
Hunter Biden reveló en una entrevista con la BBC que el cáncer de próstata que padece su padre, el expresidente de Estados Unidos Joe Biden, continúa siendo una enfermedad avanzada y que su evolución ha sido especialmente dura para la familia. El hijo del exmandatario confirmó que el cáncer se ha extendido y describió el cuadro como “muy doloroso” y “muy debilitante”, ofreciendo una de las actualizaciones públicas más contundentes sobre el estado de salud de Biden desde que fue diagnosticado en mayo de 2025. La información adquiere especial relevancia porque Joe Biden, de 83 años, fue diagnosticado originalmente con un cáncer de próstata agresivo que ya había hecho metástasis en los huesos y que, aunque puede ser tratado y controlado durante períodos prolongados, no se considera curable cuando se encuentra en esa fase.
La declaración de Hunter Biden representa un cambio respecto de algunas de las actualizaciones anteriores de la familia, que habían intentado transmitir una visión relativamente optimista sobre la evolución del expresidente. En los últimos meses, Jill Biden había explicado que su esposo estaba siguiendo un tratamiento y que la familia procuraba concentrarse en el día a día. Ahora, las palabras de Hunter ponen nuevamente en primer plano la gravedad de una enfermedad que ya había sido considerada metastásica desde el momento del diagnóstico.
La información conocida hasta ahora indica que el cáncer de Joe Biden no se encontraba limitado a la próstata cuando fue detectado. En mayo de 2025, su oficina informó que una evaluación médica realizada después de que presentara síntomas urinarios crecientes permitió detectar un nódulo en la próstata. Los estudios posteriores confirmaron un cáncer con puntuación de Gleason 9, Grade Group 5, una clasificación que corresponde a una enfermedad de comportamiento muy agresivo, junto con metástasis óseas.
La presencia de metástasis en los huesos modificó radicalmente el significado del diagnóstico. En términos médicos, cuando un cáncer de próstata se ha extendido fuera de la glándula y alcanza otros órganos o tejidos, deja de considerarse una enfermedad localizada que pueda resolverse simplemente mediante cirugía o radioterapia dirigida exclusivamente a la próstata. El objetivo pasa a ser controlar la enfermedad, reducir su velocidad de progresión, aliviar los síntomas y mantener la calidad de vida.
Lo que significa que el cáncer haya llegado a los huesos
El cáncer de próstata tiene una particular relación con el tejido óseo. Cuando las células tumorales se desplazan desde la próstata hacia otras partes del organismo, los huesos se encuentran entre los lugares más frecuentes donde pueden establecerse metástasis.
Esto puede provocar dolor, debilidad ósea, fracturas y otras complicaciones, aunque la intensidad y evolución varían considerablemente de un paciente a otro. En el caso de Biden, su familia ha señalado públicamente que el tratamiento y la propia enfermedad han sido físicamente difíciles, pero no se han divulgado todos los detalles de su situación clínica actual. Por ello, las declaraciones de Hunter deben interpretarse como una descripción familiar del estado del expresidente y no como un parte médico completo.
La metástasis ósea tampoco significa que la muerte sea inminente. Expertos consultados después del diagnóstico de Biden explicaron que algunos pacientes con cáncer de próstata metastásico pueden vivir varios años gracias a los tratamientos actuales. El pronóstico depende de múltiples factores, entre ellos la respuesta al tratamiento hormonal, la extensión de las metástasis, el estado general del paciente y las características biológicas del tumor.
El tratamiento que recibió Biden
Después del diagnóstico, el equipo médico de Biden recurrió a tratamientos destinados a reducir la actividad de las células cancerosas dependientes de las hormonas masculinas. El cáncer de próstata puede responder a terapias que disminuyen la acción de la testosterona, estrategia conocida como terapia de privación androgénica.
En 2025, Biden también recibió radioterapia, un tratamiento que posteriormente completó. En octubre de ese año fue fotografiado junto a su familia después de finalizar esa etapa, en una ceremonia simbólica en la que hizo sonar una campana utilizada tradicionalmente por pacientes que concluyen determinados ciclos de tratamiento.
