𝗘𝗹 𝗠𝗘𝗥𝗖𝗢𝗦𝗨𝗥 𝗿𝗲𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃ó 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝘂 𝗮𝗴𝗲𝗻𝗱𝗮 𝗲𝘅𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗹𝗮 𝗣𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗣𝗿𝗼 𝗧𝗲𝗺𝗽𝗼𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝗨𝗿𝘂𝗴𝘂𝗮𝘆, 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗲𝗹𝗲𝗯𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝟮𝟴.ª 𝗥𝗲𝘂𝗻𝗶ó𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗿𝘂𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝗥𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗘𝘅𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗠𝗘𝗥𝗖𝗢𝗦𝗨𝗥 (𝗚𝗥𝗘𝗟𝗘𝗫), 𝗲𝗹 ó𝗿𝗴𝗮𝗻𝗼 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗼𝗿𝗱𝗶𝗻𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗻𝗲𝗴𝗼𝗰𝗶𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗼-𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗯𝗹𝗼𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝗲𝗿𝗰𝗲𝗿𝗼𝘀 𝗽𝗮í𝘀𝗲𝘀 𝘆 𝗼𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗮𝗴𝗿𝘂𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. 𝗟𝗮 𝗿𝗲𝘂𝗻𝗶ó𝗻 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮 𝗲𝗹 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗱𝗮 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗴𝗲𝗻𝗱𝗮 𝗲𝘅𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮 𝗱𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗲𝗺𝗲𝘀𝘁𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟲 𝘆 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗯𝗹𝗼𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗮𝗻𝘁𝗲 𝘀í 𝗹𝗮 𝘁𝗮𝗿𝗲𝗮 𝗱𝗲 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿 𝗲𝗻 𝗽𝗿á𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗮𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼𝘀 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗻𝘇𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗨𝗻𝗶ó𝗻 𝗘𝘂𝗿𝗼𝗽𝗲𝗮, 𝗦𝗶𝗻𝗴𝗮𝗽𝘂𝗿 𝘆 𝗹𝗮 𝗔𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗘𝘂𝗿𝗼𝗽𝗲𝗮 𝗱𝗲 𝗟𝗶𝗯𝗿𝗲 𝗖𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗼 (𝗘𝗙𝗧𝗔), 𝗮𝗱𝗲𝗺á𝘀 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗮𝘃𝗮𝗻𝘇𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗖𝗮𝗻𝗮𝗱á, 𝗘𝗺𝗶𝗿𝗮𝘁𝗼𝘀 Á𝗿𝗮𝗯𝗲𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀, 𝗜𝗻𝗱𝗶𝗮, 𝗩𝗶𝗲𝘁𝗻𝗮𝗺 𝘆 𝗝𝗮𝗽ó𝗻, 𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝗿 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗲𝗹 𝗱𝗶á𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗖𝗵𝗶𝗻𝗮.
La 28.ª reunión del GRELEX reunió a delegaciones de Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, esta última en el marco de su participación como Estado Parte del proceso de integración. El encuentro tiene una importancia que va más allá de una reunión administrativa: el grupo fue creado en 2011 por el Consejo del Mercado Común y tiene entre sus funciones coordinar las negociaciones económico-comerciales del MERCOSUR con países y grupos de países externos al bloque.
La decisión de colocar nuevamente la agenda externa en el centro de la actividad del bloque responde a una necesidad que MERCOSUR arrastra desde hace años: convertir su enorme mercado interno en una plataforma efectiva de inserción internacional. El desafío ya no consiste solamente en negociar tratados, sino en lograr que los acuerdos existentes produzcan exportaciones, inversiones, empleo y mejores condiciones de acceso para empresas de los cinco Estados Parte.
Uruguay busca aprovechar un momento de apertura
La estrategia uruguaya parte de una premisa que el Gobierno de Yamandú Orsi viene defendiendo desde antes de asumir la Presidencia Pro Tempore: el MERCOSUR necesita ampliar y modernizar sus vínculos comerciales sin perder la cohesión interna.
