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Sarney habla desde una posiciรณn particular. Fue presidente de Brasil entre 1985 y 1990, justamente durante el perรญodo en que Brasil y Argentina comenzaron a desmontar dรฉcadas de rivalidad estratรฉgica y a sustituir la lรณgica de competencia por una polรญtica de cooperaciรณn. La referencia es fundamental para entender sus crรญticas actuales: buena parte de lo que hoy conocemos como integraciรณn sudamericana comenzรณ cuando ambos paรญses acababan de recuperar sus democracias y buscaban transformar tambiรฉn su relaciรณn internacional.
El 30 de noviembre de 1985, Sarney y Alfonsรญn firmaron en Foz do Iguaรงu la declaraciรณn que serรญa considerada posteriormente una de las bases polรญticas del Mercosur. Aquel encuentro tuvo un enorme valor simbรณlico porque no se limitรณ al comercio. Los dos gobiernos buscaban reducir las desconfianzas acumuladas durante dรฉcadas, aumentar la cooperaciรณn econรณmica y crear condiciones para que Argentina y Brasil dejaran de verse como potenciales rivales estratรฉgicos.
De la rivalidad histรณrica a la integraciรณn
La transformaciรณn no fue sencilla. Durante gran parte del siglo XX, Argentina y Brasil habรญan competido por influencia en Amรฉrica del Sur, especialmente por el liderazgo regional y por el control estratรฉgico de la cuenca del Plata.
Incluso la relaciรณn nuclear estuvo marcada durante aรฑos por la desconfianza. Ambos paรญses desarrollaban programas nucleares propios y existรญa preocupaciรณn internacional por la posibilidad de una carrera armamentรญstica regional.
Sarney y Alfonsรญn entendieron que esa lรณgica debรญa ser reemplazada por mecanismos de transparencia y cooperaciรณn. La aproximaciรณn nuclear terminarรญa siendo uno de los elementos mรกs profundos de aquella nueva relaciรณn y posteriormente desembocarรญa en la creaciรณn de la Agencia Brasileรฑo-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, ABACC, establecida en 1991. El proceso demostrรณ que la integraciรณn no consistรญa solamente en eliminar aranceles, sino tambiรฉn en transformar las percepciones estratรฉgicas entre los paรญses.
El siguiente paso fue econรณmico. En 1986, ambos gobiernos firmaron acuerdos para ampliar progresivamente la integraciรณn productiva y comercial. Uruguay se incorporรณ posteriormente al proceso y Paraguay terminรณ sumรกndose, hasta que en 1991 naciรณ formalmente el Mercosur mediante el Tratado de Asunciรณn.
Por eso Sarney considera que el bloque no puede analizarse รบnicamente como una uniรณn aduanera. Para el expresidente, su origen estรก vinculado con un proyecto polรญtico mucho mรกs ambicioso: convertir la integraciรณn en una herramienta de paz, desarrollo y autonomรญa regional.
El mensaje de Sarney aparece en el peor momento de la relaciรณn Brasil-Argentina
La defensa del legado de Sarney adquiere especial importancia porque la relaciรณn entre Lula y Milei atraviesa actualmente uno de sus momentos mรกs delicados desde la recuperaciรณn democrรกtica.
En los รบltimos dรญas, Milei ha lanzado duras crรญticas personales contra Lula, calificรกndolo de โcorruptoโ, โpresidiarioโ y โbasura socialistaโ, entre otras expresiones. La escalada llevรณ al Gobierno brasileรฑo a retirar a su embajador en Buenos Aires y mantener la representaciรณn diplomรกtica en un nivel inferior, mediante encargados de negocios. Brasil explicรณ que la medida permanecerรก mientras continรบen los ataques considerados ofensivos contra el presidente y las instituciones brasileรฑas.
La gravedad de la situaciรณn no se limita al lenguaje diplomรกtico.
Brasil y Argentina son las dos mayores economรญas de Sudamรฉrica y constituyen el nรบcleo polรญtico y econรณmico del Mercosur. La industria automotriz, el comercio de manufacturas, la energรญa, los alimentos, las inversiones y las cadenas productivas transfronterizas dependen en buena medida de la estabilidad de esa relaciรณn.
Una crisis polรญtica prolongada puede, por tanto, producir efectos que van mucho mรกs allรก de los gobiernos de Lula y Milei.
Sarney y una advertencia que ya habรญa formulado
La posiciรณn actual del expresidente no surgiรณ de la crisis de agosto. Sarney viene advirtiendo desde hace tiempo sobre el riesgo de que las diferencias entre los gobiernos terminen daรฑando al Mercosur.
