
La mayor economía del Mercosur enfrenta un dilema monetario de creciente complejidad, con una inflación que se mantiene por encima de la meta y unas tasas de interés que figuran entre las más altas del mundo, según las proyecciones más recientes del mercado financiero brasileño divulgadas en las últimas horas. En mayo, el precio de los alimentos presionó la inflación oficial, que cerró en 0,58%, y el IPCA acumulado en doce meses quedó en 4,72%, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, ya fuera del techo de la meta de inflación. Esta persistencia de la inflación por encima del límite superior de la meta, fijada en 3% con una tolerancia de 1,5 puntos porcentuales, complica el escenario monetario brasileño y limita el margen del Banco Central para reducir las tasas de interés, en un contexto en que la economía necesita estímulos para sostener el crecimiento.
La política monetaria del Banco Central de Brasil refleja la tensión entre contener la inflación y sostener el crecimiento económico. El Banco Central utiliza como principal instrumento la tasa básica de interés, la Selic, definida actualmente en 14,25% anual, y en la última reunión el Comité de Política Monetaria la redujo en 0,25 puntos porcentuales, por tercera vez consecutiva, a pesar de las tensiones en torno al fin de la guerra en Oriente Medio. De junio de 2025 a marzo de este año, la Selic se mantuvo en 15% anual, el mayor nivel en casi veinte años. Estas tasas de interés, entre las más elevadas del mundo en términos reales, tienen un efecto contractivo sobre la inversión y el consumo, frenando el crecimiento de la mayor economía del bloque. El dilema del Banco Central es clásico: bajar las tasas para estimular el crecimiento arriesga acelerar la inflación, mientras que mantenerlas altas para contener los precios frena la actividad económica.
Las proyecciones del mercado financiero confirman la persistencia de las presiones inflacionarias. Para 2027, la proyección de inflación subió de 4,1% a 4,15%, mientras que para 2028 y 2029 las estimaciones son de 3,7% y 3,5%, respectivamente. El Boletín Focus, que reúne semanalmente las previsiones de los principales economistas del país, ha mostrado sucesivas elevaciones en las proyecciones de inflación, lo que refleja la dificultad de devolver los precios al centro de la meta. Esta tendencia ascendente en las expectativas inflacionarias es una señal de alerta para las autoridades monetarias, ya que las expectativas desancladas pueden retroalimentar la inflación y dificultar aún más su control. La persistencia de la inflación por encima de la meta, combinada con las elevadas tasas de interés, configura un escenario económico desafiante para Brasil en un año electoral.
El desempeño de la economía brasileña, sin embargo, muestra una notable resiliencia a pesar de las presiones inflacionarias. En 2025, la economía brasileña creció 2,3%, con expansión en todos los sectores y destaque para la agropecuaria, en el quinto año consecutivo de crecimiento. En el Boletín Focus, la previsión de la cotización del dólar se sitúa en 5,20 reales para el final de este año. Este crecimiento sostenido, impulsado por el sector agropecuario que es también el principal beneficiario del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, confirma la fortaleza estructural de la economía brasileña a pesar de los desafíos monetarios. El agronegocio brasileño, que alcanzó un récord de exportaciones en mayo, es el motor que sostiene el crecimiento de la mayor economía del bloque y la fuente de las divisas que financian su desarrollo.
Para el Mercosur, el dilema monetario de Brasil tiene consecuencias que trascienden las fronteras del país. Como mayor economía del bloque y principal socio comercial de sus vecinos, la evolución económica de Brasil afecta directamente al comercio intrazona, a los flujos de inversión y a la estabilidad financiera de toda la región. Un Brasil con inflación persistente y tasas elevadas, pero con crecimiento sostenido, es un socio comercial complejo para los demás países del bloque. La interdependencia económica del Mercosur hace que los desafíos de cada miembro, especialmente del más grande, se conviertan en desafíos compartidos. La coordinación macroeconómica entre los países del bloque, que sigue siendo una asignatura pendiente de la integración, se vuelve cada vez más necesaria en un contexto de creciente volatilidad económica global. El Diario Prensa Mercosur seguirá monitoreando la evolución de la economía brasileña y su impacto sobre el conjunto del bloque.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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