El canciller Mario Lubetkin planteó en junio que Uruguay buscará “maximizar los beneficios” de los acuerdos alcanzados y avanzar en la implementación de los instrumentos comerciales ya negociados. Entre ellos colocó en primer lugar el acuerdo MERCOSUR-Unión Europea, cuya aplicación provisional comenzó el 1 de mayo de 2026.
La posición uruguaya tiene además un componente político. Montevideo considera que las economías de menor dimensión dentro del bloque necesitan mecanismos que les permitan aprovechar las oportunidades comerciales sin quedar condicionadas exclusivamente por el tamaño económico de sus socios mayores.
Lubetkin planteó incluso que los Estados Parte deberían poder avanzar a diferentes velocidades, siempre dentro de un marco que preserve el equilibrio general del proceso de integración. Esa discusión es particularmente sensible porque durante años Uruguay ha reclamado mayor flexibilidad para negociar y abrir mercados, mientras que otros socios han defendido con mayor énfasis la política comercial común.
El acuerdo con la Unión Europea pasa ahora de la diplomacia a la ejecución
Uno de los mayores desafíos de la nueva etapa será transformar el histórico acuerdo entre MERCOSUR y la Unión Europea en resultados concretos para el sector productivo.
Después de más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo alcanzó una etapa decisiva en 2026. Uruguay fue uno de los primeros países del bloque en completar sus procedimientos internos, y el acuerdo comercial interino comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo para los países que completaron los procedimientos requeridos.
Para Uruguay, sin embargo, la firma no representa el final del proceso. Ahora comienza una fase técnicamente mucho más compleja: administrar las condiciones de acceso, adaptar procedimientos, aprovechar las preferencias arancelarias y preparar a las empresas para competir en un mercado europeo de alta exigencia.
El propio canciller uruguayo anticipó que durante la Presidencia Pro Tempore se buscará poner en funcionamiento las instituciones previstas por el acuerdo. Está previsto, además, el primer Consejo del Acuerdo Interino de Comercio durante la cumbre de la Presidencia uruguaya, el 3 de diciembre, precedido por un Foro Empresarial MERCOSUR-Unión Europea el 2 de diciembre.
Esto significa que la segunda mitad de 2026 será fundamental para determinar si el acuerdo comienza realmente a modificar los flujos comerciales o permanece durante más tiempo como un gran instrumento jurídico con resultados todavía limitados.
Las cuotas europeas pueden convertirse en una nueva disputa interna
El acceso preferencial al mercado europeo también plantea un problema: cómo distribuir entre los países del MERCOSUR las cuotas de exportación negociadas con la Unión Europea.
Uruguay ha advertido que la administración de esos cupos no debería reproducir ni profundizar las diferencias de tamaño entre los socios. El Gobierno uruguayo sostiene que deben considerarse los flujos históricos, pero también las asimetrías existentes entre las economías y sus capacidades exportadoras.
La discusión es especialmente relevante para sectores como carne, lácteos, agricultura y otros productos agroindustriales, donde el acceso a cuotas puede representar una diferencia importante en términos de rentabilidad.
La cuestión demuestra que la apertura externa del MERCOSUR tiene dos niveles. Primero está la negociación con terceros países. Después aparece un segundo desafío, menos visible pero igualmente importante: cómo repartir internamente los beneficios obtenidos en esas negociaciones.
EFTA abre otro frente de expansión
El segundo gran instrumento que Uruguay pretende impulsar es el acuerdo de libre comercio entre MERCOSUR y EFTA, organización integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.
Uruguay aprobó el acuerdo en junio y Brasil también avanzó en su ratificación. Argentina comenzó esta semana el tratamiento parlamentario del tratado en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado, mientras Paraguay continúa su proceso interno.