En un artรญculo publicado anteriormente, sostuvo que durante cuatro dรฉcadas habรญan existido distintos intentos de separar a Brasil y Argentina y que la fortaleza del bloque dependรญa justamente de que los dos paรญses fundadores permanecieran comprometidos con la integraciรณn. En ese anรกlisis, advirtiรณ tambiรฉn sobre la posibilidad de que Argentina buscara acuerdos bilaterales externos que entraran en conflicto con las reglas del bloque.
La advertencia cobra una nueva dimensiรณn en 2026 porque la Argentina de Milei mantiene una relaciรณn polรญtica especialmente cercana con Donald Trump, mientras Brasil intenta preservar una polรญtica exterior mรกs multilateral y ampliar simultรกneamente sus vรญnculos con China, Europa y otras potencias.
El problema, desde la perspectiva de Sarney, no es que un paรญs tenga relaciones estrechas con Estados Unidos. El riesgo aparece cuando una potencia externa comienza a influir en las decisiones estratรฉgicas que deberรญan ser tomadas conjuntamente por los paรญses sudamericanos.
La crรญtica a Trump y el debate sobre la autonomรญa regional
La posiciรณn de Sarney frente a Estados Unidos se relaciona con una concepciรณn histรณrica de la polรญtica exterior brasileรฑa: mantener relaciones con las grandes potencias sin convertir la polรญtica exterior en una subordinaciรณn automรกtica a ninguna de ellas.
Durante su presidencia, Brasil atravesaba una situaciรณn internacional muy distinta, pero Sarney defendiรณ una polรญtica exterior que buscaba ampliar los espacios de negociaciรณn del paรญs. Actualmente, considera que el mundo atraviesa una nueva etapa de competencia entre grandes potencias y que Sudamรฉrica necesita evitar quedar atrapada en una disputa que no controla.
La cuestiรณn adquiere especial relevancia porque Estados Unidos, China y la Uniรณn Europea son actores fundamentales para el comercio sudamericano. Brasil mantiene fuertes vรญnculos comerciales con China, mientras Argentina intenta profundizar su relaciรณn polรญtica con Washington. Europa, por su parte, continรบa siendo un socio estratรฉgico para el Mercosur en medio de la implementaciรณn del acuerdo entre ambos bloques.
En ese escenario, una Sudamรฉrica dividida pierde capacidad de negociaciรณn.
El Mercosur no naciรณ para que los paรญses pensaran igual
Uno de los aspectos centrales de la visiรณn defendida por Sarney es que la integraciรณn regional no exige uniformidad ideolรณgica.
Argentina y Brasil ya atravesaron perรญodos en los que sus gobiernos tenรญan orientaciones polรญticas muy diferentes. El Mercosur sobreviviรณ porque sus instituciones y sus intereses econรณmicos eran considerados mรกs importantes que las diferencias entre presidentes.
Ese principio estรก siendo puesto a prueba nuevamente.
Lula representa una izquierda democrรกtica y una polรญtica exterior de mayor autonomรญa respecto de Washington. Milei, por el contrario, construyรณ una relaciรณn polรญtica estrecha con Trump y ha defendido abiertamente una agenda econรณmica y diplomรกtica diferente. Sin embargo, Brasil y Argentina continรบan siendo vecinos, socios comerciales y miembros centrales del mismo proceso de integraciรณn.
La pregunta que plantea la crisis actual es si esas diferencias pueden seguir siendo administradas institucionalmente o si terminarรกn debilitando las estructuras construidas desde 1985.
La economรญa puede obligar a hacer lo que la polรญtica dificulta
Existe una paradoja en la relaciรณn bilateral.
Mientras los presidentes intercambian crรญticas, las empresas brasileรฑas y argentinas continรบan necesitando el mercado del paรญs vecino.
Argentina es uno de los principales destinos de las exportaciones brasileรฑas y Brasil constituye uno de los mercados fundamentales para la industria argentina. En particular, el intercambio de vehรญculos, autopartes, maquinaria, productos quรญmicos, alimentos y manufacturas genera una red productiva que no puede modificarse de un dรญa para otro.
Un anรกlisis reciente sobre la crisis recuerda que Argentina ocupa el tercer lugar entre los principales destinos de las exportaciones brasileรฑas, con compras que superaron los 9.000 millones de dรณlares en el perรญodo analizado.
Eso explica por quรฉ una ruptura polรญtica completa tendrรญa un costo considerable para ambos lados.
La geografรญa tampoco puede modificarse. Una frase que Sarney ha utilizado en diferentes ocasiones resume esa realidad: Brasil y Argentina estรกn condenados a vivir juntos.
Lo que ocurriรณ antes puede explicar lo que estรก ocurriendo ahora
La generaciรณn de Sarney y Alfonsรญn recibiรณ una regiรณn marcada por conflictos, desconfianza y rivalidades estratรฉgicas. Su respuesta fue transformar esas diferencias en mecanismos de cooperaciรณn.
La generaciรณn actual recibe una regiรณn con mayor integraciรณn econรณmica, pero tambiรฉn con una nueva disputa ideolรณgica y geopolรญtica.
