en el caso brasileño era de una marca estadounidense y fue importado, pero eso no significa que las sustancias químicas hayan sido necesariamente fabricadas en Estados Unidos. No encontré evidencia oficial que permita atribuir la fabricación de las dos triptaminas encontradas en Brasil a un país determinado.
De hecho, existe una cadena internacional mucho más compleja. Los productos pueden tener una marca y una empresa comercial en un país, ser fabricados o formulados en otro y utilizar principios activos procedentes de un tercer mercado. Por eso sería incorrecto afirmar que Estados Unidos es el país fabricante de las dos sustancias únicamente porque el producto llevaba una marca estadounidense.
El tercer compuesto: un opioide que preocupa mucho más
La tercera sustancia es N-pirrolidino protonitazeno, perteneciente al grupo de los nitazenos. Su aparición en Campinas tiene una importancia diferente porque no se trata de un psicodélico, sino de un opioide sintético.
Los nitazenos son una familia de opioides sintéticos que comenzaron a reaparecer en los mercados ilegales internacionales en los últimos años. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito señala que algunos integrantes de esta familia pueden presentar una potencia muy superior a la morfina y que ya se han identificado decenas de variantes.
El riesgo principal es precisamente su potencia y la dificultad para que un consumidor conozca qué sustancia está tomando. Los nitazenos pueden aparecer mezclados con otras drogas o ser vendidos como si fueran otro producto, lo que aumenta el riesgo de intoxicación accidental. La ONU señala que en distintos países se han encontrado nitazenos en productos comercializados como heroína, cocaína, benzodiacepinas, cannabis y otras sustancias.
El N-pirrolidino protonitazeno ya había sido detectado antes en Canadá, Francia y Alemania, según el Gobierno brasileño. Su llegada al país demuestra que las nuevas drogas sintéticas ya no constituyen un fenómeno restringido a América del Norte o Europa.
¿De dónde vienen y qué países aparecen en el mapa?
Aquí es necesario diferenciar país de detección, país de comercialización y país de fabricación.
En el caso de las dos triptaminas encontradas en las golosinas, los antecedentes internacionales mencionados por las autoridades son Chile, Canadá y Bélgica. Eso significa que fueron detectadas anteriormente allí, no que necesariamente hayan sido fabricadas en esos países.
En el caso del N-pirrolidino protonitazeno, los antecedentes citados por Brasil son Canadá, Francia y Alemania. Nuevamente, esos son países donde la sustancia fue identificada, no una lista de países fabricantes.
Cuando se analiza específicamente la producción internacional de nitazenos, la evidencia disponible apunta con mayor fuerza hacia China como uno de los principales centros de producción y suministro de nuevos opioides sintéticos destinados a los mercados internacionales. La Agencia Europea de Drogas señala que los nuevos opioides presentes en Europa, incluidos los nitazenos, se consideran producidos principalmente en China.
Además, investigaciones periodísticas y análisis internacionales han documentado empresas radicadas en China que ofrecían diferentes nitazenos para compradores extranjeros. Esto no significa que toda la producción mundial de nitazenos provenga de China ni que el compuesto encontrado en Campinas haya sido fabricado allí; esa conexión específica no está demostrada públicamente para la muestra brasileña.
China, además, decidió en 2025 someter genéricamente los análogos de nitazenos a controles nacionales, una medida que muestra que el país también enfrenta el problema de la producción y comercialización de estas moléculas.
¿En qué se diferencian de las drogas tradicionales?
La principal diferencia está en su naturaleza química y en la forma en que aparecen en el mercado.
La cocaína es un estimulante obtenido de la planta de coca y actúa principalmente sobre sistemas relacionados con dopamina, noradrenalina y serotonina. Las tres sustancias detectadas ahora en Brasil son sintéticas y pertenecen a familias completamente diferentes.
La MDMA, conocida como éxtasis, también es una sustancia sintética y tiene principalmente efectos estimulantes y empatógenos. Las triptaminas 4-HO-DET y 4-AcO-DET, en cambio, pertenecen al grupo de los psicodélicos y pueden producir alteraciones perceptivas mucho más marcadas.
La psilocibina, presente naturalmente en determinados hongos, también tiene efectos psicodélicos. Las nuevas triptaminas detectadas en Brasil presentan una relación estructural con ese universo químico, pero no son simplemente psilocibina en otra presentación.
El fentanilo, por otro lado, es un opioide sintético. En ese sentido, comparte con el N-pirrolidino protonitazeno una característica fundamental: ambos pertenecen al universo de los opioides sintéticos. Sin embargo, el nitazeno forma parte de una familia química diferente.
La diferencia más preocupante frente a drogas tradicionales es que el mercado de nuevas sustancias psicoactivas cambia con enorme rapidez. Cuando una molécula es incluida en las listas de sustancias controladas, pueden aparecer modificaciones químicas que intentan producir efectos similares sin ser inicialmente idénticas a las sustancias prohibidas. La propia Anvisa describe este fenómeno como una de las características centrales de las NSP.