La familia había indicado que el cáncer era hormonosensible, una característica considerada favorable porque significa que el tumor puede responder a terapias destinadas a bloquear las señales hormonales que favorecen su crecimiento. Sin embargo, que exista una respuesta al tratamiento no equivale a una curación.
El antes: una enfermedad que no fue detectada durante la presidencia
Uno de los aspectos que continúa generando preguntas es cómo una enfermedad tan avanzada pudo ser diagnosticada pocos meses después de que Biden abandonara la Casa Blanca.
Joe Biden dejó la presidencia en enero de 2025, después de retirar su candidatura a la reelección en julio de 2024 y de que Donald Trump ganara las elecciones de noviembre de ese año. Cuatro meses después de abandonar el poder, Biden fue diagnosticado con cáncer de próstata metastásico.
La familia fue cuestionada sobre si el cáncer había estado presente durante su etapa presidencial. Jill Biden expresó en 2026 su sorpresa ante el diagnóstico y relató que nunca imaginó que el problema detectado terminaría siendo cáncer de próstata con afectación ósea. También cuestionó cómo un hombre que tenía acceso permanente a atención médica pudo terminar con una enfermedad avanzada sin que fuera detectada antes.
Los especialistas, sin embargo, han señalado que el cáncer de próstata puede permanecer oculto durante largos períodos y que las estrategias de detección no son perfectas, especialmente en hombres de edad avanzada. Un examen o un control previo no garantiza que una enfermedad agresiva vaya a ser identificada a tiempo.
La edad y la agresividad del tumor
Biden tiene actualmente 83 años, un factor que debe ser considerado al analizar cualquier tratamiento oncológico. La edad por sí sola no determina la evolución de un cáncer, pero puede influir en la tolerancia a determinadas terapias, en la presencia de otras enfermedades y en las decisiones médicas.
La puntuación Gleason 9 es otro elemento fundamental. El sistema Gleason permite evaluar qué tan anormales son las células cancerosas observadas en una biopsia y ayuda a estimar la agresividad del tumor. Las puntuaciones más elevadas están asociadas con un comportamiento más agresivo y una mayor probabilidad de crecimiento y propagación.
Por eso, desde el comienzo, los médicos describieron el cáncer de Biden como una forma agresiva de la enfermedad. La buena noticia inicial fue que parecía responder a tratamientos hormonales, pero la existencia de metástasis significaba que el objetivo médico no era eliminar completamente la enfermedad, sino mantenerla bajo control.
Hunter Biden vuelve al centro de la escena
La actualización también tiene una dimensión personal. Hunter Biden ha atravesado durante años una relación extremadamente compleja con la opinión pública estadounidense debido a sus problemas de adicción, sus investigaciones judiciales, sus negocios y el hecho de ser hijo de un presidente.
En 2024 fue declarado culpable de tres delitos federales relacionados con la compra de un arma de fuego y posteriormente se declaró culpable en un caso fiscal. Joe Biden le concedió un indulto presidencial amplio antes de abandonar la Casa Blanca, una decisión que provocó fuertes críticas políticas. En una entrevista reciente con la BBC, Hunter reconoció que el indulto perjudicó el legado de su padre y que podía ser objeto de críticas legítimas.
Ahora, sin embargo, su presencia mediática está vinculada principalmente a la situación de su padre. En sus declaraciones, Hunter mostró una dimensión mucho más personal y emocional, hablando de la enfermedad desde la perspectiva de un hijo que observa el deterioro físico de uno de los hombres más importantes de su vida.
La enfermedad también cambió la vida política de Biden
La enfermedad apareció después de uno de los períodos más turbulentos de la carrera política de Joe Biden. Su actuación en el debate presidencial de junio de 2024 generó dudas sobre su edad y capacidad para continuar en la carrera electoral. La presión dentro del Partido Demócrata terminó contribuyendo a su decisión de abandonar la candidatura.