En los aรฑos ochenta, la pregunta era cรณmo impedir que Argentina y Brasil continuaran considerรกndose rivales. Hoy la pregunta es cรณmo evitar que dos paรญses profundamente interdependientes permitan que las diferencias entre sus gobiernos destruyan parte de los mecanismos creados durante los รบltimos 40 aรฑos.
Ese contraste explica la importancia polรญtica de las declaraciones de Sarney. No se trata simplemente de un expresidente defendiendo una obra de su gobierno. Es uno de los protagonistas directos del proceso que creรณ las condiciones para que Argentina y Brasil pasaran de la desconfianza estratรฉgica a la integraciรณn econรณmica.
El riesgo para el Mercosur
El mayor peligro no es necesariamente una ruptura inmediata del bloque. El riesgo puede ser mรกs gradual.
Una relaciรณn bilateral deteriorada puede provocar menor coordinaciรณn polรญtica, conflictos comerciales, debilitamiento de las instituciones regionales y pรฉrdida de capacidad para negociar conjuntamente con terceros paรญses.
Si los socios comienzan a privilegiar acuerdos individuales y a utilizar al Mercosur solamente cuando resulta conveniente, el bloque puede mantener formalmente sus estructuras pero perder progresivamente su capacidad de actuar como proyecto estratรฉgico.
Ese escenario tendrรญa consecuencias para Uruguay, Paraguay y los demรกs paรญses vinculados al bloque. La integraciรณn regional funciona mejor cuando las economรญas mรกs grandes coordinan posiciones y ofrecen previsibilidad a los socios menores.
Por eso, la crisis entre Lula y Milei no es exclusivamente bilateral.
El Mercosur frente a Estados Unidos, China y Europa
La discusiรณn tambiรฉn llega en un momento en que el Mercosur busca ampliar su inserciรณn internacional.
El bloque necesita negociar simultรกneamente con Estados Unidos, China, la Uniรณn Europea y otras economรญas emergentes, mientras enfrenta transformaciones en las cadenas globales de producciรณn, disputas comerciales, transiciรณn energรฉtica y competencia tecnolรณgica.
Una regiรณn fragmentada tiene menos capacidad para defender sus intereses.
Una regiรณn coordinada puede negociar desde una posiciรณn diferente, utilizando el tamaรฑo combinado de sus mercados, sus recursos naturales, su producciรณn agroindustrial y sus capacidades industriales como instrumentos de negociaciรณn.
Esta es precisamente la razรณn por la cual Sarney continรบa defendiendo la integraciรณn incluso dรฉcadas despuรฉs de haber dejado la Presidencia.
El mensaje para Lula y Milei
La posiciรณn del exmandatario contiene, en el fondo, una advertencia dirigida a ambos gobiernos: los presidentes pasan, pero las relaciones entre los Estados permanecen.
El propio debate regional ya mostrรณ que existen sectores polรญticos argentinos que no comparten la estrategia de confrontaciรณn con Brasil. La diputada argentina Marcela Pagano, por ejemplo, pidiรณ disculpas pรบblicamente a Lula por los ataques de Milei y reivindicรณ la relaciรณn histรณrica entre ambos paรญses, recordando precisamente Foz do Iguaรงu, la cooperaciรณn nuclear y la creaciรณn del Mercosur.
Ese episodio demuestra que la disputa no puede reducirse a una confrontaciรณn entre dos bloques ideolรณgicos. Dentro de Argentina tambiรฉn existen sectores que consideran que la relaciรณn con Brasil constituye un interรฉs nacional permanente.
Antes, ahora y despuรฉs
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La experiencia histรณrica ofrece una seรฑal importante. La integraciรณn sobreviviรณ a gobiernos de diferentes signos polรญticos, crisis econรณmicas, cambios presidenciales y disputas comerciales porque sus fundamentos eran mรกs profundos que la relaciรณn personal entre los mandatarios.
Ahora, sin embargo, enfrenta una prueba especialmente delicada: la combinaciรณn de una crisis diplomรกtica entre Lula y Milei con una nueva disputa geopolรญtica en la que Estados Unidos, China y Europa compiten por influencia econรณmica y estratรฉgica en Amรฉrica Latina.
Sarney representa la memoria de una รฉpoca en la que Brasil y Argentina decidieron que la mejor manera de defender sus intereses no era enfrentรกndose, sino coordinรกndose. Su advertencia llega precisamente cuando esa decisiรณn histรณrica vuelve a estar en discusiรณn.
Y la pregunta que queda abierta para el Mercosur es tan sencilla como trascendental: ยฟpuede una integraciรณn construida durante 40 aรฑos sobrevivir a una generaciรณn de gobiernos que vuelve a colocar las diferencias ideolรณgicas por encima de los intereses permanentes de los Estados?
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
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