
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, y el nuevo mandatario de Colombia, Abelardo de la Espriella, analizaron durante la jornada de investidura colombiana la posibilidad de profundizar las relaciones entre ambos países y avanzar hacia un mayor acercamiento de Colombia al MERCOSUR, en una conversación que adquiere relevancia por el nuevo escenario político sudamericano. El encuentro se produce apenas horas después de que De la Espriella asumiera la Presidencia de Colombia y en un momento en que Paraguay busca consolidar una agenda de integración económica, apertura comercial e inversiones durante su Presidencia Pro Tempore del bloque. Colombia no es miembro pleno del MERCOSUR, sino Estado Asociado desde 2004, condición que ya le permite participar en determinados espacios del proceso de integración. El eventual acercamiento planteado por Peña y De la Espriella podría, por tanto, fortalecer una relación que ya existe institucionalmente y ampliar la cooperación comercial, política y económica entre Colombia y los cuatro países fundadores del bloque.
La conversación entre ambos mandatarios debe entenderse dentro de una jornada cargada de señales sobre el nuevo posicionamiento internacional de Colombia. La llegada de De la Espriella al Palacio de Nariño representa un giro político respecto del Gobierno de Gustavo Petro y coincide con un mapa sudamericano en el que varios gobiernos de orientación conservadora o liberal buscan incrementar la coordinación en materia de seguridad, comercio, inversiones y relaciones exteriores.
Paraguay, por su parte, ha mantenido una relación particularmente cercana con el nuevo Gobierno colombiano desde antes de la posesión. El 28 de julio, el presidente Santiago Peña recibió en Lima al vicepresidente electo colombiano, José Manuel Restrepo, en una reunión en la que ambos gobiernos acordaron fortalecer las relaciones bilaterales y económicas con el objetivo de generar nuevas inversiones. Peña también confirmó entonces su asistencia a la investidura de De la Espriella.
La presencia de Peña en Cali no fue, por tanto, un gesto protocolario aislado. El presidente paraguayo había sido uno de los primeros mandatarios sudamericanos en confirmar públicamente su asistencia y ya había expresado, después de la victoria electoral de De la Espriella, su voluntad de mantener y fortalecer los vínculos entre ambos países.
En junio, tras conocerse el resultado electoral colombiano, Peña felicitó a De la Espriella y afirmó que la votación reflejaba, a su juicio, la confianza de millones de colombianos en una visión basada en libertad, oportunidades y fortalecimiento institucional. El Gobierno paraguayo señaló entonces que buscaba continuar fortaleciendo los lazos históricos de amistad, cooperación y diálogo con Colombia.
Colombia ya forma parte del entorno institucional del MERCOSUR
Aunque hablar de un «ingreso de Colombia al MERCOSUR» sería incorrecto en términos jurídicos, existe una base institucional previa que facilita el acercamiento.
Colombia es Estado Asociado del MERCOSUR desde el 16 de diciembre de 2004, cuando el Consejo del Mercado Común aprobó la Decisión 44/04 que le otorgó oficialmente esa condición.
El propio MERCOSUR explica que los Estados Asociados son países de la ALADI que mantienen acuerdos de libre comercio con el bloque y que pueden participar en reuniones de los órganos del MERCOSUR cuando se tratan asuntos de interés común. Actualmente, además de Colombia, tienen esa condición Chile, Ecuador, Panamá y Perú, mientras Guyana y Surinam poseen una asociación basada en otros instrumentos regionales.
Esto significa que la conversación entre Peña y De la Espriella no parte desde cero. Existe desde hace más de dos décadas una estructura jurídica que permite ampliar la cooperación y que podría servir de plataforma para una agenda más ambiciosa.
La cuestión ahora sería determinar qué significa exactamente «mayor acercamiento». Puede abarcar desde una participación política más activa en las reuniones del bloque hasta nuevos acuerdos comerciales, cooperación aduanera, integración de infraestructura, coordinación energética, conectividad, inversiones y participación colombiana en iniciativas regionales.
Paraguay busca convertir la Presidencia del MERCOSUR en una plataforma de expansión
El contexto también es relevante porque Paraguay ejerce actualmente la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR, y durante su gestión el bloque ha impulsado una agenda de expansión de sus relaciones comerciales internacionales.
En la cumbre de Asunción del 30 de junio de 2026, los países del MERCOSUR y los Estados Asociados reafirmaron la importancia de profundizar la cooperación entre los distintos esquemas de integración regional. En ese documento, los presidentes también saludaron a Colombia y Perú por la participación ciudadana en sus respectivas elecciones presidenciales y destacaron la importancia de fortalecer el diálogo político regional.
La Presidencia paraguaya también ha impulsado nuevos frentes comerciales. En junio, el MERCOSUR anunció el inicio de negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica con Japón, mientras que el bloque avanzó en la implementación de acuerdos con la Unión Europea y la EFTA.
Para Paraguay, ampliar la participación de los Estados Asociados puede contribuir a que el MERCOSUR deje de funcionar únicamente como un mercado compuesto por sus miembros plenos y evolucione hacia una red regional de acuerdos y cooperación más amplia.
En ese escenario, Colombia representa uno de los mercados más importantes de América del Sur que todavía permanece fuera de la membresía plena del bloque.
El comercio puede ser el primer gran terreno de cooperación
Una aproximación más profunda tendría una dimensión económica considerable.
Colombia posee una economía de gran tamaño, una posición estratégica entre Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, acceso tanto al océano Pacífico como al Atlántico y una infraestructura portuaria que puede servir como puente para las exportaciones sudamericanas hacia otros mercados.
