
Detrás de la confrontación política que domina los titulares sobre Bolivia, se desarrolla una emergencia sanitaria que ha cobrado vidas y que constituye una de las dimensiones más graves de la crisis que atraviesa el miembro en adhesión plena del Mercosur. Las autoridades de La Paz, la ciudad más afectada por los bloqueos de carreteras, declararon la emergencia sanitaria y humanitaria por 90 días debido a que las protestas están generando escasez de suministros médicos. Los hospitales decidieron priorizar las cirugías de emergencia debido al escaso oxígeno medicinal con el que cuentan en La Paz, que está aislada por los cortes producto de las protestas. Esta priorización de las cirugías de emergencia ante la escasez de oxígeno es una medida desesperada que evidencia el colapso del sistema de salud en la capital boliviana, y que pone en riesgo la vida de innumerables pacientes.
El impacto de los bloqueos sobre el acceso a la atención médica ha tenido consecuencias letales documentadas por las autoridades sanitarias. El 21 de mayo, el Ministerio de Salud informó el fallecimiento de un niño de doce años que era trasladado de emergencia desde el Hospital Madre Obrera de Llallagua hacia la ciudad de Potosí, convirtiéndose en una de las víctimas mortales asociadas a las dificultades de acceso médico ocasionadas por los bloqueos. El 1 de junio, una mujer de veinticuatro años con cáncer falleció en la ciudad de Oruro luego de que los bloqueos impidieran su traslado a La Paz para recibir atención. Estos casos ilustran el costo humano de una crisis que va mucho más allá de la confrontación política, y que afecta especialmente a los pacientes más vulnerables que dependen del acceso oportuno a la atención médica para sobrevivir.
La respuesta de las autoridades sanitarias y de los organismos de derechos humanos se ha centrado en la apertura de corredores humanitarios. Autoridades sanitarias y organizaciones de derechos humanos solicitaron el establecimiento de corredores humanitarios y el libre tránsito de ambulancias, oxígeno y medicamentos durante los bloqueos. Sin embargo, la apertura de estos corredores se ha visto obstaculizada por la persistencia de los bloqueos y por los enfrentamientos. El 23 de mayo, la Fiscalía Departamental de La Paz inició una investigación por la muerte de un joven de veinticuatro años, quien falleció por impacto de proyectil de arma de fuego durante los enfrentamientos registrados durante un operativo para habilitar un corredor humanitario. La dificultad para garantizar el libre tránsito de los insumos médicos y de las ambulancias es una de las consecuencias más graves de la crisis, y la que mayor costo humano ha tenido.
La dimensión sanitaria de la crisis boliviana se inscribe en un contexto regional en que la salud pública enfrenta múltiples desafíos. Mientras Bolivia lidia con la emergencia sanitaria provocada por los bloqueos, el resto de la región del Mercosur mantiene la alerta por el brote de sarampión que afecta a los países anfitriones del Mundial y por la evolución del dengue. La crisis sanitaria boliviana, aunque tiene causas específicas vinculadas a la convulsión social, es un recordatorio de la fragilidad de los sistemas de salud de la región y de la importancia de la cooperación sanitaria regional. El Mercosur, que ha desarrollado instrumentos de cooperación en materia de salud, enfrenta el desafío de coordinar una respuesta a las emergencias sanitarias que afectan a sus miembros, especialmente cuando estas se derivan de crisis políticas y sociales que comprometen el acceso de la población a la atención médica.
Para el Mercosur, la emergencia sanitaria de Bolivia plantea un desafío que combina la dimensión de los derechos humanos con la de la cooperación sanitaria regional. El derecho a la salud, consagrado en los instrumentos internacionales de derechos humanos, se ve gravemente comprometido cuando los bloqueos impiden el acceso a insumos médicos esenciales como el oxígeno y los medicamentos. La cumbre del 30 de junio en Luque sería una oportunidad para que el bloque coordine una respuesta humanitaria a la crisis boliviana, priorizando la protección de la salud de la población más vulnerable. El Diario Prensa Mercosur seguirá documentando la dimensión sanitaria de la crisis boliviana, con la convicción de que el periodismo de integración tiene la responsabilidad de dar visibilidad a las consecuencias humanas de los acontecimientos políticos, especialmente cuando estas afectan el derecho fundamental a la salud y a la vida de los ciudadanos de la región. Este es un tema sensible: si la situación afecta a personas que requieren atención médica urgente, es fundamental acudir a los servicios de salud disponibles.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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