El acuerdo busca ampliar el acceso a mercados caracterizados por elevados niveles de ingreso y una fuerte demanda de productos con valor agregado, trazabilidad, certificaciones ambientales, calidad y producción responsable. En el caso argentino, los funcionarios que defendieron el tratado ante el Senado destacaron oportunidades para vinos, carnes, frutas y otros productos con indicaciones geográficas.
El diseño del tratado también contempla una apertura gradual. Según la información presentada ante el Senado argentino, 47 % de las líneas arancelarias del MERCOSUR se desgravarían parcialmente, lo que permitiría proteger sectores sensibles mientras se amplía progresivamente el comercio.
La entrada en vigor no tendrá necesariamente que esperar a que todos los países completen simultáneamente sus trámites. El acuerdo contempla un mecanismo de aplicación bilateral entre quienes hayan terminado sus procedimientos internos. Brasil, por ejemplo, depositó su instrumento de ratificación en julio y está previsto que el acuerdo comience a aplicarse bilateralmente con Islandia en octubre de 2026.
Asia aparece como la gran apuesta de largo plazo
La agenda uruguaya no se limita a Europa.
El Gobierno de Orsi considera que la próxima etapa de expansión del MERCOSUR debe mirar con mayor intensidad hacia Asia-Pacífico, una región que concentra algunas de las economías más dinámicas del comercio mundial.
Durante el segundo semestre están previstos diálogos con India, Vietnam y Japón, mientras Uruguay también quiere profundizar el diálogo institucional con China.
La importancia de esta estrategia puede entenderse mejor si se observa la estructura del comercio internacional del MERCOSUR. El bloque tiene una enorme capacidad exportadora de alimentos, energía, minerales y materias primas, pero enfrenta el desafío de aumentar la participación de productos con mayor transformación industrial y tecnológica.
Asia ofrece mercados gigantescos para alimentos, proteínas animales, productos agrícolas, energía y materias primas, pero también representa una oportunidad para atraer capital, tecnología, infraestructura y cooperación científica.
La relación con China merece una consideración especial. El gigante asiático es uno de los principales socios comerciales de varios países del MERCOSUR, pero el bloque todavía no posee un acuerdo de libre comercio con Beijing. Uruguay pretende mantener abierto el diálogo dentro del marco regional, mientras persiste el debate sobre hasta qué punto los países deberían disponer de mayor flexibilidad para negociar individualmente.
Singapur demuestra que la apertura hacia Asia ya comenzó
La apuesta asiática tampoco parte de cero.
El Acuerdo de Libre Comercio MERCOSUR-Singapur representa uno de los primeros resultados concretos de esa estrategia. Uruguay completó su proceso de ratificación y el acuerdo entró en vigor para el país el 1 de marzo de 2026.
El tratado tiene una importancia estratégica porque Singapur funciona como uno de los grandes centros financieros, logísticos y comerciales de Asia. Para las empresas sudamericanas, su relevancia no se limita al mercado de la ciudad-Estado: puede funcionar como plataforma de acceso a cadenas de suministro y mercados del Sudeste Asiático.
Por eso, la experiencia de Singapur será una prueba para el nuevo enfoque del MERCOSUR: negociar acuerdos no basta; hay que conseguir que las empresas conozcan las preferencias, adapten sus productos, cumplan las reglas de origen y utilicen efectivamente las ventajas obtenidas.
Canadá y Emiratos Árabes Unidos: dos negociaciones que Uruguay quiere acelerar
Entre los objetivos inmediatos también aparecen Canadá y Emiratos Árabes Unidos.
Lubetkin señaló que Uruguay quiere avanzar hacia la pronta conclusión de ambas negociaciones.
Canadá representa un mercado desarrollado con capacidad de compra y oportunidades para sectores agroindustriales, industriales y de servicios. Emiratos Árabes Unidos, por su parte, ocupa una posición estratégica entre Europa, Asia y África y posee una fuerte capacidad financiera e inversora.