Paraguay, aunque no posee salida al mar, dispone de una importante infraestructura fluvial y de una economía altamente vinculada a la producción agroindustrial. Una mayor cooperación podría generar oportunidades en áreas como carne, soja, alimentos procesados, energía, logística, servicios, tecnología y comercio regional.
La integración también podría facilitar contactos entre empresas colombianas y paraguayas y, de manera más amplia, entre Colombia y los mercados de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Pero existe una cuestión que no puede ignorarse: Colombia ya mantiene acuerdos comerciales propios con distintos países y bloques. Por ello, cualquier profundización de su relación con el MERCOSUR deberá diseñarse de manera compatible con sus compromisos comerciales existentes.
El nuevo Gobierno colombiano llega con una visión internacional diferente
La llegada de De la Espriella también puede modificar las prioridades externas de Colombia.
El nuevo presidente ha señalado durante su investidura que pretende reforzar relaciones con gobiernos que considera aliados estratégicos y dar prioridad a la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y la cooperación internacional.
Su posición puede generar coincidencias con gobiernos como el de Paraguay, que ha colocado la lucha contra el crimen organizado y la cooperación regional entre sus prioridades.
De hecho, Peña llegó a Colombia acompañado de una agenda que no se limitó a la ceremonia presidencial. Durante su visita mantuvo reuniones con sectores políticos colombianos y con figuras relacionadas con la nueva administración, mientras destacaba la importancia de la cooperación bilateral.
La seguridad puede convertirse así en uno de los pilares del nuevo vínculo. Colombia posee una experiencia acumulada de décadas en la lucha contra grupos armados y organizaciones dedicadas al narcotráfico, mientras Paraguay enfrenta crecientes desafíos vinculados al crimen organizado transnacional y al tráfico de drogas en la región.
El MERCOSUR también está cambiando
El acercamiento Colombia-Paraguay ocurre además en un momento de transformación del propio MERCOSUR.
El bloque ha comenzado a ampliar considerablemente su agenda externa. En enero de 2026 se firmó el Acuerdo de Asociación y el Acuerdo Interino de Comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea, con previsiones para eliminar aranceles sobre el 92 % de las exportaciones del MERCOSUR hacia el mercado europeo y establecer acceso preferencial para otro 7,5 %.
Desde mayo, el acuerdo interino comenzó su aplicación provisional después de que los países del MERCOSUR completaran los procedimientos internos correspondientes. Paraguay fue uno de los países que notificó la aprobación y defendió públicamente la apertura de mercados y el acceso a tecnología e insumos europeos.
A esto se suman las negociaciones con Japón, el avance del acuerdo con EFTA y otros contactos comerciales internacionales.
Por ello, un mayor acercamiento de Colombia no necesariamente debería interpretarse únicamente como una cuestión política. Puede formar parte de una estrategia más amplia de construcción de una red sudamericana de comercio e inversiones.
Antes, ahora y después
Antes, Colombia mantenía su condición de Estado Asociado del MERCOSUR, pero la relación no ocupaba necesariamente un lugar central en su política exterior. La estructura jurídica existía desde 2004, pero la participación colombiana no se había convertido en uno de los principales motores políticos del bloque.
Ahora, con De la Espriella en la Presidencia y Peña al frente de la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR, aparece una coincidencia política que puede facilitar una agenda mucho más activa.
Después, el verdadero desafío será transformar las declaraciones en instrumentos concretos: más comercio, nuevas inversiones, cooperación fronteriza, infraestructura, energía, seguridad y participación colombiana en las iniciativas externas del MERCOSUR.
El escenario puede ser especialmente interesante si Colombia decide utilizar su condición de Estado Asociado de manera más intensa. No necesariamente tendría que solicitar inmediatamente su incorporación como miembro pleno para obtener beneficios de una relación más estrecha.
Una Colombia más cerca del sur puede cambiar el equilibrio regional
La cuestión tiene además una dimensión geopolítica.
Durante décadas, Colombia mantuvo una orientación económica y estratégica muy vinculada a Estados Unidos, la Alianza del Pacífico y los mercados del norte, mientras que el MERCOSUR desarrollaba su propia dinámica alrededor de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Un acercamiento más intenso no significaría abandonar esos vínculos. Por el contrario, Colombia podría intentar desempeñar el papel de puente entre diferentes espacios de integración latinoamericana, aprovechando su posición geográfica y sus acuerdos comerciales.
Ese escenario sería beneficioso para Paraguay, que busca ampliar sus mercados, y también para otros países del MERCOSUR que necesitan diversificar destinos para sus exportaciones.
El desafío estará en evitar que la integración quede limitada a afinidades ideológicas entre gobiernos. El MERCOSUR es una estructura económica e institucional que necesita resultados concretos, y la relación con Colombia tendrá que demostrar su utilidad mediante comercio, inversiones, infraestructura y cooperación efectiva.
La conversación entre Peña y De la Espriella puede ser, por tanto, el comienzo de una etapa diferente. Colombia no necesita convertirse mañana en miembro pleno del MERCOSUR para acercarse al bloque; ya tiene la condición de Estado Asociado y una base jurídica que permite profundizar su participación.
Lo que puede cambiar a partir de ahora es la voluntad política de utilizar esa plataforma.
Si Bogotá y Asunción consiguen transformar el entendimiento político en una agenda económica concreta, el resultado podría ir mucho más allá de una relación bilateral. Podría contribuir a construir un MERCOSUR más conectado con el Pacífico, más abierto hacia el norte de Sudamérica y con una capacidad mayor para proyectarse como plataforma de comercio e inversiones regionales.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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