Biden posteriormente dejó la Casa Blanca, pero no desapareció completamente de la vida pública. Durante 2025 y 2026 continuó realizando algunas apariciones y trabajando en sus memorias y otros proyectos relacionados con su legado presidencial.
La enfermedad, sin embargo, modificó profundamente esa etapa. La actividad pública del expresidente se redujo y la familia comenzó a priorizar el tratamiento y el tiempo privado. El Washington Post señaló recientemente que la enfermedad transformó significativamente la vida de Biden después de la presidencia, aunque el expresidente ha continuado apareciendo ocasionalmente en actos públicos.
Una batalla médica que todavía puede prolongarse
El mensaje de Hunter Biden no permite establecer cuánto tiempo podrá vivir su padre ni constituye una nueva estimación médica. La evolución del cáncer metastásico puede ser muy diferente entre pacientes.
Los especialistas explicaron después del diagnóstico que algunos hombres con cáncer de próstata metastásico pueden vivir durante muchos años con tratamiento, especialmente cuando la enfermedad continúa respondiendo a las terapias hormonales. Otros casos, especialmente los tumores muy agresivos o resistentes al tratamiento, pueden evolucionar mucho más rápidamente.
Esto explica por qué los médicos suelen evitar convertir una estadística poblacional en una predicción individual. La respuesta del tumor, la cantidad y localización de las metástasis, los análisis de sangre, las imágenes médicas y el estado general del paciente son elementos que deben evaluarse de manera conjunta.
Ahora: una familia que enfrenta una nueva etapa
Las declaraciones de Hunter llegan en un momento en que la familia Biden ha comenzado a hablar con mayor frecuencia sobre la enfermedad. Jill Biden había dicho en junio que el diagnóstico de su esposo había cambiado la manera en que la familia veía las dificultades personales y políticas. Según ella, la enfermedad hizo que las discusiones sobre el pasado político adquirieran una importancia menor frente al valor de aprovechar cada día.
La nueva entrevista de Hunter muestra que el tratamiento continúa siendo una experiencia difícil y que el cáncer sigue siendo una parte central de la vida cotidiana del expresidente.
Al mismo tiempo, la familia no ha anunciado que Biden haya abandonado completamente sus actividades públicas. El propio Hunter ha señalado que su padre mantiene su interés por la vida política y continúa dispuesto a participar en espacios públicos, aunque su enfermedad limita inevitablemente su ritmo de actividad.
Después: qué puede ocurrir
El futuro médico de Biden dependerá fundamentalmente de cómo responda el cáncer a las terapias disponibles. En la actualidad existen varias líneas de tratamiento para el cáncer de próstata metastásico, desde terapias hormonales hasta medicamentos dirigidos, quimioterapia, radioterapia y otros tratamientos utilizados según las características específicas de cada paciente.
La medicina oncológica ha avanzado considerablemente durante las últimas décadas y el cáncer de próstata metastásico ya no se aborda como una enfermedad para la que únicamente existe tratamiento paliativo. En muchos pacientes es posible controlar la enfermedad durante períodos prolongados, alternando o combinando distintas estrategias cuando el tumor desarrolla resistencia.
Pero la situación de Joe Biden también recuerda una realidad fundamental: cuando un cáncer de próstata llega a los huesos, la medicina puede controlar y retrasar su progresión, pero la enfermedad adquiere un carácter crónico y potencialmente mortal.
Por ahora, la información más reciente procedente de su propio hijo confirma que la batalla continúa, que el cáncer se ha extendido y que el tratamiento está siendo físicamente exigente. La familia mantiene reservados muchos detalles médicos, por lo que cualquier conclusión sobre el pronóstico debe esperar a información clínica adicional.
Lo que sí está claro es que la enfermedad ha abierto un nuevo capítulo en la vida del expresidente. El hombre que durante décadas estuvo en el centro de la política estadounidense ahora enfrenta una batalla mucho más personal: mantener bajo control un cáncer agresivo mientras su familia intenta proteger su privacidad y, al mismo tiempo, acompañarlo públicamente en una etapa marcada por el dolor, el tratamiento y la incertidumbre.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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