Para el MERCOSUR, ambos acuerdos podrían contribuir a diversificar destinos de exportación y reducir la dependencia de un grupo limitado de grandes compradores.
La diversificación es especialmente importante en un contexto internacional marcado por guerras comerciales, tensiones geopolíticas, cambios arancelarios y fragmentación de las cadenas globales de suministro.
La agenda externa también mira a América Latina
La estrategia uruguaya no considera que abrirse al mundo signifique abandonar la integración regional.
Por el contrario, Montevideo quiere profundizar los acuerdos dentro de ALADI con Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Esta dimensión puede resultar especialmente importante para pequeñas y medianas empresas, que muchas veces encuentran más accesibles los mercados regionales antes de intentar ingresar en destinos altamente competitivos como Europa, Japón o Suiza.
La integración sudamericana puede funcionar así como una primera plataforma de internacionalización, mientras los nuevos acuerdos extrarregionales abren progresivamente mercados de mayor escala.
El contexto político puede complicar la estrategia
La agenda externa uruguaya se desarrolla, sin embargo, en un momento de tensiones políticas dentro del propio MERCOSUR.
Las diferencias recientes entre los gobiernos de Argentina y Brasil han generado preocupación en Montevideo. El canciller Lubetkin advirtió que la confrontación entre los dos principales socios del bloque perjudica la agenda comercial y sostuvo que este es un momento para construir y evitar nuevos choques internos.
Este contexto puede convertirse en uno de los principales obstáculos para Uruguay. Una agenda comercial ambiciosa necesita coordinación política entre los Estados Parte, especialmente cuando las negociaciones involucran cuestiones sensibles como aranceles, reglas de origen, cuotas y apertura de sectores productivos.
El desafío de la Presidencia Pro Tempore será, por tanto, doble: negociar hacia afuera mientras mantiene unido al bloque hacia adentro.
Antes, ahora y después
Antes de esta nueva etapa, el MERCOSUR acumuló años de críticas por la lentitud de su agenda externa. Durante mucho tiempo, las negociaciones con grandes economías avanzaron lentamente mientras otros bloques y países de América Latina ampliaban sus redes de acuerdos comerciales.
Ahora, el escenario es diferente. El bloque llega al segundo semestre de 2026 con acuerdos firmados o en fase de implementación con la Unión Europea, Singapur y EFTA, mientras mantiene negociaciones o diálogos con Canadá, Emiratos Árabes Unidos, India, Vietnam, Japón y China.
Después vendrá la prueba más importante: convertir la diplomacia comercial en resultados económicos medibles.
Eso significa aumentar exportaciones, atraer inversiones, incorporar pequeñas y medianas empresas al comercio internacional, diversificar productos y destinos, generar empleo y reducir las barreras que todavía impiden que muchas empresas utilicen los acuerdos existentes.
La propia documentación de política exterior uruguaya plantea desde hace tiempo que la modernización de la agenda externa debe orientarse hacia socios de verdadera relevancia, especialmente en Asia, y que los acuerdos deben traducirse en beneficios aprovechables por el sector productivo.
La reactivación del GRELEX, por eso, puede parecer una noticia administrativa, pero en realidad representa algo mucho más amplio. Uruguay está intentando utilizar los seis meses de su Presidencia Pro Tempore para transformar al MERCOSUR de un bloque que negocia acuerdos en un bloque que utiliza activamente esos acuerdos.
El resultado dependerá de la capacidad de los cinco Estados Parte para mantener una estrategia común, resolver las disputas internas y permitir que las empresas aprovechen las nuevas condiciones comerciales. Si ese proceso funciona, 2026 podría convertirse en un año de inflexión para la inserción internacional del MERCOSUR; si fracasa, el bloque volverá a enfrentar el viejo problema que ha acompañado buena parte de su historia: tener acceso a acuerdos y oportunidades que, por dificultades políticas o productivas, no llegan plenamente a la economía real.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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