El peligro de las drogas que parecen otra cosa
El caso de las “Magic Mushroom Gummies” introduce otro elemento de riesgo: la presentación.
Una persona puede observar una golosina industrializada y asumir que se trata de un producto recreativo con composición conocida. Pero la apariencia del producto no permite determinar qué sustancia psicoactiva contiene realmente.
El problema se agrava cuando el consumidor desconoce la concentración, la combinación de compuestos o la procedencia real de los ingredientes. En Estados Unidos, precisamente por esta razón, las autoridades sanitarias alertaron sobre los productos TRE House después de encontrar sustancias psicodélicas sintéticas no declaradas adecuadamente.
La situación también demuestra por qué los laboratorios forenses tienen un papel cada vez más importante. Un producto puede no corresponder químicamente con lo que indica su etiqueta y únicamente una prueba especializada puede revelar qué contiene.
Brasil está construyendo un sistema de detección más rápido
El descubrimiento de estas tres sustancias también muestra un cambio importante en la estrategia brasileña.
En febrero de 2025, el Ministerio de Justicia creó formalmente el Sistema de Alerta Rápida sobre Drogas, una red que reúne organismos de seguridad, Anvisa, Policía Federal, laboratorios, servicios de toxicología, universidades y centros de investigación. El objetivo es identificar rápidamente nuevas sustancias y transmitir la información a las autoridades sanitarias y policiales.
La velocidad es fundamental. Una nueva droga puede comenzar a circular antes de que aparezca en las listas oficiales de sustancias controladas. El sistema intenta reducir ese período de incertidumbre.
En el caso de las sustancias detectadas en 2025, Brasil consiguió incorporar rápidamente los compuestos a sus controles nacionales, según el Ministerio de Justicia. El Gobierno destacó especialmente que el N-pirrolidino protonitazeno fue incluido en los controles 19 días después de su notificación.
La Policía Científica de São Paulo también mantiene un programa específico de vigilancia de nuevas sustancias psicoactivas junto con la USP y la Unicamp. Su informe más reciente muestra que el fenómeno ya es amplio en el estado y que los cannabinoides sintéticos, estimulantes y otras familias de sustancias aparecen en los análisis de materiales incautados.
La Policía Federal, por su parte, identificó en sus análisis de 2024 132 registros de nuevas sustancias psicoactivas, con nueve compuestos detectados por primera vez ese año dentro de su universo de análisis. Entre ellos hubo catinonas sintéticas, cannabinoides sintéticos y opioides sintéticos.
Esto demuestra que las tres sustancias detectadas en 2025 no representan un episodio aislado, sino parte de un mercado mucho mayor y en constante transformación.
Una amenaza que cambia más rápido que las listas de prohibición
El verdadero desafío para Brasil no consiste solamente en prohibir tres nuevas moléculas. El problema es la velocidad con la que el mercado clandestino puede modificar su composición química.
Las autoridades pueden identificar una sustancia hoy y encontrar mañana otra molécula estructuralmente diferente que produzca efectos parecidos. Por eso, el modelo moderno de control de drogas depende cada vez más de laboratorios capaces de detectar sustancias desconocidas y de sistemas que permitan compartir rápidamente esos resultados.
La ONU considera que las nuevas sustancias psicoactivas representan una amenaza global precisamente porque pueden aparecer en múltiples mercados, cambiar rápidamente y ser comercializadas bajo nombres o presentaciones que ocultan su verdadera composición.
En el caso brasileño, el hallazgo también revela la dimensión internacional del problema: un producto comercializado por una empresa estadounidense, sustancias previamente detectadas en Europa y América, un opioide relacionado con un mercado de producción asiático y consumidores identificados en Brasil forman parte de una misma cadena global de nuevas drogas sintéticas.
Por eso, la principal conclusión de la investigación no es que Brasil haya descubierto tres drogas “inventadas recientemente”. Lo que se ha descubierto es algo más relevante para la seguridad pública: tres moléculas que ya circulaban internacionalmente lograron ingresar al mercado brasileño sin haber sido identificadas previamente por el sistema nacional.
Y la diferencia entre las tres también es decisiva. 4-HO-DET y 4-AcO-DET son psicodélicos sintéticos relacionados con las triptaminas; el N-pirrolidino protonitazeno es un opioide sintético de la familia de los nitazenos. Sus efectos, riesgos y mecanismos son diferentes, por lo que no deben ser tratados como si fueran simplemente tres versiones de una misma droga.
El caso confirma que la nueva frontera del narcotráfico ya no depende solamente de transportar cocaína, marihuana o drogas tradicionales. Una parte creciente del mercado mundial está pasando por laboratorios capaces de modificar moléculas y producir sustancias que pueden llegar al consumidor con nombres, formas y apariencias completamente diferentes. Brasil, con su nuevo sistema de alerta y una red creciente de laboratorios forenses, intenta detectar esas sustancias antes de que su circulación se vuelva masiva. El desafío será mantener esa capacidad de identificación al mismo ritmo con el que cambia el mercado internacional.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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