
La epilepsia no solo provoca crisis convulsivas, sino que también puede interferir con uno de los procesos más importantes del cerebro: la consolidación de los recuerdos durante el sueño. Un nuevo estudio realizado por investigadores del University College London (UCL) identificó que las alteraciones provocadas por esta enfermedad afectan la coordinación entre tres regiones cerebrales esenciales para almacenar nuevas memorias, lo que ayuda a explicar por qué muchas personas con epilepsia experimentan dificultades de aprendizaje y memoria incluso cuando las convulsiones están controladas. Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Communications, aportando nuevos conocimientos sobre el vínculo entre el sueño, la memoria y los trastornos neurológicos.
Los científicos analizaron la actividad cerebral de pacientes con epilepsia que tenían electrodos implantados como parte de su tratamiento clínico. Gracias a estos registros de alta precisión pudieron observar cómo, durante el sueño profundo, disminuía la sincronización entre el hipocampo, la corteza cerebral y el tálamo, tres estructuras fundamentales para transferir la información desde la memoria de corto plazo hacia la memoria de largo plazo. En condiciones normales, estas regiones intercambian señales eléctricas de manera coordinada mientras una persona duerme, fortaleciendo las conexiones neuronales responsables del aprendizaje. Sin embargo, en los pacientes con epilepsia este proceso aparecía alterado por la actividad eléctrica anómala característica de la enfermedad.
El estudio mostró que las ondas agudas del hipocampo, los husos del sueño generados en el tálamo y las ondas lentas corticales, elementos esenciales para consolidar la memoria, perdían parte de su sincronización cuando existía actividad epiléptica. Como consecuencia, el cerebro encontraba mayores dificultades para fijar recuerdos relacionados con habilidades motoras y otras formas de aprendizaje adquiridas durante el día. Los investigadores consideran que esta alteración podría explicar por qué numerosos pacientes presentan problemas cognitivos persistentes aun cuando las crisis epilépticas son poco frecuentes o están adecuadamente tratadas con medicamentos.
Los hallazgos complementan investigaciones recientes que habían demostrado que el sueño también puede desempeñar un papel paradójico en la evolución de la epilepsia. Estudios desarrollados por la Mayo Clinic sugieren que, tras una crisis epiléptica, el cerebro puede utilizar los mismos mecanismos biológicos destinados normalmente a consolidar recuerdos para reforzar involuntariamente los circuitos neuronales responsables de nuevas convulsiones. Es decir, mientras el sueño intenta estabilizar la actividad cerebral, también podría fortalecer las conexiones patológicas asociadas a la enfermedad, favoreciendo la repetición de episodios epilépticos.
Las implicaciones clínicas de esta investigación son relevantes. Comprender con mayor precisión cómo interactúan el sueño y la epilepsia podría permitir el desarrollo de tratamientos dirigidos no solo a controlar las convulsiones, sino también a preservar la memoria y las funciones cognitivas. Los especialistas consideran que futuras terapias podrían enfocarse en restaurar la sincronización normal entre las distintas regiones cerebrales durante el descanso nocturno mediante estimulación cerebral, nuevas estrategias farmacológicas o tecnologías de neuromodulación capaces de proteger los procesos naturales de consolidación de la memoria.
La investigación también refuerza la importancia de mantener una adecuada calidad del sueño en las personas con epilepsia. Diversos estudios han demostrado que la privación de sueño incrementa la probabilidad de sufrir crisis epilépticas y puede acelerar el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad. Por ello, los neurólogos recomiendan complementar el tratamiento farmacológico con hábitos saludables de descanso, seguimiento médico periódico y estrategias destinadas a mejorar la higiene del sueño. Estos avances científicos abren nuevas perspectivas para comprender una enfermedad que afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo y que continúa siendo uno de los trastornos neurológicos más frecuentes.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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